miércoles, 20 de mayo de 2026

De bully a pequeña dama (Final)

Ese viernes por la noche Andrés pasó por Diana a las 7:30 pm. Cuando ella abrió la puerta, él se quedó sin aliento. Diana llevaba un vestido negro ajustado que Valeria le había ayudado a elegir: corto justo por encima de la rodilla, con un escote sutil que resaltaba sus pechos y marcaba sus curvas de forma elegante.

—Estás… impresionante —dijo Andrés, ofreciéndole una rosa roja.

Diana se sonrojó intensamente y sonrió.

—Tú también te ves muy guapo.

La cita fue romántica y llena de tensión dulce. Cenaron en un pequeño restaurante italiano cerca del centro. Hablaron de todo: de las clases, de sus miedos, de lo difícil que había sido para Diana estos meses y sobre todo como gracias  a su ayuda logro sobrellevar su soledad. Andrés la escuchaba con atención, mirándola como si fuera la única persona en el mundo.

En un momento, él se atrevió a tomar su mano sobre la mesa. Diana sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

—Desde que llegaste… todo ha sido mejor —confesó Andrés en voz baja—. No sé cómo explicarlo, pero siento que contigo todo es mas lindo.

Diana, aun nerviosa pero con una expresión de cariño, apretó su mano, con el corazón latiéndole con fuerza. La química entre ellos era palpable.

Después de la cena caminaron por un parque iluminado. Andrés se detuvo bajo un farol, la miró a los ojos y, lentamente, la besó. Fue un beso tierno al principio, pero pronto se volvió más profundo. Diana sintió que sus piernas temblaban. Cuando se separaron, ambos respiraban agitados.

—¿Quieres… venir a mi casa? —preguntó Diana con voz ronca—. No quiero que la noche termine todavía.

Andrés dudó solo un segundo. Asintió, mientras con una mano tocaba su mejilla.

—Sí… vamos.

Apenas cerraron la puerta del departamento de Diana, la tensión explotó. Andrés la empujó suavemente contra la pared y la besó con deseo. Sus manos recorrieron su cintura, bajaron hasta sus caderas y apretaron su culo redondo con fuerza.

Diana gemía contra su boca. Lo deseaba tanto que dolía.

Andrés la cargó (era ligera para él) y la llevó hasta su habitación. La depositó en la cama y la desnudó lentamente, besando cada centímetro de piel que descubría. Cuando liberó sus pechos, los besó y lamió sus pezones con devoción. Diana arqueó la espalda y soltó un gemido largo.

—Andrés… —susurró.

Él bajó lentamente, besando su vientre hasta llegar entre sus piernas. Le quitó la ropa interior y la abrió con cuidado. Su lengua recorrió su vagina húmeda con lentitud, saboreándola. Cuando succionó su clítoris, Diana soltó un grito agudo y agarró las sábanas.

El placer era completamente distinto a cuando se tocaba sola. Era más intenso, más profundo, más abrumador. Cada lamida, cada beso, cada succión la hacía temblar. Andrés introdujo dos dedos mientras seguía devorándola y Diana tuvo su primer orgasmo en menos de tres minutos: fuerte, largo y que la dejó jadeando y con las piernas temblando.

—Dios… esto es… demasiado —gimió, sorprendida.

Andrés se quitó la ropa y se colocó encima de ella. Su miembro estaba duro y palpitante. Entró despacio, centímetro a centímetro, llenándola por completo. Diana abrió mucho los ojos y soltó un gemido gutural. La sensación de estar llena, de ser penetrada de verdad, era mil veces más intensa que cualquier cosa que hubiera experimentado tocándose.

—Muévete… por favor —suplicó.

Andrés empezó a embestir con ritmo, primero suave y luego más profundo y fuerte. Diana lo abrazaba con las piernas, clavándole las uñas en la espalda. Sus pechos rebotaban con cada embestida. El placer era abrumador: cada vez que él entraba completamente, tocaba puntos que la hacían ver estrellas.

Cambió de posición. La puso a cuatro y la folló desde atrás, agarrándola fuerte de las caderas. Diana gemía sin control, empujando hacia atrás para sentirlo más profundo.

—No pares… ¡así! ¡Más fuerte!

Tuvo su segundo orgasmo contrayéndose alrededor de él, casi llorando de placer. Andrés no aguantó más y se corrió dentro de ella con un gruñido profundo, llenándola completamente.

Quedaron abrazados, sudados y jadeando. Andrés la besó en la frente con ternura mientras Diana, todavía temblando, procesaba lo que acababa de sentir.

Nunca imaginó que el placer como mujer pudiera ser tan intenso… ni que se sentiría tan bien en los brazos de Andrés.

La mañana siguiente la luz del sol entraba suavemente por la ventana del departamento de Diana. Ella abrió los ojos primero. Estaba desnuda, acurrucada contra el pecho de Andrés, con una de sus piernas encima de él. Sintió el calor de su cuerpo y un leve dolor agradable entre las piernas, recordatorio de la noche intensa que habían pasado.

Se quedó mirándolo mientras dormía. Su rostro tranquilo, su respiración pausada. Sintió una ternura que nunca había experimentado antes. Con cuidado, le acarició la mejilla.

Andrés despertó poco después y sonrió al verla.

—Buenos días… —murmuró con voz ronca, atrayéndola más cerca y besándola en la frente—. ¿Cómo te sientes?

—Bien… muy bien —respondió Diana, sonrojada—. Aunque todavía me tiemblan un poco las piernas.

Andrés rio suavemente y la besó en los labios. El beso se volvió más profundo y sus manos empezaron a recorrer su cuerpo con deseo renovado. Terminaron haciendo el amor otra vez, esta vez más lento y cariñoso, con Diana encima, moviéndose con suavidad mientras Andrés la sujetaba de las caderas y la miraba con admiración.

Después de ducharse juntos, desayunaron en la pequeña cocina. Andrés preparó huevos y café mientras Diana lo observaba desde la mesa, envuelta en una de sus camisetas que le quedaba enorme.

—Diana… —dijo Andrés de pronto, más serio—. Quiero que esto sea algo real. No solo una noche. Me gustas mucho. Desde hace meses.

Diana sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Bajó la mirada, emocionada.

—A mí también me gustas mucho, Andrés. Más de lo que imaginas.

Se besaron sobre la mesa del desayuno, sellando el inicio oficial de su relación.

Las siguientes semanas su relación floreció rápidamente. Andrés era paciente, cariñoso y detallista. Diana, por su parte, se esforzaba cada día por ser mejor. Salían a caminar, estudiaban juntos, veían películas acurrucados en el sofá y pasaban casi todas las noches juntos.

Diana descubrió que le encantaba dormir abrazada a él, cocinarle cosas simples aunque quemaba la comida a menudo y sentir sus manos fuertes sujetándola por la noche. El sexo entre ellos era cada vez mejor; Diana se volvía más atrevida y confiada en su cuerpo.

Un mes después Valeria los invitó a tomar un café en su lugar favorito. Cuando llegaron tomados de la mano, ella sonrió ampliamente.

—¡Por fin! —exclamó feliz—. Ya era hora de que se decidieran. Se les notaba a kilómetros.

Andrés se rio, algo avergonzado, mientras Diana se ponía roja.

—Gracias, Valeria —dijo Andrés—. Si no fuera por ti empujándome, probablemente seguiría dando vueltas.

Valeria miró a Diana con cariño.

—Y tú… te ves radiante. Me alegra mucho verlos juntos. Se merecen esto.

Mientras Andrés fue al baño, Valeria se quedó a solas con Diana unos minutos. Por dentro, Valeria pensaba con profunda satisfacción:

“Todo salió mucho mejor de lo que esperaba… El arrogante y cruel Diego ahora es una chica dulce, enamorada y feliz. Está aprendiendo a ser buena persona desde cero. Y Andrés, que tanto sufrió, ahora tiene a alguien que lo valora de verdad. La venganza se convirtió en algo hermoso. Perfecto.

Valeria sonrió para sí misma y le apretó la mano a Diana.

—Cuídalo mucho, ¿sí? Y déjate cuidar tú también.

—Lo haré —respondió Diana, sonriendo con genuina gratitud.

La relación de Diana y Andrés siguió creciendo con el tiempo. Ella nunca le reveló su pasado como Diego, y decidió cargar con ese secreto para siempre. Para ella, esa vida anterior ya no existía. Ahora solo existía Diana, una chica que había encontrado el amor, la redención y una segunda oportunidad.


!!!MENSAJITO DEL AUTOR ¡¡¡¡

Wolas gente¡¡¡  esta fue una de tantas historias que publicare acá en el blog, la próxima prometo que será  mas intensa y picante, pueden mandar sus peticiones leeré e intentare considerar cada una de ellas, espero haya sido de su agrado esta historia, nos vemos en la próxima historia.

4 comentarios:

  1. Muy buena que genial que volvieras a subir historias largas y con videos

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  2. Muy buena historia
    Me gustaría que hicieras una historia de un hombre machista que cambia con su sirvienta, y ella aprovecha para darle su merecido por como la trato

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