Carlos y Luna seguían teniendo sexo en la sala con Carlos teniendo todo él dominio de la situación para ella está situación era diferente a sus otras relaciones
Él cuerpo pequeño de Sofía le hacía imposible tomar él control. Ella podía sentir la fuerza y peso de Carlos sobre de ella tomándola con fuerza algo que la hacía sentir excitada como nunca antes
La presión de Carlos contra ella era constante, cálida, cada movimiento ajustándose al ritmo que su cuerpo. El cuerpo de Sofía parecía necesitarlo. Luna nunca había sido dominada de está manera ser pequeña, cómo el contraste entre su tamaño y el de él podía hacerla sentir tan vulnerable y deseada al mismo tiempo. En sus experiencias pasadas, había sido la que marcaba el tempo, la que guiaba cada toque, cada giro. Pero ahora, con las manos de Carlos aferradas a sus caderas, con su rostro hundido en el cuello de Sofía mientras sus gemidos sé escuchan en la sala
Luna se entregaba por completo a la corriente de sensaciones que no pertenecían a su mundo, pero que ahora la envolvían por completo.
El sofá de terciopelo se hundía bajo su peso combinado, sus rodillas marcadose mientras Carlos la embestia repetidas. Carlos movía sus caderas con una ferocidad que la sorprendía; no era pródigo ni ansioso, sino como si estuviera aprendiendo cada curva, cada respuesta del cuerpo que tenía ante él. Cuando él bajó una mano para tocarla con firmeza, Luna arqueó la espalda con un suspiro que no logró contener. Ese toque era de dominio,
como si él pudiera sentir, más allá de la piel de Sofía, la confusión y la emoción que latían en el corazón de Luna. En su rostro sé dibujaba una sonrisa de satisfacción mientras su lengua le cuelga, incapaz de articular palabras coherentes. Su mente es un caos de sensaciones, con cada nalgada y embestida, su cuerpo se contrae, se estremece, se retuerce
Luna/Sofía : Ahhhh así
Un grito ahogado, mezcla de placer y desesperación, sale de su garganta cuando las nalgadas se vuelven más intensas. Su saliva se escapa, resbalando por la comisura de sus labios, mientras su cabeza cae hacia atrás, completamente entregada a él.
Luna/Sofía : Aaaaaaaaa Carlos Carlos
Carlos : Sofía Ahhhh si Sofía
Es lo único que puede decir, un nombre que se convierte en una especie de mantra, mientras sus ojos se ponen en blanco. Siente que se está desmoronando, que su cuerpo está siendo tomado por una fuerza imparable, una que la consume completamente
Luna/Sofía : Sí Sí así Así No pares, no pares, noooo
Su cuerpo tiembla incontrolablemente, sus gemidos se vuelven más agudos, casi animalescos, mientras Luna suplicaba que nunca sé detenga
Carlos : Aaaaaaaaa si gimes como una puerca
Luna/Sofía : Sí Sí, soy una puerca Una puerca que solo sabe gemir por ti
Sus chillidos se intensifican, sin importarle nada más que la velocidad y fuerza de sus embestidas. Ella chilla, sin aliento, perdiendo totalmente el control.
Carlos : Sofía nunca imaginé que fueras así
Luna/Sofía : Eres tú solo tú. Eres quien me hace ser así Una perra, una zorra, una esclava
Sus palabras se vuelven incoherentes, reducidas a gemidos y balbuceos que solo expresan una cosa absoluta rendición.*
Luna sólo Chilla, mordiéndose los labios, mientras su cuerpo se sacude violentamente, completamente entregado al ritmo brutal que impone
Carlos : Té voy a ser mia
Luna/Sofía : Hazme lo que quieras. Hazme lo que se te ocurra
Luna implora, completamente sumisa al tiempo que Carlos da una fuerte embestida detal manera que la hace gritar de dolor más que de placer
Carlos : ¿Estás bien?
preguntó Carlos, deteniéndose un instante para mirarla a los ojos. En su mirada de avellana no había más que preocupación y cariño, como si la única cosa que importara fuera que ella sintiera bien.
Luna/Sofía : si estoy bien. (Él cuerpo de Sofía es más delicado que él mio) Solo baja un poco la intensidad
Luna asintió, llevando una mano a su rostro acariciando él rostro de Sofía recordándose así misma que este no era su cuerpo para acariciarle la mejilla.
Carlos sonrió, besándola de nuevo, más profundamente esta vez. Sus movimientos volvieron, pero con una intensidad mayor, como si ahora entendiera mejor lo que ella necesitaba. Luna cerró los ojos, permitiendo que la sensación de sumisión la invadiera por completo. Mientras en su mente surgía una pregunta
Luna/Sofía : ¿Por qué era tan excitante renunciar al control? ¿Por qué ese cuerpo pequeño y tímida la hacía sentir tan viva, tan abierta a cosas que nunca se había sentido?
Se preguntaba si Sofía alguna vez había sentido algo así. Si había dejado llegar a alguien tan lejos tan profundo dentro de ella. si había sentido ser deseada con tanta intensidad, con tanta fuerza. Mientras Carlos la besaba por el cuello, por los hombros, mientras sus manos recorrían su piel con la delicadeza de alguien que maneja algo precioso, Luna sintió una oleada de gratitud por la sensación de placer.
Ese cuerpo, que Sofía veía como una carga, como una razón para esconderse dél mundo, ahora le estaba mostrando un lado del placer que ella nunca había conocido un lado que la misma Sofía jamás sé atrevió a experimentar
Carlos. : Nunca te había visto así, Sofía tan llena de confianza tan atrevida tan sexy
Luna/Sofía : Me gusta mucho oírte decir eso
En ése momento Luna hizo algo que Sofía ni siquiera pensaría en hacer sé quitó él resto de su ropa y sé paró frente a Carlos luciendo él cuerpo desnudo de Sofía como ella jamás lo haría sin miedo ni vergüenza por él contrario lleno de confianza






































