domingo, 10 de marzo de 2024

Ahora soy la señora Jimena

 

Ahora soy la señora Jimena y estoy tan feliz con ello, no me importo haber perdido 26 años de mi vida joven con tal de ser esta hermosa mujer, poder pasar mis manos por sus generosas tetas y verme como toda una mujer en su cuerpo.


Días atrás, yo era Daniel un chico de 14 años que había comenzado a despertar interés en mi vecina, la señora Jimena, una hermosa mujer de 40 años que vivía a lado de mi casa, era muy amiga de mi mamá aunque se notaba la envidia que mi madre le tenía a esta. 


Claro que esa envidia era mutua ¡como no!, teniendo semejante cuerpazo para su edad, Jimena estaba buenísima a pesar de tener dos hijos y un esposo, es secretaria de una oficina y además le gustaba mantener su cuerpo en forma.


¿Pero como empezó todo?


Había estado investigando la manera de cambiar de cuerpo, no fue hasta que encontré un extraño medallón en internet que decidí ordenarlo en una página extraña que tenía otros artículos mágicos, una vez que llego a mis manos decidí robarle el cuerpo a la señora Jimena.


La ingenua cayó tan fácil, ella venía llegando del trabajo, se veía cansada y estaba apurada ya que tenía que tomar sus cosas para irse al gym, una vez que bajo de su carro me acerqué a ella jadeando inocente y tierno como cualquier niño dulce y tonto.


-¡Hola Jime…, buenas tardes señora Jimena!


-¡Hola mi amor! ¿qué tal?, ¿está tu mamá?


-¡Si claro!, ¿gusta pasar a verla? - le decía pensando en hacer más fácil el intercambio.


-¡Hay no, no! Más tarde vendré a verla, quería ofrecerle unas cosas, acabo de recibir el nuevo catálogo, bueno, hay me la saludas que ya voy tarde mi niño.


-¡Señora Jime…! 


-¡Ay… ash!, ¿Si mi cielo dime…? - me respondía enojada ya que se le hacía tarde.


-Necesito decirle algo importante pero que sea en su casa no quiero mi mamá nos vea, tengo…, miedo.


-¡Hay si mi cielo… claro entra…! - me decía sonando un poco más preocupada.


Dentro comencé a decirle un cuento sobre cómo mi madre me golpeaba cuando me regañaba cosa que no era cierta.


-¡Odio mi vida!, a veces quisiera ser como… 


-¿Cómo que hijo?


-¡A veces quisiera ser como usted!


-¡Hay mi niño no digas esas cosas no sabes lo que dices!


-¡Claro que lo sé!, usted es sexy, hermosa, tiene un buen trabajo, un lindo esposo y unos buenos hijos, unas hermosa casa, un carro bien chido, ¡lo tiene todo! 


-¡Hay mi niño no es para tanto!, todo esto lo eh conseguido con mucho esfuerzo, ¿tú crees que este cuerpazo me lo regalo dios? 😉 - la señora Jimena me guiño el ojo y jugueteó conmigo acariciando su pecho con sus manos simulando sensualidad.


-¡Si jaja bueno!, no quisiera quitarle más su tiempo solo quisiera regalarle este bonito obsequio en agradecimiento por su atención y amistad.


-¡Hay que tierno gracias! - ella lo tomo y luego de verlo unos segundos lo dejo en su mesita de la sala, pero al ver mi cara de tristeza ella pensó que quizás yo querría ver qué se lo probará.


Mi corazón latía intensamente al ver cómo comenzaba a colgarse el medallón, estaba intrigado de lo que sucedería, si por fin tendría ese hermoso cuerpo que me pertenecía a mí y a nadie más.


Luego de ponérselo ella lo observó en su cuello, yo estaba esperando a que sucediera el intercambio y entonces sentimos como algo vibraba en nuestros creo que así como yo, ella visualizó un extraño remolino seguido de un fuerte mareo y en segundos ambos habíamos cambiados posiciones.


Ahora yo estaba en el cuerpo de Jimena y ella en el mío, miré frente a mí aún pasmado por el extraño mareo de emociones que experimentamos, apenas comprendiendo lo que estaba pasando, sentí mi cuerpo diferente, me sentí más alto y grande, aunque con diferentes proporciones en mi cuerpo.



Agache la mirada solo para ver qué tenía un par de senos abultando mi pecho en un bonito vestido de oficina, jadeé suavemente esbozando una pícara sonrisa.


-¡Funcionó ahora soy la señora Jimena! - suspiré apretando por primera vez mis hermosos senos con mis finas manos experimentando un genuino deseo femenino recorriendo mi cuerpo.


Delante de mi, Jimena estaba reaccionando de la misma forma, notando que estaba frente a su propio cuerpo encontrándose en uno más pequeño y diferente al suyo.


-¡Pero que me hiciste Daniel! - jadeaba tocando mi antiguo cuerpo pequeño, notando como ya no tenía sus senos y se había convertido en un niño pequeño, -¿Qué está sucediendo Daniel?, ¿Porque cambiamos nuestros cuerpos?, ¡Fue por ese collar extraño que me regalaste verdad maldito chamaco!


Jimena estaba desorientada y entrando en pánico mientras observaba cómo manoseaba sus increíbles tetas, me perdí un poco en mi jugueteo pero en verdad estaba increíble sentir estas emociones siendo una mujer, las tetas que algún día envidié ahora eran todas mías y podía tocarlas con mis propias manos.


-¡Jajaja!, me gusta ser la nueva Jimena.


-¡Mira maldito chamaco!, ¡Oh me devuelves mi cuerpo o te mato a ti y a tu madre!


-¡Jajajaja!, no creo devolverte tu cuerpo, no hice todo esto para nada, no tengo intenciones de regresartelo, siempre eh querido ser tu.


-¡Maldito mocoso!, ¿Cómo puedes decir eso?, tu eres un niño y yo soy una mujer, esto no puede ser así, no puedes tener mi cuerpo.


-Pues como vez que si se puede.


Jimena tenía razón, era extraño estar en un cuerpo desconocido, en un cuerpo que no es de tu sexo, sin embargo deseaba esto más que lo que mis sensaciones me obligaban a sentirme descontrolado.


Sabía que esto era un gran sacrificio, quien creería que fuera posible que un niño estaría dentro del cuerpo de una mujer.


-¡Te estoy hablando niño!, ¡Regrésame mi cuerpo carajo! 


Jimena se estaba comenzando a molestar mucho, se veía graciosa estando regañándome como si fuera un adulto en el cuerpo de un niño.


-¡Ya te dije que no te devolveré nada!, es más, ¡Fuera de mi casa!


-¡No me iré a ningún lado hasta que me devuelvas mi cuerpo!


Tome a Jimena del brazo, comencé a caminar con sus tacones por primera vez, se sentía tan extraño moverse desde otro cuerpo tan diferente al tuyo, no pude mantener el equilibrio así que me resbalé debido al rebote de mis nuevos atributos y terminé cayendo al suelo, en ese momento, Ricardo el esposo de Jimena y mi ahora esposo había llegado del trabajo con los que ahora eran mis hijos.


-¡Ayúdame amor este niño me quiere atacar! - grite fingiendo estar en peligro y de inmediato mi querido esposo afórralo a Jimena.


-¡Ricardo este niño me robó mi cuerpo!, ¡Yo no soy el!


Jimena trataba de convencer a su esposo de que en verdad era ella en mi cuerpo, abracé a mis nuevos hijos y fingí estar en preocupación.


-¡Ricardo este mocoso entro a la fuerza y comenzó a comportarse extraño tengo miedo! 


El hombre había entrado en histeria y se arrancó jalando del brazo a Jimena en mi cuerpo hasta la que era mi casa armando todo un escándalo.


-¡Señora Martínez su hijo está haciendo un alboroto en mi casa! - gritó el hombre aferrado a la puesta de mi casa.


Mi madre salió debido al alboroto y luego de unos minutos esta metió a Jimena en mi cuerpo con tono de regaño, luego regreso mi querido esposo y le di un beso en agradecimiento.


Todo me estaba saliendo a la perfección, había logrado lo que tanto quería ahora sólo tenía que fingir ser la esposa perfecta como siempre lo ha sido Jimena.


5 comentarios:

  1. 😍😍😍😍😍😍😍

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  2. Hola soy tu seguidora y realmente me encanta tu trabajo, te lo agradezco mucho. No se si aceptas peticiones pero estaba pensando en una idea que creo que te gustará mucho. Espero que pueda servir para alguna de tus publicaciones y si no, no hay problema, espero que la disfrutes personalmente 😊.
    Idea: Trata de una abuela llamada Claire, es una anciana muy rica y tiene muchas propiedades por todo el mundo, pero ya es demasiado mayor y deja como herencia un precioso vestido blanco a su nieta Stephanie y también su mansión. Lo que Stephanie no sabe es que ese vestido contiene el alma de su abuela. Cuando llega a la mansión ve el vestido junto con una carta de su abuela en la que le dice que la haría muy feliz si se probara ese vestido. Stephanie no duda en hacerlo ya que el vestido es precioso. Una vez que se lo pone, se mira en el espejo pero algo extraño sucede y de repente baja la cabeza... segundos después la levanta pero hay algo diferente... una sonrisa aparece en su rostro y refleja una expresión de confianza y felicidad. Ahora Claire ha tomado el control del cuerpo de Stephanie y ella está muy feliz de volver a la vida en un recipiente tan sexy. Su siguiente paso es cambiar formalmente su nombre por el de Claire y obtener el resto de su fortuna. Ahora Claire se siente muy joven y lista para disfrutar de sus lujos ahora bajo una nueva piel... la de su nieta.
    Lo escribí basándome en una imagen que acompaña la idea. La dejo aquí también. Eres increíble, de verdad, gracias por tu trabajo ❤️
    https://www.thesun.co.uk/wp-content/uploads/2019/03/NINTCHDBPICT000475735729.jpg

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