martes, 29 de septiembre de 2026

Lección Aprendida 2

La risita de la mujer se le clavó a Tomás en el pecho como una aguja. No era una risa abierta ni exagerada; era corta, suave, llena de una satisfacción casi perezosa, como si acabara de terminar un trabajo bien hecho y estuviera disfrutando del resultado. Tomás sintió que el estómago se le encogía. Esa risa no prometía nada bueno. Nada en absoluto.

Con el corazón latiéndole desbocado, giró la cabeza a un lado y a otro, buscando desesperadamente a Diego. El cuerpo de su amigo ya no estaba donde había caído. La tierra seca solo mostraba una leve marca, como si alguien hubiera estado tumbado ahí hace unos minutos… y nada más. Pero cerca del riachuelo había rastro de la sudadera y demás  ropa de diego.

—¿Diego…? —la voz femenina le salió temblorosa, más aguda de lo que aún podía soportar escuchar—. ¿Diego?

Se tambaleó un paso, luego otro, sujetándose la cintura del pantalón con una mano para que no se le resbalara del todo y apretando la tela demasiado grande de la camiseta contra el pecho pesado. Los senos de copa F tiraban hacia abajo con cada movimiento, balanceándose de forma obscena, recordándole a cada segundo que aquel cuerpo ya no era el suyo. El cabello corto pero ahora más suave le rozaba la nuca cuando giraba la cabeza, buscando, buscando…

No había nadie.

El pánico le subió por la garganta como un sabor amargo.

—¿Dónde está? —preguntó, girándose hacia la mujer con los ojos muy abiertos—. ¿Dónde está mi amigo? ¿Qué le hiciste?

La mujer lo miró con calma. Una sonrisa burlona empezó a dibujarse lentamente en sus labios, torcida, divertida, como si la pregunta de Tomás fuera la parte más entretenida de la tarde.

—Está por ahí… fluyendo —respondió con tono ligero—. Como dirían los jóvenes.

La frase le cayó a Tomás como un balde de agua fría. Intentó hablar, intentó gritar, pero ella levantó una mano con elegancia y lo cortó en seco.

—Shh. Déjame terminar.

Dio un par de pasos lentos hacia él, sin perder nunca esa expresión de superioridad divertida. Tomás retrocedió por instinto, sintiendo cómo el pantalón se le resbalaba un poco más por las caderas ahora más redondeadas y cómo el peso de los senos tiraba de su torso cada vez que respiraba agitado.

—Fuiste algo amable —continuó ella, con voz casi didáctica—. Al menos le dijiste a tu amigo que lo que hacía estaba mal. Eso cuenta. Pero fuiste débil y cobarde. No hiciste nada. Te quedaste mirando, eso no es digno de un hombrecito. Pero por  tener algo de decencia te permitiré conservar una forma humana…

Se detuvo frente a él, inclinando ligeramente la cabeza, y su sonrisa se volvió abiertamente sarcástica.


—Solo que ahora sentirás lo que es que los hombres te deseen. Te transformé en el tipo de mujer que tenías en la mente… vaya que sí tienes gustos interesantes.

Tomás sintió que la cara se le quemaba de una mezcla de humillación, rabia y terror. Quiso responder, quiso insultarla, pero las palabras se le atragantaron cuando ella siguió hablando, ahora con un tono más oscuro, más malicioso.

—En cuanto a tu amigo… bueno. Era un completo imbécil. Y como a él le gusta tanto “fluir”…

La mujer soltó una risa baja, maliciosa, que se le erizó la piel a Tomás de pies a cabeza.

—Lo convertí en un pez. Ahora fluirá en el agua todo el tiempo que quiera.

La risa de ella se prolongó un segundo más, cruel, satisfecha.

Tomás no pensó. El pánico puro le ganó a cualquier otra cosa. Se giró de golpe y corrió —o intentó correr— hacia el riachuelo. Los senos enormes rebotaban pesadamente con cada paso, tirando de su espalda, haciendo que el equilibrio fuera una lucha constante, y aún así no se detuvo.

Llegó al borde del agua jadeando. Se arrodilló torpemente sobre la tierra húmeda, agarrándose el pecho con una mano para detener el balanceo y asomándose al riachuelo con los ojos desorbitados. El agua clara corría entre las piedras, formando pequeños remolinos y reflejando los últimos rayos del sol. Buscó con la mirada cualquier cosa: una sombra, un movimiento, algo que se pareciera a Diego…

Nada.

Solo el agua fluyendo, indiferente.

Detrás de él, sintió la presencia de la mujer. No necesitaba girarse para saber que lo estaba observando. Podía casi notar su mirada posada en su espalda, en la forma torpe en que sujetaba la ropa demasiado grande, en el temblor de sus hombros ahora más estrechos. Había burla en esa mirada. Y algo más. Algo parecido a malicia, como si estuviera saboreando cada segundo del terror de Tomás.

El riachuelo seguía cantando suavemente, arrastrando hojas y pequeñas ramas hacia abajo… y Tomás, de rodillas junto al agua, con el cuerpo pesado y extraño, sintió que el mundo se le venía encima.

El agua del riachuelo corría con esa calma hipnótica que solo tienen los arroyos alejados de todo, pero Tomás ya no prestaba atención al sonido. Sus ojos —ahora más grandes, más expresivos bajo unas pestañas que no recordaba tener tan largas— se clavaron en un único pez que permanecía casi inmóvil cerca de la orilla. No era nada especial a simple vista: un pez común, de escamas plateadas y tamaño mediano, de esos que cualquiera podría pescar sin emocionarse. Pero ese pez no se movía como los demás. Mientras el resto de la corriente arrastraba hojas y pequeñas burbujas río abajo, aquel animal se mantenía obstinadamente en el mismo punto, justo frente a donde Tomás estaba arrodillado.

Y entonces lo vio.

El pez dio un coletazo brusco, casi desesperado, empujándose hacia la superficie como si intentara saltar fuera del agua. Una y otra vez. Como si estuviera luchando contra su propio cuerpo.


El estómago de Tomás se encogió con violencia.

—…Diego —susurró con aquella voz femenina que todavía le resultaba extraña y aterradora.

El pez respondió con otro coletazo furioso, salpicando un poco de agua sobre las piedras.

La confirmación fue como un golpe directo al pecho. Tomás sintió que la rabia le subía de golpe, mezclada con un terror helado. Se puso en pie de un salto torpe, casi perdiendo el equilibrio por el peso de los senos enormes que rebotaron pesadamente bajo la camiseta demasiado grande. Tuvo que agarrarse el pecho con una mano para detener el balanceo y con la otra sujetar el pantalón que amenazaba con resbalarse por completo de sus caderas ahora más anchas y redondeadas. El cabello corto pero sedoso le cayó un poco sobre la frente cuando giró bruscamente hacia la mujer.

—¡Devuélvenos! —gritó, la voz aguda temblando de furia—. ¡Devuélvenos ahora mismo, carajo! ¡Lo que sea que nos hayas hecho, deshazlo!

La mujer lo miró con absoluta indiferencia. Ni siquiera se molestó en enderezar del todo la postura. Solo alzó una ceja y hizo un gesto vago con la mano, como quien espanta una mosca molesta.

—Nah —respondió con tono aburrido—. Creo que deberían pasar un tiempo así.

Tomás sintió que algo se le rompía por dentro. Los ojos se le llenaron de lágrimas sin que pudiera evitarlo. Una se le escapó por la mejilla, caliente y humillante, mientras el peso de aquellos senos  tiraba constantemente de su torso. Intentó hablar otra vez, pero solo le salió un sollozo ahogado.

La mujer lo observó llorar y soltó una risita baja, casi de queja, como si el llanto le resultara exagerado.

—Ay, no pongas esa cara… —dijo, negando con la cabeza con fingida paciencia—. Más adelante te buscaré. Te ofreceré un trato. Y tal vez… solo tal vez… entonces los devuelva a la normalidad.

Un ligero alivio se filtró entre el pánico de Tomás. Muy ligero. Porque la situación seguía siendo la misma: seguía atrapado en aquel cuerpo pesado, suave y profundamente ajeno, con la voz de mujer y sin rastro de su antigua fuerza. Seguía viendo a su mejor amigo convertido en un pez que forcejeaba inútilmente cerca de la orilla.

La mujer dio un paso atrás, ya preparándose para marcharse. Antes de desaparecer, sin embargo, lo miró una última vez con esa sonrisa maliciosa que se le había quedado grabada a Tomás en la memoria.

—Ah, y una recomendación —añadió con tono casi casual—. Llévate a tu amigo de aquí. Cerca suelen pasar pescadores… o algún animal que se lo puede llevar de recuerdo. Sería una lástima que terminara en una sartén o en el estómago de un zorro, ¿no?

Se rió abiertamente esta vez, una risa clara y cruel que resonó un segundo en el aire del atardecer… y luego, simplemente, ya no estuvo. Se desvaneció como si nunca hubiera existido, dejando solo el sonido del riachuelo y el peso aplastante del silencio.

Tomás se quedó solo.

El sol ya casi había desaparecido detrás de los árboles retorcidos. El cielo se teñía de un azul profundo que anunciaba la noche, y las primeras sombras largas empezaban a estirarse sobre el terreno baldío. El aire se enfriaba rápido. Tomás, de pie junto al agua, se puso la sudadera de su amigo para intentar cubrirse , sentía  cómo los senos pesados tiraban de su espalda con cada respiración agitada, cómo el short se le apretaba un poco más cada vez que se movía. Entre las piernas solo había una ausencia extraña y suave que lo hacía querer cruzar las piernas por instinto

Miró hacia el pez —hacia Diego— que seguía forcejeando débilmente cerca de la orilla, como si aún intentara decirle algo.

La noche se cernía sobre ellos.

Y Tomás, atrapado en aquel cuerpo de mujer que no era suyo, con las mejillas aún húmedas de lágrimas y el corazón latiéndole desbocado, supo que tenía que encontrar una forma de llevarse a su amigo antes de que fuera demasiado tarde.

lunes, 28 de septiembre de 2026

Soy la madre de mi abuelo capítulo 15 Final

Tras escuchar algunas historias de la alocada Bisabuela en la cara de Marísol sé notaba una preocupación algo que a Julieta le parece extraño 


Julieta : ¿Que pasa hija? ¿Por qué ésa cara?


Maria/Marisol : 😅 Solo me sorprende hacer tenido una bisabuela tan excéntrica 


Julieta : Bueno acaben rápido necesito la cocina libre para mi en vivo 


Jerry : Si amór termino y me voy a trabajar 


María/Marisol 🤔En vivo? ¿Acaso no irás a tú trabajo? A la oficina 


Julieta : 🫢Ja yo en una oficina solo que fuera a grabar una película 


Momentos más tarde tras terminar de comer Marisol decide salir de la casa para despejar su mente y poder pensar que hacer con está nueva situación 


Justo antes de salir Marisol vio a Julieta poniéndose ropa ajustada y colocando él celular sobre la mesa 

Marisol al ver esto sintió curiosidad y por un momento pensó en hacerle preguntas hasta que recordó lo que vio la noche anterior sintiendo vergüenza por solo recordarlo 


María/Marisol : Nos vemos más tarde iré a caminar por un rato 🫣


Julieta : vay hija. 💙 Bien corazónes la trasmisión ya comenzó él día de hoy aremos ejercicio hoy me verán toda sudada 


María/Marisol : (🫣🫢 No entiendo que hace y no quiero saber 😅)


Marisol empezó a caminar sin rumbo fijo perdida en sus pensamientos preocupa principalmente por su hijo Luis quién al parecer se había vuelto un pica flor 


Al ir caminando Marisol vio a lo lejos a las amigas de María las cuales iban platicando entre ellas. Marisol por simple cortesía levantado la mano saludandolas 



Elena y Lupe al verla pusieron una cara de confusión por su saludo tras lo cuál voltearon la cara y siguieron caminando sin devolver él saludo 


María/Marisol : Chicas hola. Perdón por lo de la otra vez 


Elena : Disculpa ¿Tú quién eres?


Lupe : ¿Té conocemos? 


María/Marisol : 🤨Yoy Marisol quiero decir María 


Elena : Lo siento pero creo que nos estás confundiendo. Adiós 🤐(Loca)


Con una cara de confusión ambas chicas sé alejan mientras Marisol las mira 


Marisol no tarda en comprender que en está línea temporal Elena y Lupe jamás conocieron a Marisol por motivos que ella desconoce 


Tal vez jamás fueron a la misma escuela o tal vez Marisol tubo otra grupo de amigas o simplemente jamás sé toparon 


Mientras Marisol pensaba que pudo o no suceder con estás chicas sintió que alguien le levantaba la falda al tiempo que apretaba su trasero 


María/Marisol : 😳Oye infe...


Al darse la vuelta y ver quién la había tocado Gerardo le planta un beso en la boca mientras sigue acariciando su trasero 


Gerardo : Hola bombón caliente 


María/Marisol : ¿Que crees hacés? Tocándome así en público 😥


Gerardo de inmediato notó la cara de preocupación de María con acierta tristeza en su mirada como si estuviera a punto de llorar 


Gerardo : ¿Que tienes María? Té notó preocupada 


En ése momento ya séa por él peso sobre sus hombros o por qué necesita hablar con alguien o por él echo de que vio la genuina preocupación en el rostro de Gerardo 


Marisol soltó a llorar sobre él pecho de Gerardo desahogándose al tiempo que él la abrazó tratando de consolarla 


En ése momento Marisol empezó hablar sobre lo que le pasaba sin importar que pareciera loca o si Gerardo no creía una palabra ella solo necesitaba hablar con alguien 



María/Marisol : 😭 Extraño a mí hijo. está época me parece tan extraña. Está no es mí vida 😭😭😭😭😭😭


Gerardo : Que hijo? 🤨 ¿De que hablas?


Entre lágrimas Marisol empezó a contar todo mientras sé sentaba en una banca 


Poco a poco Marisol dijo su verdadero nombre de donde venía y todo lo que estaba pasando los cambios en el tiempo 


Gerardo al escuchar este historia no creyó una sola palabra pesé a las lágrimas en su mejilla hasta que escucho nombrar él nombre de la Gitana 

En ése momento Gerardo empezó a creer la extraña historia que Marisol le contaba  


Gerardo : ¿En verdad verdad no eres María?


María/Marisol : 😭 sé que no me crees. ¿Quién lo haría?


Gerardo : De echo té creo. He notado que eres diferente que no eres la misma María que yo conozco 


Las palabras de Gerardo sonaban sinceras pero ocultanban un secreto. Gerardo no creyó su historia por sus lágrimas de cocodrilo o por su raro comportamiento en estos días 


La verdadera razón por la que Gerardo creyó su historia era por él nombre de la Gitana. Hace años Gerardo había contratado los servicios de la Gitana cuando él aún se llamaba Miguel antes de robarle la vida al Gerardo original pero esa es otra historia 


Entre lágrimas Marisol le dió un beso a Gerardo con él sujetándola de la cintura sintiendo alivio de tener a alguien tan amable a su lado alguien en quien confiar 

Ahora daremos un último saltó en el tiempo para por fin terminar está historia 


Han pasado 10 años desde que María a vivido la vida de su bisabuela criando a su propio abuelo Luis quién ahora ya es un niño de 11 años 


Durante esté tiempo María perdió toda esperanza de volver al presente. En los últimos 10 años Maria a vivido lo mejor posible siendo la esposa de Genaro quien no ha sido él mejor ejemplo para Luis 


Pesé a estar cansado Genaro continuó saliendo a las cantinas y metiéndose con mujeres de la calle 💃🏼 ejemplo que Luis seguirá dentro de 10 años más 



Si bien Genaro no era un esposo ideal gracias a él María podía disfrutar de los mejores lujos de aquella época 


En una tarde cualquiera María sé encontraba disfrutando de una copa de vino mientras miraba a Luis jugando con su pelota nueva 

Marisol/María : Oyes tú tráeme otra botella 


– si señora enseguida 


Con una copa de vino en su mano María veía como Luis jugaba cuando repentinamente sé detuvo en seco dejando rodar la pelota. 


Marisol/María : ¿Que sucede Luis?


Con una cara seria él pequeño niño la volteó a ver lanzándole una mirada tranquila 


Luis/Marisol : ¿Eres tú María?


Marisol/María : Luis?


Luis/Marisol : No 🙂‍↔️ querida. Soy Marisol la verdadera Marisol 


Marisol/María : ¿Bisabuela eres tú? 


Luis/Marisol : Si. Jajaja estoy hablando conmigo misma mientras soy mí hijo 


Marisol/María : por favor dime qué por fin volveré a mí hermoso cuerpo en el presente 


Luis/Marisol : No. Solo quería ver él rostro de mí hijo una última vez por lo menos en un reflejo 


Marisol/María :😥 ja supongo que ya no volveré 


Luis/Marisol : Al parecer cambiaste demasiado la línea temporal como para volver. Esto es una despedida 


Marisol/María : supongo que yo me lo busque. 😥Y Dime qué has hecho con mí vida?


Luis/Marisol : Lo mismo puedo preguntar yo 


Marisol/María : Supongo que ya eres dueña de tú propio negocio 


Luis/Marisol : jajaja Pues de hecho soy ama de casa él futuro tiene muchas comodidades 


Marisol/María : Casada 🤨 ¿Con quien?


Luis/Marisol : Me casé con Gerardo ya tenemos 2 años de casados 


Marisol/María : 😱 Con Gerardo él lagan de quinta con ése idiota 


Luis/Marisol : Si. Es buen esposo ⌛ Él tiempo termino es hora de decir a dios. Por favor cuida bien a mí hijo 


Tras decirle eso y dar un abrazo Marisol salió del cuerpo de su hijo despidiéndose de su antigua vida y de su hijo. Después de ése día María supo que ya no volvería al presente y empezó a vivir su nueva vida pero a su manera educando a Luis de una manera más liberal 

Años después cuando Julieta nació María consintió a su propia madre malcriandola pero dándole todo su amor. En la linea temporal original Marisol fue un ejemplo dél trabajo duro pero en está versión de la historia Julieta aprendió a ser de mente más abierta y no ser tan estricta 


Al pasar de los años Marisol se acostumbro a la época moderna aún así jamás se acostumbro a los celulares además de que la relación entre ella y Julieta no es la mejor 


Por desgracia la personalidad conservadora de Marisol jamás encajó con la vida excéntrica de Julieta y su manera singular de vivir la vida

domingo, 27 de septiembre de 2026

Lección Aprendida 1


El sol de la tarde ya empezaba a bajar, tiñendo de naranja y rojo el cielo sobre ese terreno baldío que quedaba a varios kilómetros de la ciudad. Un lugar que nadie visitaba: hierba alta y seca, tierra polvorienta, unos cuantos árboles retorcidos y un riachuelo estrecho que serpenteaba entre piedras, cantando suavemente mientras el agua clara se deslizaba. El aire olía a tierra caliente, a hierba machacada y a ese silencio raro que solo se encuentra lejos de todo.

Diego y Tomás llegaron ahí como llegaban a casi todos lados: sin plan real, solo buscando que algo pasara. Tenían diecinueve y veinte años respectivamente, y llevaban meses perfeccionando el arte de no tomarse nada en serio. La vida, para ellos, era aburrida si no le metían emoción a la fuerza. Clases, trabajos de mierda de medio tiempo, mensajes de las madres preguntando a qué hora volvían… todo eso les sobraba. Preferían empujar los límites, reírse de lo que no debían y ver hasta dónde podían llegar antes de que alguien les parara los pies.

Diego era el más alto de los dos, delgado pero fuerte de tanto moverse sin parar. Pelo negro desordenado, sonrisa fácil y una lengua afilada que no conocía frenos. Tomás, un poco más bajo, de hombros anchos y mirada siempre lista para la próxima estupidez, era el que solía empujar más fuerte cuando las cosas se ponían interesantes. Entre los dos formaban un dúo peligroso: no tenían filtro, no tenían miedo y, sobre todo, no tenían respeto por casi nada.

—Caramba, mira este lugar —dijo Diego, pateando una piedra que saltó hasta el borde del riachuelo—. Parece sacado de una película de mierda donde los protagonistas mueren a los cinco minutos. Perfecto para nosotros.

Tomás se rió, sacando un cigarrillo del bolsillo de su chaqueta abierta. Lo encendió con un gesto rápido y exhaló el humo hacia arriba.

—Si nos mata algo, al menos no será de aburrimiento. Ayer casi nos echan del bar porque te dio por imitar al camarero. El pobre tipo se puso rojo hasta las orejas.

—Porque se lo merecía —contestó Diego sin ni siquiera disimular la sonrisa—. Andaba mirando a las minas como si nunca hubiera visto tetas en su vida. Alguien tenía que recordarle que el mundo no gira alrededor de su tristeza.

Habían pasado la tarde haciendo exactamente eso: buscar emoción donde no la había. Primero en el centro comercial, donde se habían reído abiertamente de un grupo de chicas que posaban para fotos como si fueran influencers. Después en el parque, donde Diego había empezado a cantar canciones inventadas sobre la gente que pasaba, inventando historias ridículas y crueles. Tomás no se quedaba atrás; era experto en añadir comentarios que cortaban como cuchillas. No les importaba si alguien se ofendía. De hecho, cuanto más se ofendía, mejor. Era parte del juego.

Ahora, lejos de todo, el terreno baldío les ofrecía un escenario nuevo. Se acercaron al riachuelo. El agua era fría y limpia; se arrodillaron un momento, mojándose las manos y la cara. Diego se quitó la camiseta y se la ató a la cintura, dejando el torso al aire. El sol todavía calentaba lo suficiente.

—Deberíamos volver más seguido —murmuró Tomás, mirando alrededor—. Aquí no hay cámaras, no hay gente que se queje… solo nosotros y lo que se nos ocurra.

Diego asintió, pero su atención ya se había desviado. Unos metros río arriba, entre unos matorrales bajos, había una figura. Al principio pensó que era solo una sombra, pero no. Era una mujer.

Estaba de pie junto al agua, ligeramente inclinada, como si estuviera recogiendo algo o simplemente mirando el corriente. Parecía… normal. Demasiado normal para estar sola en ese lugar. Pelo castaño recogido de forma descuidada, una camiseta simple de manga larga de color oscuro, pantalones que se adaptaban a sus caderas y botas polvorientas. Tenía un cuerpo delgado pero con curvas suaves, la clase de figura que llamaba la atención sin gritarlo. El rostro era atractivo de una manera tranquila: pómulos definidos, labios llenos, ojos oscuros que en ese momento no miraban hacia ellos.


Diego se enderezó despacio. La sonrisa que se le formó fue inmediata, esa sonrisa de depredador joven que ya había decidido que el aburrimiento se había acabado.

—Madre mía… —susurró—. Mira eso.

Tomás siguió su mirada y alzó una ceja.

—¿Qué hace una linda chica aquí sola? Parece que se escapó de alguna casa.

—O está esperando que alguien interesante aparezca —respondió Diego, ya empezando a caminar hacia ella con esa confianza exagerada que siempre usaba cuando veía algo que le gustaba—. Voy a saludar.

—No seas idiota —dijo Tomás, pero no se movió para detenerlo. Solo lo siguió a unos pasos de distancia, curioso, con las manos en los bolsillos y el cigarrillo todavía entre los labios. No iba a intervenir. Nunca lo hacía cuando Diego se ponía en modo “voy a coquetear hasta que me echen o me den bola”.

Diego se acercó sin prisas, dejando que sus botas crujieran sobre la tierra seca para que ella lo oyera. Cuando estuvo a unos metros, se detuvo y sonrió con toda la desvergüenza del mundo.

—Buena tarde —dijo, con voz clara y un tono que ya era demasiado amigable—. No esperaba encontrar a nadie por aquí… y mucho menos a alguien que se vea tan bien en medio de la nada.

La mujer levantó la vista despacio. Sus ojos oscuros se posaron primero en Diego, luego se deslizaron hacia Tomás, que permanecía un poco atrás, observando en silencio con expresión entre divertida e indiferente. No hubo miedo en su mirada. Solo una molestia evidente, fría, como si dos moscas molestas hubieran aparecido exactamente cuando ella menos lo quería. Apenas frunció el ceño, lo suficiente para que se notara, y no contestó de inmediato.

Diego, lejos de intimidarse, dio otro paso más cerca. Su mirada bajó un segundo —rápido, descarado— hacia el cuerpo de ella antes de volver a su cara.

—¿Vives por aquí cerca o también viniste a escaparte del aburrimiento? Porque si es lo segundo… creo que podemos ayudarte a que el día sea menos aburrido.

Tomás se quedó donde estaba, sin decir nada. Solo observaba, una media sonrisa en los labios, disfrutando del espectáculo como siempre hacía. El riachuelo seguía corriendo a su lado, el sol bajaba un poco más, y el silencio del terreno baldío se volvió más denso alrededor de los tres.

La mujer los miró a ambos otra vez. La molestia en su expresión era clara, pero no había ni una pizca de miedo. Solo esa mirada fija, evaluadora, como si estuviera midiendo exactamente qué clase de idiotas tenía delante.

Y ahí se quedó el momento.

La mujer no apartó la mirada. El silencio se alargó un segundo de más, lo suficiente para que el sonido del riachuelo se volviera casi ensordecedor. Diego seguía con esa sonrisa de lado, seguro de sí mismo, como si el rechazo fuera solo el primer paso de un juego que él siempre ganaba. Tomás, un par de metros detrás, sintió un leve nudo en el estómago. No le gustaba del todo la forma en que ella los observaba: demasiado tranquila, demasiado dueña del momento.

—Oye… —murmuró Tomás, sin acercarse demasiado—. Déjala en paz amigo. Se nota que no está de humor.

No se movió. No levantó la voz. Solo lo dijo, casi por compromiso, mientras seguía con las manos en los bolsillos y el cigarrillo casi consumido entre los dedos. Sabía de sobra que Diego no iba a hacerle caso. Nunca lo hacía cuando se le metía en la cabeza coquetear.

La mujer inclinó ligeramente la cabeza, como si evaluara la intervención débil de Tomás, y luego volvió a fijarse en Diego. Su voz, cuando habló, fue calmada, baja, pero con un filo que cortaba el aire caliente de la tarde.

—¿Qué pretendes hacer exactamente intentando ligarme así? —preguntó sin rodeos—. ¿Crees que con una sonrisa y dos frases vacías voy a caerte a los pies? ¿O simplemente no sabes cuándo parar?

Diego soltó una risa corta, divertida, sacudiendo la cabeza como si ella acabara de decir algo adorablemente difícil.

—He, qué carácter… —respondió, dando un paso más cerca, sin notar la tensión que se espesaba a su alrededor—. Me gusta. Eres de las difíciles de conquistar, ¿eh? Eso solo hace que valga más la pena. Relájate un poco. Estamos lejos de todo, no hay nadie mirando… podemos conocernos mejor.

Tomás sintió que el estómago se le cerraba del todo. Quiso decir algo más fuerte, quiso agarrar a Diego del brazo y arrastrarlo de vuelta, pero su cuerpo no respondió. Se quedó plantado ahí, observando cómo su amigo seguía empujando.

La mujer no sonrió. Ni siquiera parpadeó. Simplemente levantó una mano y, con un movimiento tan natural como si fuera a apartarle un mechón de pelo, tocó la frente de Diego con la yema de dos dedos.

El cambio fue instantáneo.

Diego ni siquiera tuvo tiempo de terminar la siguiente frase. Sus ojos se abrieron de golpe, la sonrisa se le congeló en la cara y, un segundo después, su cuerpo entero se aflojó. Cayó hacia atrás como un saco de arena, golpeando la tierra seca con un ruido sordo. No se movió. Ni un músculo.

—¡Diego! —gritó Tomás, la voz quebrada por el pánico repentino.

Quiso correr hacia él. Quiso agacharse, sacudirlo, gritarle que se levantara. Pero las piernas no le respondieron. Se quedó paralizado, el corazón latiéndole con tanta fuerza que casi le dolía el pecho. El cigarrillo se le cayó de los dedos sin que se diera cuenta. Miró a la mujer con los ojos muy abiertos, el miedo escrito en cada línea de su cara.

Ella ya se había girado hacia él. Caminó despacio, sin prisa, hasta quedar frente a Tomás. La molestia de antes había desaparecido por completo; ahora había algo más frío, más calculado en su expresión.

—Tú tampoco te has movido —dijo en voz baja—. Solo has mirado.

Antes de que Tomás pudiera responder, antes de que pudiera ni siquiera levantar las manos para protegerse, ella extendió los dedos y le tocó la frente exactamente igual que a Diego.

El mundo se apagó.

No hubo dolor. Solo una sensación extraña, como si alguien hubiera apagado un interruptor dentro de su cabeza. Tomás sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies y, un instante después, la oscuridad lo tragó por completo.

No pasó mucho tiempo.

Cuando la conciencia regresó, lo primero que notó fue el peso.

Un peso pesado, ajeno, que tiraba de su pecho hacia abajo con una insistencia absurda. Tomás abrió los ojos despacio, parpadeando contra la luz del atardecer. Estaba tumbado de espaldas sobre la tierra. Intentó incorporarse y, al hacerlo, sintió que algo grande y suave se movía en su torso. Dos masas pesadas que no deberían estar ahí. Se miró hacia abajo… y el aire se le atascó en la garganta. Su pecho ya no era plano. Dos senos enormes, se levantaban bajo la tela de su camiseta, pesando de una forma que hacía que cada movimiento tirara de su espalda y de sus hombros. Eran grandes, redondos, pesados, y se movían con una inercia que nunca había experimentado. El simple hecho de respirar hondo los hacía subir y bajar de manera imposible de ignorar.

El pánico le subió como una ola.

Se llevó las manos al pecho por reflejo y las sintió: suaves, calientes, pesadas. Al apretar un poco, la sensibilidad le provocó un escalofrío que le recorrió toda la columna. Soltó un jadeo y retiró las manos como si se hubiera quemado.

Su cabello… seguía corto, pero cuando se pasó una mano por la cabeza notó que era más suave, más fino, casi sedoso al tacto. Y la ropa… Dios. lo que sea que hizo que se desmallase le arrebato su ropa, además la había reemplazado por   lo que parecía ser ropa de baño  un short diminuto que apenas le cubría las piernas y ese tirante que apenas le cubría  su nuevo pecho,

Se puso en pie tambaleándose, el equilibrio completamente alterado por el nuevo peso en el pecho. Cada paso hacía que los senos se balancearan pesadamente, tirando de su torso. La tela de la ropa, casi minúscula  le apretaba con una sensación que nunca antes había experimentado.

Entonces levantó la vista.

La mujer estaba de pie a unos metros, observándolo con los brazos cruzados y una expresión de pura satisfacción.

—¿Qué… qué me has hecho? —intentó gritar Tomás.

Pero la voz que salió no fue la suya.

Fue una voz aguda, claramente femenina, más suave y más alta de lo que jamás había tenido. El sonido lo golpeó como una bofetada. Se llevó una mano a la garganta, sintiendo el pánico crecer hasta casi ahogarlo.

—¡¿Qué me has hecho, carajo?! —volvió a decir, y de nuevo aquella voz de mujer salió de su boca, temblorosa, asustada, completamente ajena.

Se miró las manos: más pequeñas, más delicadas. Sintió el peso constante de los senos tirando hacia abajo cada vez que respiraba. La ropa se le resbalaba. El cuerpo entero se sentía diferente: caderas más anchas, cintura más fina, una ausencia extraña entre las piernas que lo hacía querer cruzarlas por instinto.

La mujer lo miró en silencio un segundo… y entonces soltó una risita baja, suave, llena de pura y evidente satisfacción.


WOLAS QUERIDOS LECTORES , he  vuelto a  la actividad en este blog  , he pasado por una serie de eventos desafortunados que me obligaron a pasar por la inactividad un tiempo, sin embargo  estoy de regreso y quiero traerles mas historias  , para ello  ya tengo dos historias preparadas que publicare al finalizar esta , algunas serán largas y divididas en varias partes, otras serán cortas y no pasaran de algunos párrafos , pueden dejar sus sugerencias de historias en la caja de comentarios  , los leeré  y  las mas interesantes las  escribiré los quiero querida comunidad, nos vemos en la otra parte de esta historia.


Fantasma divertido


Oprime imagen para ver mejor 

lunes, 21 de septiembre de 2026

Soy la madre de mi abuelo capítulo 14

Dé regreso en el presente Marisol subió a la habitación de María mientras trataba de pensar que era lo que estaba pasando ¿Por qué Julieta lucia tan diferente?


Al abrir la puerta Marisol sé encontró con una habitación diferente las decoraciones y la ropa tirada en el piso. Por momento Marisol creyó haberse equivocado de habitación 


Pero no era así era la habitación de María pero todo era diferente. Al entrar y prender las luces Marisol vio de reojo su reflejo en el espejo 


Lentamente sé acercó y para su sorpresa la habitación no era lo único que había cambiado. La propia apariencia de María también 

María/Marisol : Aaaaaaaaa Pero que repampanos soy de color 


Él gritó de Marisol fue ahogado por la fuerte música dél piso de abajo. Marisol bajó la mirada mirando sus manos al examinarse notó varios cambios 


Con una expresión de sorpresa y miedo Marisol miró él color dé sus manos sus uñas pintadas de diferentes colores 


A primera vista incluso las proporciones de su cuerpo eran otras ahora parecía ser más alta y sus pechos parecían más redondos además ahora su pelo era ondulado incluso la ropa que tenía puesta ahora era diferente 


María/Marisol : ¿Que sucede? ¿Por qué todo es diferente? 😱😰😰😰


Pesé a todo Marisol trató de mantener la calma de pensar que era lo que estaba pasando 


Tras calmarse y pensar por un largo tiempo Marisol llego a una conclusión lógica


María había hecho algo terrible cambiando la historia y que su nueva apariencia era debido a que ahora él padre de María era un tal Jerry él cuál al parecer era un hombre color 


María/Marisol : Virgen santa ¿Que hiciste niña?😰😵‍💫😵‍💫


Mientras Marisol trataba de imaginar que era lo que había hecho María para cambiar tanto él presente empezó a sentirse mareada por tantas emociones 


Apenas sé había empezado a acostumbrar a esta época y ahora todo había cambios tantas emociones eran demasiado tanto que sé acostó por unos momentos para calmarse 


María/Marisol : 😰 Mí pobre niño Luis ¿Como estarás?


Sin darse cuenta sé quedó dormida con una gran preocupación por su hijo.


En medio de un profundo sueño Marisol fue despertada por un grito. Tras escuchar él grito empezó a escuchar la voz de Julieta como si estuviera discutiendo con alguien 


María/Marisol : ¿Que son esos gritos? Estará pelando con su marido 


Por unos segundos ella sé quedó pensando si debería bajar. Pero le preocupaba que le estuviese pasando algo malo 


Marisol con calma bajó las escaleras tratando de no hacer ruido al tiempo que esperaba encontrar una pelea entre pareja 


Pero en su lugar encontró algo completamente diferente 

Julieta : Eres un maldito infeliz. Mal parido hijo de perra. Juan Carlos eres un maldito perro cachondo y aún así amó tú verga 


Con un cara de confusión y incredulidad Marisol sé queda a media escalera observando a Julieta quien sé encontraba en la cocina con una ropa interior muy extraña 


Completamente enmudecida sin saber que es lo esta viendo Marisol ve como Julieta con ésa ropa extraña insulta al aire sin nadie en frente mientras realiza movimientos con las manos como si estuviera discutiendo con alguien 


María/Marisol : Julieta 🫣rrrrrrrr JULIETA ¿Que haces?

 

Julieta sé contraba con la pierna levantada sobre la mesa cuando escucho la voz de su hija. Cuando levantó la mirada y la vio en las escaleras bajo la pierna y apagó su celular él cuál sé encontraba en un trípode 


Pesé a estar en lencería frente a la que creía su hija Julieta no mostró señal algún de vergüenza o algo por él estilo 


Julieta : Hija me asustaste pensé que ya estabas dormida 


María/Marisol : 🫣 Lo estába pero té escuché discutiendo y me preocupé 


Julieta : jajaja si perdón por eso. Lo que pasa es que estoy grabando un vídeo personalizado para mí suscriptor 



María/Marisol : 🫣suscriptor (Que será eso) pero es necesario que estés vestida así? Y que eran todas esas groserías?


Julieta : Bueno hija es lo que pidió Lobo 69 pagó por un vídeo de 10 minutos 


Con la mano tapando sus ojos Marisol dio un pequeño gemido. En su mente tenía muchas dudas y preguntas sobre que era un suscriptor o lo que estaba haciendo 


Pero la vergüenza de ver a Julieta vestida así era demasiado y no sé sentía cómoda hablando con ella en especial porque no entendía nada de nada 


María/Marisol :🫣 Mejor me iré a dormir buenas noches Julieta 


Marisol volvió a su habitación y tras unos segundos después de cerrar la puerta la voz de Julieta sé empezó a escuchar. Quién empezó diciendo toda clase de groserías y cosas sucias 



En su habitación Marisol con la voz de Julieta de fondo confirmó que no solo la personalidad de Julieta había cambiado al igual que su aspecto. Si no que ella no tenía recuerdo alguno dél intercambió de entre ella y su hija 



Al momento su corazón sé lleno de preocupación ya que si ella no recordaba él intercambio entonces como volvería al pasado 


Durante la noche Marisol apenas si pudo dormir por la preocupación y las miles de preguntas que rondaban su cabeza 


A la mañana siguiente Marisol bajó las escaleras esperando no volver a encontrar la misma escena que anoche 


María/Marisol : 🫣 Buenos días ¿Estás decente?



Jerry : Buenos días hija 


Julieta : Baja él desayuno ya casi está 

En el comedor había un hombre de color sentado en la mesa él cuál Marisol solo pudo suponer que era el padre de María mientras Julieta sé encuentra preparando algo 


María/Marisol : Julieta sonará raro ¿Me contarías algo de tú padre y la abuela?


Julieta : 🫤 y tú desde cuándo quieres saber de tú abuelo y bisabuela 


María/Marisol : Solo es por curiosidad 😅


Julieta :🤨 Pues mi papá era un Don juan estoy casi segura que tengo más de un medio hermano o hermana 


María/Marisol :(😰 Hay mí niño mí pobre Luis) Y Marisol 


Julieta : Jajaja Hay mí abuela era una perra boca floja no sé guardaba nada lo pensaba y lo decía. Era mí adoración 


María/Marisol : (😱 Hay María que hiciste con mí vida) ¿Pero como fue ella además de eso?


Jerry : Su abuela era una persona peculiar nunca sé adapto a las reglas sociales de su época cualquier lugar prohibido para mujeres ella sé lo pasaba por él arco dél triunfo 


Julieta : Jajaja si yo té contará las veces que estuvo en la cárcel por entrar en esos lugares. Pero gracias a ella nunca tuve miedo explorar él mundo y no hubiera conocido a tú garañón padre 


María/Marisol : ¿Por curiosidad nunca estuviste enamorada de alguien llamado Felipe?


Julieta :🫤 Pues él único Felipe que conozco fue un compañero de la prepa era un aburrido 


Durante él Desayuno Julieta contó un par de historias sobre su alocada abuela y entre más contaba Marisol más se horrorizaba. ¿Que clase de vida tuvo su hijo Luis y Julieta? 😰😰😰😰😰



viernes, 18 de septiembre de 2026

“Reportados con el sindicato”


El sindicato estaba implementando cada vez nuevas normas y nueva tecnología, el cambio de cuerpo que hace muchos años solo era el tabú y tema de conversación de un grupo de pervertidos ahora era una serie y oscura realidad que parecía sacada de algún cuento de Stephen Spilberg.


El sindicato había obrado por una nueva tecnología mediante cadenas neuronales de chips inteligentes interconectados entre un gran sistema y servidor virtual, tal y como lo estaba implementando la clínica de intercambio.


Solo que el sindicato lo usaba para sus trabajadores asociados, en busca de resolver y causar algunas novedades entre los trabajadores.


Ya no hacía falta acudir a una clínica o usar una enorme máquina para hacer interconectados cambio de cuerpo, tan solo bastaba una idea, una decisión y un clic para generar un cambio.


Sussy tenía un comportamiento demasiado prepotente en la oficina, las quejas y reportes de varios de sus compañeros no se hicieron esperar, era la zorra, título ganado por obvias razones, su vestimenta, su carácter, su manera de ser y su comportamiento la llevaron a múltiples acusaciones por parte de los trabajadores en el sindicato, por obvias razones, consensuadas por su jefe….


Raúl, un hombre joven, recientemente se había integrado el grupo de trabajo de la empresa y se había ganado una plaza en el sindicato como trabajador, parecía un hombre joven con grandes sueños, recién graduado y con poca experiencia, pero eso no le importaba, pues rápidamente se hizo fama de imbécil, un chico demasiado prepotente y misógino, que ofendía a las mujeres y las creía objetos sexuales.


Conocer a Susy claramente había sido un factor en contra, la mujer lo rechazó rápidamente burlándose de él mientras que el guardaba rencor, pero ambos continuaban recibiendo quejas y siendo el blanco fácil de un sistema que interpretó rápidamente cuáles eran los problemas clave en la oficina de aquella empresa


El sindicato actuó rápidamente, sin demasiado tiempo para responder; ni mucho tiempo para actuar en contra, Sussy y Raúl solo recibieron una notificación inmediata a sus celulares, anunciándoles que tendrían un cambio ordenado por la directiva del sindicato, no les habían dado más detalles para no causar más revuelo.


El cambio sucedió por la madrugada sin que ambos lo notaran, al despertar, cada uno se encontraba en el cuerpo del otro, el primer instintivo de cada uno fue de asombro y algo agresivos al no poder hacer nada por cambiar la decisión del sindicato, era una orden que acatar y sabían que no podían hacer nada para contradecirlo.


Sussy llegó a la oficina, ansiosa por el miedo que sentía de ver su cuerpo usado por un idiota, había cambiado muchas veces pero no con este nuevo sistema.


Los chismes fueron veloces y ya todos en la oficina sabían de la notificación que el sindicato les había echo llegar a ambos, miraban con gracia a Sussy quien se veía menos arrogante que el día anterior y más como una oveja preocupada en un cuerpo diferente, sin sus supuestas ventajas sobre los demás, la mujer sexy que se sentía intocable por ser la amante en turno del jefe.


Aunque todos esperaban ansiosamente la reacción de Raúl teniendo que ocupar la vida de Sussy, lo cierto es que se llevaron una gran sorpresa al ver como Raúl estaba tomando demasiado bien el tener el cuerpo de Sussy, lejos de vestirse mal o lucir espantoso, Raúl había seleccionado muy bien su atuendo, luciendo increíblemente bien una blusa escotada, con un brasier push up que resaltaba muy bien sus tetas, una falda corta de lápiz y un saco corto para combinar todo su outfit, pero lo sorprendente era la manera en la que rápidamente se adaptó al movimiento de los tacones altos y del movimiento de sus atributos.


Lo más jodiente para Sussy, era miraba la facilidad en la que Raúl poseía su cuerpo, actuando como si realmente fuera una mujer y que incluso el maquillaje estaba perfecto, el jefe debía de saber el cambio entre sus trabajos o no?, pensó Sussy quien se quedó de boca abierta cuando el jefe saludó a la nueva Sussy como si nada.


Con una ligera y coqueta nalgada sin que nadie más que Sussy, quien estaba pendiente de la situación se diera cuenta de lo que estaba pasando.


Solo observando con rabia como Raúl se burlaba de su situación, sentándose de manera coqueta sobre su escritorio.




-¡Ay Sussy…!,  ¿pero que miras?, mis ojos están aquí arriba, espero que te guste como me arreglé para venir a hacer tu trabajo, entiendo que ahora yo tenga que ser la secretaria del jefe, esto puede ser muy interesante teniendo en cuenta de que yo soy quien tiene estas tetas y estas deliciosas piernas ahora…, me pregunto si me necesitará el jefe más tarde para relajarse…


Sussy apretó los puños, Raúl se estaba propasando, el coraje que sentía la estaba haciendo pasar mal el intercambio, revisó una vez más la información del sindicato y con un nudo en la garganta, miró que el tiempo de cambio era de máximo tres largos meses…


-Kary-

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Soy la madre de mi abuelo capítulo 13 😱

Devuelta en pasado nos encontramos en medio de una discusión padre e hijo a causa de la mentira de María 



El sol cae sobre la casona de adobe y teja. En el despacho principal, la tensión se puede cortar con un cuchillo. Jeremías, de pie junto al escritorio de caoba, golpea la mesa con el puño cerrado; sus ojos arden de rabia y cansancio. Genaro, de pie frente a él, mantiene la mandíbula apretada, pero en su mirada hay más resignación que rebeldía


5 días después 


Jeremías : Té vas a casar con ésa mujer por qué yo lo digo 


Genaro : No puedes creer las mentiras de una mujer cualquiera 


Jeremías : ¿Crees que soy tan idiota? Estoy consciente que son mentiras aún así si vas a casar. POR QUÉ YA ESTOY ARTO DE TÍ. DE ESTÁS TONTERÍAS 


Genaro : A mi hermano no le dirías ésto 


Jeremías : tú hermano no me da dolores de cabeza 


Al otro lado de la casa sé encontraba María ya con hermoso vestido de novia mientras su abuelo Luis sé encontraba dormido en la cuna 

Marisol/María : Es un vestido anticuado pero supongo que es moderno para la época. 


María con sus manos acomodaba los dobleces de su vestido mientras sé miraba en el espejo tratando de verse lo más hermosa posible 


Marisol/María : Me veo hermosa verdad abuelo? Jajaja me preguntó si la verdadera Marisol abría escogido éste vestido. Ja lo dudo seguramente abría escogido uno más sencillo 


Mientras él tiempo pasaba y la hora de la boda sé acercaba María trataba de imaginar que tanto había cambiado la historia al arruinar la historia. sin saber que había cambiado la historia más de lo que ella pudiera pensar 


Marisol/María : Jajaja con los cambios que he echo mí mamá no tardará en devolverme al presente a mí hermoso cuerpo 


– Señora los preparativos de la boda ya casi están ¿Gusta que le traiga algo?


Marisol/Maria : 😒Si tráele leche a mí abu. Hijo y un pañal limpio 

 

Minutos más tarde ya sé encontraba en la iglesia apuntó de casarse con Genaro mientras una de las sirvientas cuidaba al pequeño Luis 



María sé encontraba caminando hacia al altar rodeada por desconocidos principalmente amigos y familiares de Genaro 


Con cada paso que María daba hacia Genaro su corazón latía cada vez más rápido al tiempo que pesaba en su futuro 


Música 🎵 🎼 🎼 de boda 💒 


Marisol/María 😅(por favor mamá devuélveme al futuro vamos) 


Mientras tanto en el presente Julieta se encontraba bailando con su marido Felipe sin saber que todo su mundo estaba apuntó de cambiar 


Julieta : amor me preguntó cómo la estará pasando nuestra hija en el pasado 


Felipe : Ella estará bien 

Devuelta en el pasado Maria ya sé encontraba dé frente a Genaro con él padre entre ellos 


– Genaro Antonio Velázquez González aceptas a Marisol Elena Giménez Valencia cómo tú futura esposa 


Genaro : 😓Si acepto 


–Y tú Marisol Elena Giménez Valencia aceptas a Genaro Antonio Velázquez González como tú futuro esposo 


Marisol/María : 😅Si acepto 


En el momento exacto en el que Maria dijo acepto ella y solo ella sintió un temblor él cuál provoco un cambio inmediato en el presente afectado directamente a Julieta 


La cuál en un solo instante paso de ser una mujer educada trabajadora a una mujer liberal y extravagante 


Julieta 🤔: ¿Que paso? Me siento diferente 

En ése momento Julieta sé percató de que algo era diferente pero no sabía que. Con la música a todo volumen Julieta miró a su alrededor y sé miró al espejo 


Todo era diferente ella era diferente aún así para ella todo era totalmente normal. Al mirarse en el espejo Julieta retocó su maquillaje y acomodo sus pechos 


Julieta : 😕 Que raro todo parece normal. Supongo que fue mí imaginación 


Minutos más tarde Marisol sé encontraría con una nueva Julieta y una casa completamente diferente 


Dé regreso al pasado Maria estaba tomada de la mano por su nuevo esposo con ambos saliendo de la iglesia 


Lo que María no sabía era que había cometido un grabe error y ése error no fue hacer parecer a Marisol como una puta 


Ése error tampoco fue adelantar la boda 10 años antes no no no 🙂‍↔️. Ése gran gravísimo error fue haberse casado con la persona equivocada 


María había confundido él nombre de su bisabuelo con el dé su hermano menor un error que ella cometió al no poner atención a las historias de su madre 


En la linea de tiempo original Marisol conocería a Germán Fernando Velázquez González en 1940 dentro de tres años más. Posterior sé casaría con él. En 1946 


María al casarse con Genaro y no con Germán había provocado un cambio inmediato en la línea temporal alterando directamente él pasado de Luis y su hija Julieta y obviamente también su propio pasado trayendo consecuencias más allá de su imaginación 

Al salir de la iglesia María empezó a considerar que tal vez su plan no era tan bueno como ella pensaba que tal vez sé había precipitado con su plan 



Cuando Genaro y María subieron a su automóvil de recién casados con ella cargando a Luis en brazos ambos tenían mil pensamientos en su cabeza totalmente diferentes 


María(No puedo creer que en verdad me casará con mí bisabuelo. No creí llegar tan lejos 😅 ¿Hasta cuando me quedaré así?)


Genaro (Maldición. Marisol está bien buena pero no me quería casar 😠 ahora soy padre de un mocoso que ni es mío)


Él final de esta historia sé acerca 


martes, 15 de septiembre de 2026

Mujer por temporada


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Así comienza el especial de día de la independencia de México, ya sé que no todo el público es mexicano, y aunque realmente no es mi fecha favorita pues tengo algunas ideas sobre el tema, no soy fanática de la independencia ni soy muy patriota que digamos pero pues ahí vamos llevándola con la algunas ideas.

Comenten todo lo que quieran comentar y decir por favor