martes, 23 de junio de 2026

Experimento fase dos borrador 4 final

En medio de su encuentro sexual Alba estaba siendo penetrada repetidas veces mientras era sujetada fuertemente por la cintura 

 Alba : Ahhhhh siiii por favor Está pasando muy rápido

Fernando : Así me gustan las mujeres gritonas 


A Alba la invade una oleada de dolor mezclado con sorpresa, pero también algo más, algo que no quiere admitir. Sus dedos arañan las baldosas, buscando desesperadamente un agarre que no encuentra. La fuerza con que la sostienes la hace sentir pequeña, vulnerable. La sensación de ser tomada así, contra su voluntad pero al mismo tiempo rendida a ella, la confunde.*  


Alba : Eres demasiado fuerte. Duele. Pero no quiero que pares. 


Las palabras brotan de sus labios sin filtro, como si su cerebro hubiera sacado el lado más salvaje de ambas la fuerza de la juventud pero los deseos de una mujer madura 


Alba : Maldita sea Suéltame. No No quiero que me sueltes

Aún en medio dél sexo había una pelea interna en su mente Belén quería ser complacida mientras Bibian odiaba él ser cogida por un desconocido 

Tras un breve encuentro sexual Alba junto a Fernando salieron de las regaderas con Alba sonriendo mientras sé acomodaba su ropa al tiempo que Fernando tomaba una toalla 

Fernando : Éso estuvo muy bueno hermosa ¿Me darías tú número? Ya sabes otro encuentro 

Alba : Jajaja jajajaja Hay mí vida eres un lindo pero ésto fue de una sola vez para bajar la calentura 

Minutos después Alba salía dél Gym sintiéndose satisfecha y al mismo tiempo culpa por lo sucedido sin que ella sé diera cuenta La Dr. Emilia sé acercó con cautela poniendo una inyección en su cuello 

Sin que Alba pudiera hacer nada ella sintió un dolor en su cuello antes de caer al piso y ver a la Dr. Tomándola dél piso Alba cerró los ojos por un segundo y cuando los volvió a abrir ya sé encontraba dé vuelta en el laboratorio de la Dr. Dentro del tubo encerrada 

Alba : ¿Que estoy haciendo aquí? Por favor déjame salir. No quiero estar aquí 

Emilia : Es hora de terminar él experimento. No té preocupes volverán a ser las mismas 

Alba : Nooooo yo quiero separarme soy hermosa joven y inteligente soy perfecta 

Emilia : No té preocupes apenas si recordarás algo Solo necesito una última cosa 


Después de tomar una prueba de ADN la Dr. Emilia activo la máquina iniciando la separación pesé a los gritos de Alba 

Alba Nooooo Noooooooo Noooooooo

Ante su vista Alba sé separó mientras lanzaba un último grito mientras su voz sé dividía 

Tras la separación, la Dr. Emilia observó a Belén y Bibian. Ambas habían regresado a sus cuerpos originales, pero la experiencia de la fusión había dejado una huella imborrable en sus mentes.

Belén y Bibian sé encontraban tiradas en el piso confundidas Belén sé sujetaba la cabeza mientras Bibian intentaba hablar sin poder pronunciar palabras claras 

 

Con Belén y Bibian separadas la Dr. Emilia las devolvió a sus respectivas casas aún confundidas 


Horas más tarde ambas sé despertaron en sus casas con fragmentos de recuerdos en desorden 


La primera en despertar fue Belén pero algo era diferente en ella al despertar miro a su alrededor al tiempo que sé incorporo 


Al levantarse de la cama Belén sé miró en el espejo dél tocador tocando su rostro siendo sus arrugas y mirando las joyas delante de ella 


Justo al mismo tiempo Bibian también sé había despertado en su cama al momento sus manos recorrieron sus piernas al tiempo que su mirada veía a su alrededor mirando sus cosas 

 Bibian : ¿Que sucedió? Yo estaba??????


Belén : ¿Quién soy? Yo soy Belén?????


Bibian sé acercó a su armario y vio con disgusto su ropa 


Bibian : Que horrible ropa ¿Como es que yo uso ésto?


Durante los siguientes días Belén y Bibian volvieron a sus vidas normales pero algo era diferente 


Mientras Belén se dedicaba a la fiestas de caridad con fervor recolectando dinero por otro Bibian se sumergía en un mundo de vanidad sintiendo asco de siquiera acercarse a cualquier persona pobre 



La inteligencia que antes utilizaba para ayudar a los demás ahora la empleaba para amasar una fortuna, invirtiendo en negocios lucrativos y aprovechando su belleza para obtener ventajas.

En poco tiempo, la habitación de Bibian se transformó por completo. Los armarios, antes llenos de ropa sencilla y funcional, ahora rebosaban de prendas de diseñador, zapatos de tacón alto y accesorios costosos. Sus antiguas posesiones, símbolos de su época como benefactora, fueron arrojadas a la basura sin contemplaciones.


 Ahora Bibian vestía atuendos que la hacían lucir hermosa y sexy 


Su celular, antes repleto de contactos de organizaciones benéficas y voluntarios, ahora estaba lleno de números de chicos atractivos. Bibian salía con uno tras otro, disfrutando de citas románticas y aventuras fugaces. Su vida se había convertido en una búsqueda constante de placer y gratificación personal.


Belén, desde su casa miraba con desaprobación el comportamiento de Bibian. La consideraba frívola, egoísta y desconsiderada. No entendía cómo podía desperdiciar su vida en placeres superficiales, ignorando el sufrimiento de los demás como podía desperdiciar su juventud dé tal manera 

Bibian, por su parte, despreciaba la actitud de Belén. La consideraba hipócrita, pretenciosa y aburrida. No entendía cómo podía sacrificar su Felicidad su libertad en nombre de la caridad.

Bibian y Belén sé habían separado pero por un defecto las personalidades de ambas mujeres terminaron en él cuerpo equivocado un error que cambió sus vidas para siempre 

lunes, 22 de junio de 2026

“Vengándose del infiel”

 

Fernanda había descubierto los picantes mensajes que se había enviado su novio durante la noche con Diana, una prostituta que había pagado al salir del trabajo.

Fernanda estaba hirviendo del coraje cuando de repente recibió una llamada de su amiga Sara, ella le contó con horror como su marido había cambiado de cuerpo con su amante, cuando este regresó del trabajo en el cuerpo de ella tratando de explicarle lo que había pasado.

La noticia ya estaba en todos los medios, pero nadie sabía que lo había causado, quizás un fenómeno cósmico, o una maldición de Dios.

Fue entonces que a Fernanda se le había ocurrido un plan, una venganza escabrosa en contra de su novio infiel.

Pues llamó a Diana, siendo fácil contactarla pues había robado su número del celular de su novio, ella la citó sin saber que realmente era la novia del chico con el que la había pasado tan bien la noche anterior.








Lo peor es que Diana no sabía nada del FOSE, por lo que ella pensó que solo era un fetiche raro de una pareja, ella obedeció a Fernanda luego de embolsarse otros $3500 a su cartera y comenzó a masturbarse fervientemente en la cama de la pareja, colocando expresa atención y por exigencia de su clienta en una foto del chico con el que se había acostado la noche anterior.

Para Diana eso era algo perturbador, pero trabajo es trabajo y comenzó a frotar sus dedos en su vagina, masturbandose sin detenerse hasta llegar al máximo clímax.

-¿Qué pasó, en dónde estoy…? -preguntaba el chico confundido al reaccionar con dificultad.


-¡Funcionó! -jadeó Fernanda impresionada al ver que la chica había cambiado completamente de actitud ante sus ojos.

-¿Fernanda?, ¿Qué me hiciste estúpida? -gritó el chico consternado mirando debajo hacia su pecho desnudos, donde dos globos enormes de carne colgaban de su pecho, jalándolo por la gravedad.

-¡Jajaja, mírate!, no pensé que de verdad funcionara el FOSE, según decían que solo era un evento pasajero, pero veo que aún puede suceder si te esfuerzas un poco.

-¡No puedes hacerme esto Fernanda!, ¡Ayúdame a recuperar mi cuerpo!, ¡No puedo vivir con el cuerpo de esta puta para siempre! 

-¡Jajaja!, ¿De qué hablas?, ¡Mírate, luces increíble!, hasta siento envidia de tus tetas, son más grandes que las mías…

-¡Deja de jugar Fernanda!, no puedes estar jugando con esto, de verdad es serio!, no puedo quedarme así! 




lunes, 8 de junio de 2026

Universidad Bimbo capítulo 3

 Bill y Ted recorriendo la universidad sé toparon con la profesora de inglés Catering una mujer que parecía haber Sido educada por monjas 

Téd  : Hey amigo ¿Que té parece si le devolvemos un poco de juventud?

Bill : jajaja si tal vez así podríamos ayudarle a comprender a las jóvenes de hoy 



jueves, 4 de junio de 2026

Universidad Bimbo capítulo 2

 

Ted : me toca a mi y ya se a quien elegir a esa rara emo amante de los vampiros 

Bill y Ted recorrían la universidad buscando a sus víctimas enfocándose en las mas aburridas y aguafiestas 



martes, 2 de junio de 2026

Universidad Bimbo capítulo 1

La universidad de las lomas es reconocida por ser una de las mejores con alumnos sumamente inteligentes y pero a la par también era una de las mas aburridas 

Con alguna fiesta ocasional las cuales era poco divertidas y había dos alumnos que ya estaban hartos de ésto los cuales eran Bill y Ted 

En su aburrimiento ellos crearon la pistola 🔫 modificadora la cuál sería usada para alterar a las aburridas estudiantes en mujeres más divertidas y menos intelectuales 

La primera seria Jessica la chica más nerd de toda la universidad 


Bill : Realmente funciona 

Ted : Si mirala ahora es una cabeza hueca. veamos a quien más encontramos 

jueves, 28 de mayo de 2026

Una boda de venganza

 

Fabián estaba nervioso, miraba a los invitados, la gente que desconocía y ante los ojos de su propia familia, quienes no sabían que dentro del cuerpo que habitaba ahora se encontraba realmente el mismo.


Giró su vista hacia Renata, la mujer que le había robado su cuerpo como venganza y que había obligado a Fabián a casarse con ella.


-¡Yo me opongo! -gritó Carlos, el mejor amigo de Fabián, quien no había sido invitado a la boda como parte del complot de Renata en la planificación de su venganza.


-¡Carlos si viniste! -gritó Fabián con entusiasmo y su corazón acelerado, aunque un duro golpe resonaba en su corazón al saber que si no aceptaba nunca recuperaría su no cuerpo.


-¡Está gorda es mía y nos vamos a escapar lejos de todos.


La multitud veía con asombro y decepción la manera en la que “Renata” se escapaba como una gorda con mucha suerte, peleada por dos hombres guapos y adinerados.


-¿Porque hiciste esto Carlos?, ¡Ya no podré recuperar mi cuerpo! -decía Fabián ya ambos lejos de todos.


-¡Porque te amo!, te amo tal cual eres, quizás por dentro eres mi mejor amigo, pero te eh aprendido a amar como la mujer que ahora eres -decía Carlos con entusiasmo.


-¡Pero Renata nunca me devolverá mi cuerpo, casarnos era la condición para que lo hiciera!


-¡Renata nunca te iba a devolver tu cuerpo!, todo era un plan de su parte y de tu ex para humillarte y quedarse con todo el dinero de tu familia.


-¡No puede ser!, entonces tenemos que hacer algo para detenerlas, no puedo dejar que esas malditas destruyan a mi familia.


-¡Ya es muy tarde, déjalo!, nunca te van a creer y terminarás peor, conmigo nunca te faltará nada.


Fabián miraba los ojos amorosos de Carlos, por quien sentía profundamente amor, este tiempo dentro de ese cuerpo había ocasionado muchos cambios en su manera de sentir y de vivir.


Renata había sufrido muchos desprecios y bulling por parte de Fabián, solo por ser una chica gorda, siempre deseo cobrar venganza, hasta que Jenny, una ex de Fabián decidió cobrársela y fue que conoció a Renata, quien también estuvo acosándola para que dejara a Fabián, una cosa llevo a la otra y ambas mujeres lograron destituir la vida de Fabián.


-Kary-



martes, 26 de mayo de 2026

Experimento fase dos borrador 3


Alba se fue al baño y se sumergió en una bañera llena de agua caliente y sales aromáticas. Cerró los ojos y se relajó, dejando que el agua calmara sus nervios y aliviara su tensión. Mientras se relajaba, comenzó a examinar su nuevo cuerpo con más detalle.


Admiró sus curvas pronunciadas, sus pechos operados y su piel suave y tersa. Se sintió orgullosa de su belleza, sintiendo el poder y la confianza que emanaban de su apariencia. Se imaginó luciendo sus mejores galas en las fiestas de la alta sociedad, atrayendo todas las miradas y siendo el centro de atención.

 Al tiempo que sus manos recorrían su piel mientras su ego crecía admirando su propia belleza sintiéndose hermosa inteligente superior a todos los demás 

Alba : Soy hermosa.  ¿Por qué pierdo mí tiempo con los demás? Si yo soy mejor que los demás 


Después del baño, Alba se dirigió al armario de Belén, esperando encontrar el atuendo perfecto para realzar su nueva figura. Sin embargo, para su decepción, descubrió que ninguna de las prendas de Belén le quedaba bien. Su nuevo cuerpo era demasiado diferente, demasiado joven y demasiado curvilíneo para la ropa sofisticada y elegante de Belén.

 Alba : ésto es ropa de anciana no le quedaría bien a una joven hermosa como yo 


La vanidad de Belén la impulsó a salir de compras. Sin dudarlo, Alba tomó las tarjetas de crédito de la familia de Bibian, sintiendo una punzada de culpa al pensar en el dinero que normalmente se destinaría a obras de caridad. Sin embargo, la necesidad de verse hermosa y de llamar la atención era demasiado fuerte para resistir.

Alba : No debería estar haciendo esto este dinero es para caridad no para comprar tonterías 

Alba : Pero que digo no son tonterías son cosas que necesito yo importo más de unos pobres 

La Dr. Emilia veía como la personalidad de Belén dominaba mas y más las decisiones de Alba mientras solo hacía apuntes en su table 


Alba se dirigió a las boutiques más exclusivas de la ciudad gastando una fortuna en ropa ajustada, faldas cortas y blusas reveladoras. Compró zapatos de tacón alto, bolsos de diseñador y joyas brillantes. Se sometió a un cambio de imagen completo, maquillándose con colores llamativos y peinándose con un estilo moderno y provocativo.


Lo que hubiera Sido dinero suficiente para un albergue ahora había Sido gastado en ropa y maquillaje al tiempo que en el fondo de su mente sentía remordimiento 

 

Después de tres horas de compras frenéticas, Alba salió de la tienda con una nueva apariencia deslumbrante. Dos personas cargaban todas sus compras, siguiéndola a duras penas mientras caminaba con paso firme y seguro. Se sentía poderosa, confiada y irresistible.

 

Sin embargo, al salir de la tienda, Alba se topó con un indigente pidiendo limosna en la calle. La humildad de Bibian se manifestó por un instante, sintiendo una punzada de compasión por el hombre necesitado.


– por favor una moneda por caridad solo una moneda 

 

Sin embargo, la vanidad de Belén no tardó en tomar el control. Alba sintió asco y repulsión al ver la suciedad y la pobreza del hombre. Se tapó la nariz con despecio y le arrojó un billete, alejándose rápidamente sin siquiera mirarlo a los ojos.


Alba : Que asco de persona como sé atrevió a acercarse a mi 

 

La Dra. observando todo desde la distancia, sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. Estaba claro que la personalidad de Belén se estaba volviendo dominante, consumiendo a Alba por completo. Tal vez era por el enojo que sentía, o tal vez era porque Belén tenía más años de recuerdos y experiencias, lo que le daba una ventaja sobre la joven e inexperta Bibian.

 

Después de su día de compras extravagantes, Alba regresó a la antigua casa de Bibian. Al entrar, se sintió abrumada por una sensación de culpa y arrepentimiento.


Alba : Hay por Dios que hice.  Todo esto hubiera llenado el estómago de varias personas y yo lo gaste en ropa 

Alba : Ésto no está bien era dinero para caridad no para tonterías de ropa nueva 

 

Contempló la ropa sencilla y modesta de Bibian, sus pantalones holgados, sus blusas sencillas y sus zapatos cómodos. Colgado en el armario. Se dio cuenta de que había traicionado la esencia de Bibian, gastando su dinero en frivolidades en lugar de ayudar a los necesitados.

 


Alba se sentó en la cama de Bibian y comenzó a llorar. Se sentía avergonzada y arrepentida por su comportamiento egoísta y superficial. ¿Cómo había podido gastar tanto dinero en ropa, cuando había tanta gente sufriendo en el mundo?

 Alba : soy la peor persona gastando tanto dinero en ropa cuando hay tanta gente necesita 😭


La humildad de Bibian la invadió por completo. Sintió la necesidad de expiar sus pecados, de reparar el daño que había causado. Decidió que a partir de ese momento, dedicaría su vida a ayudar a los demás, a luchar contra la injusticia y a hacer del mundo un lugar mejor.

 

Sin embargo, la vanidad de Belén no estaba dispuesta a ceder el control. Alba sintió una punzada de fastidio al pensar en lo aburrida y poco gratificante que sería una vida dedicada a la caridad. Ansiaba la emoción y el glamour de la alta sociedad, el reconocimiento y la admiración de los demás.

Alba : debo regresar todo esto y recuperar el dinero 

Alba : No lo haré es ropa muy elegante y es mía 

La lucha entre Belén y Bibian continuó, desgarrando a Alba por dentro. Se sentía atrapada en un ciclo de contradicciones, incapaz de encontrar la paz y la armonía.

 

La Dra. Vázquez, observando todo desde su laboratorio se dio cuenta de que su experimento había tomado un giro inesperado. En lugar de crear una nueva persona, había desatado una guerra civil en la mente de Alba,


Alba estaba sentada en la cama sujetando su cabeza mientras discutía con sigo misma queriendo ser caritativa pero al mismo tiempo egoísta 


 

Impulsada por un profundo sentimiento de culpa, Alba se despojó de la ropa reveladora y se puso las prendas holgadas y sencillas de Bibian. Sin embargo, se resistió a renunciar por completo a la influencia de Belén, conservando su maquillaje llamativo y su peinado moderno. 


Alba : necesito quemar está energía 

 

Usando la memoria de Bibian Alba sé puso una vestimenta para él gym y dirigiéndose al centro comercial 

Con un nuevo sentido de propósito, Alba se dirigió al gimnasio, un lugar que Bibian frecuentaba con regularidad para mantenerse en forma. Aunque nunca había disfrutado del ejercicio, Alba sintió la necesidad de conectar con el cuerpo de Bibian, de experimentar lo que era sentirse fuerte y saludable.

Al llegar al gimnasio, Alba se sorprendió al descubrir que poseía la condición física y la fuerza de Bibian, pero aumentada. Se movía con agilidad y energía, levantando pesas con facilidad y completando los ejercicios con precisión. Se sintió orgullosa de su cuerpo, apreciando su capacidad para superar los límites y alcanzar nuevas metas.


En medio de su entrenamiento, Alba vio pasar a un grupo de hombres musculosos y bien formados. Sintió una repentina atracción hacia ellos, un deseo de conectar con su fuerza y su masculinidad.

En ése momento ante la vista de los hombres Alba sé sintió poderosa sé sintió irresistible deseada por ellos 

 Alba Se acercó a ellos con confianza, iniciando una conversación y coqueteando con descaro.

Alba : Hola chicos alguno podría ayudarme con mí rutina 

 Fernando : Hola guapa no té había visto por aquí 

Alba : Soy nueva hay mira que músculos tan bien formados tan duros y sudados 

La Dra. Vázquez se preguntó de quién eran estos gustos. ¿Eran de Bibian, que siempre había admirado la fuerza?  ¿O eran de Belén, que siempre había buscado la atención y la admiración de los hombres atractivos? ¿O tal vez eran de la propia Alba, una nueva faceta de su personalidad que estaba emergiendo de la fusión de Belén y Bibian?

 

Fernando : sabes hay un lugar donde podemos tener más privacidad si té interesa guapa 


Alba : Claro cuál quier ejercicio que me ayude a sudar 


Con un fuerte apretón de mano Fernando llevó a Alba a las regaderas privacidas dél gym algo que Bibian jamás hubiera echo y que Belén no hubiera tenido oportunidad de entrar 

En cuestión de minutos Alba ya estaba montada la verga de esté hombre mientras era sujetada por sus músculos mientras él agua caía sobre de ellos 


Las manos de Alba acariciando la musculosa espalda de Fernando mientras él la cargaba con suma facilidad mientras sentía su vigorosa verga penetrandola una y otra vez haciéndola gemir de placer 


Alba : Hhhhhh así así Aaaaaaaaa si 

Fernando : Aaaaaaaaa no debería......

Alba : cállate hablas mucho más acción más mucho más siiiiiiiii

Con la cámara oculta aún siguiendo a Alba la Dr. Emilia vio tan caliente escena provocando que una de sus manos empezará a bajar hasta su falda al tiempo que mordía su labio mientras seguía mirando la pantalla sin perder detalle alguno

sábado, 23 de mayo de 2026

RECOMENDACIÓN : LA MALDICION DE LA MUJER EN CELO (BY TGSUPER69)

Wolass¡¡¡¡¡¡ con todos , hoy traigo una recomendación personal y muy especial.....

Un video hecho recientemente por el usuario TGSUPER69 en DeviantArt cuenta la historia de dos amigos el cual uno de ellos al ofender a una bruja es maldecido por la misma siendo convertido en una mujer voluptuosa, la historia explora esta primera interacción y la sorpresa del cambio, actualmente la parte 2 esta en desarrollo y saldrá pronto, les dejo el link del aut@r y sus pagina. 


Link de DeviantArt del creador:

https://www.deviantart.com/tgsuper69

Link del video en Drive:

https://drive.google.com/file/d/1QkLxJK5jccv8Ki0Zv0t1gXmEJQ5GKBqf/view

Link de Twitter:

https://x.com/ShawTus15?s=20 






AGRADECERIA QUE SIGAN Y APOYEN AL AUTOR EN SUS REDES¡¡¡
Con todo esto nos vemos en la próxima historia que es una petición de uno de ustedes lectores bye bye.



miércoles, 20 de mayo de 2026

De bully a pequeña dama (Final)

Ese viernes por la noche Andrés pasó por Diana a las 7:30 pm. Cuando ella abrió la puerta, él se quedó sin aliento. Diana llevaba un vestido negro ajustado que Valeria le había ayudado a elegir: corto justo por encima de la rodilla, con un escote sutil que resaltaba sus pechos y marcaba sus curvas de forma elegante.

—Estás… impresionante —dijo Andrés, ofreciéndole una rosa roja.

Diana se sonrojó intensamente y sonrió.

—Tú también te ves muy guapo.

La cita fue romántica y llena de tensión dulce. Cenaron en un pequeño restaurante italiano cerca del centro. Hablaron de todo: de las clases, de sus miedos, de lo difícil que había sido para Diana estos meses y sobre todo como gracias  a su ayuda logro sobrellevar su soledad. Andrés la escuchaba con atención, mirándola como si fuera la única persona en el mundo.

En un momento, él se atrevió a tomar su mano sobre la mesa. Diana sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

—Desde que llegaste… todo ha sido mejor —confesó Andrés en voz baja—. No sé cómo explicarlo, pero siento que contigo todo es mas lindo.

Diana, aun nerviosa pero con una expresión de cariño, apretó su mano, con el corazón latiéndole con fuerza. La química entre ellos era palpable.

Después de la cena caminaron por un parque iluminado. Andrés se detuvo bajo un farol, la miró a los ojos y, lentamente, la besó. Fue un beso tierno al principio, pero pronto se volvió más profundo. Diana sintió que sus piernas temblaban. Cuando se separaron, ambos respiraban agitados.

—¿Quieres… venir a mi casa? —preguntó Diana con voz ronca—. No quiero que la noche termine todavía.

Andrés dudó solo un segundo. Asintió, mientras con una mano tocaba su mejilla.

—Sí… vamos.

Apenas cerraron la puerta del departamento de Diana, la tensión explotó. Andrés la empujó suavemente contra la pared y la besó con deseo. Sus manos recorrieron su cintura, bajaron hasta sus caderas y apretaron su culo redondo con fuerza.

Diana gemía contra su boca. Lo deseaba tanto que dolía.

Andrés la cargó (era ligera para él) y la llevó hasta su habitación. La depositó en la cama y la desnudó lentamente, besando cada centímetro de piel que descubría. Cuando liberó sus pechos, los besó y lamió sus pezones con devoción. Diana arqueó la espalda y soltó un gemido largo.

—Andrés… —susurró.

Él bajó lentamente, besando su vientre hasta llegar entre sus piernas. Le quitó la ropa interior y la abrió con cuidado. Su lengua recorrió su vagina húmeda con lentitud, saboreándola. Cuando succionó su clítoris, Diana soltó un grito agudo y agarró las sábanas.

El placer era completamente distinto a cuando se tocaba sola. Era más intenso, más profundo, más abrumador. Cada lamida, cada beso, cada succión la hacía temblar. Andrés introdujo dos dedos mientras seguía devorándola y Diana tuvo su primer orgasmo en menos de tres minutos: fuerte, largo y que la dejó jadeando y con las piernas temblando.

—Dios… esto es… demasiado —gimió, sorprendida.

Andrés se quitó la ropa y se colocó encima de ella. Su miembro estaba duro y palpitante. Entró despacio, centímetro a centímetro, llenándola por completo. Diana abrió mucho los ojos y soltó un gemido gutural. La sensación de estar llena, de ser penetrada de verdad, era mil veces más intensa que cualquier cosa que hubiera experimentado tocándose.

—Muévete… por favor —suplicó.

Andrés empezó a embestir con ritmo, primero suave y luego más profundo y fuerte. Diana lo abrazaba con las piernas, clavándole las uñas en la espalda. Sus pechos rebotaban con cada embestida. El placer era abrumador: cada vez que él entraba completamente, tocaba puntos que la hacían ver estrellas.

Cambió de posición. La puso a cuatro y la folló desde atrás, agarrándola fuerte de las caderas. Diana gemía sin control, empujando hacia atrás para sentirlo más profundo.

—No pares… ¡así! ¡Más fuerte!

Tuvo su segundo orgasmo contrayéndose alrededor de él, casi llorando de placer. Andrés no aguantó más y se corrió dentro de ella con un gruñido profundo, llenándola completamente.

Quedaron abrazados, sudados y jadeando. Andrés la besó en la frente con ternura mientras Diana, todavía temblando, procesaba lo que acababa de sentir.

Nunca imaginó que el placer como mujer pudiera ser tan intenso… ni que se sentiría tan bien en los brazos de Andrés.

La mañana siguiente la luz del sol entraba suavemente por la ventana del departamento de Diana. Ella abrió los ojos primero. Estaba desnuda, acurrucada contra el pecho de Andrés, con una de sus piernas encima de él. Sintió el calor de su cuerpo y un leve dolor agradable entre las piernas, recordatorio de la noche intensa que habían pasado.

Se quedó mirándolo mientras dormía. Su rostro tranquilo, su respiración pausada. Sintió una ternura que nunca había experimentado antes. Con cuidado, le acarició la mejilla.

Andrés despertó poco después y sonrió al verla.

—Buenos días… —murmuró con voz ronca, atrayéndola más cerca y besándola en la frente—. ¿Cómo te sientes?

—Bien… muy bien —respondió Diana, sonrojada—. Aunque todavía me tiemblan un poco las piernas.

Andrés rio suavemente y la besó en los labios. El beso se volvió más profundo y sus manos empezaron a recorrer su cuerpo con deseo renovado. Terminaron haciendo el amor otra vez, esta vez más lento y cariñoso, con Diana encima, moviéndose con suavidad mientras Andrés la sujetaba de las caderas y la miraba con admiración.

Después de ducharse juntos, desayunaron en la pequeña cocina. Andrés preparó huevos y café mientras Diana lo observaba desde la mesa, envuelta en una de sus camisetas que le quedaba enorme.

—Diana… —dijo Andrés de pronto, más serio—. Quiero que esto sea algo real. No solo una noche. Me gustas mucho. Desde hace meses.

Diana sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas. Bajó la mirada, emocionada.

—A mí también me gustas mucho, Andrés. Más de lo que imaginas.

Se besaron sobre la mesa del desayuno, sellando el inicio oficial de su relación.

Las siguientes semanas su relación floreció rápidamente. Andrés era paciente, cariñoso y detallista. Diana, por su parte, se esforzaba cada día por ser mejor. Salían a caminar, estudiaban juntos, veían películas acurrucados en el sofá y pasaban casi todas las noches juntos.

Diana descubrió que le encantaba dormir abrazada a él, cocinarle cosas simples aunque quemaba la comida a menudo y sentir sus manos fuertes sujetándola por la noche. El sexo entre ellos era cada vez mejor; Diana se volvía más atrevida y confiada en su cuerpo.

Un mes después Valeria los invitó a tomar un café en su lugar favorito. Cuando llegaron tomados de la mano, ella sonrió ampliamente.

—¡Por fin! —exclamó feliz—. Ya era hora de que se decidieran. Se les notaba a kilómetros.

Andrés se rio, algo avergonzado, mientras Diana se ponía roja.

—Gracias, Valeria —dijo Andrés—. Si no fuera por ti empujándome, probablemente seguiría dando vueltas.

Valeria miró a Diana con cariño.

—Y tú… te ves radiante. Me alegra mucho verlos juntos. Se merecen esto.

Mientras Andrés fue al baño, Valeria se quedó a solas con Diana unos minutos. Por dentro, Valeria pensaba con profunda satisfacción:

“Todo salió mucho mejor de lo que esperaba… El arrogante y cruel Diego ahora es una chica dulce, enamorada y feliz. Está aprendiendo a ser buena persona desde cero. Y Andrés, que tanto sufrió, ahora tiene a alguien que lo valora de verdad. La venganza se convirtió en algo hermoso. Perfecto.

Valeria sonrió para sí misma y le apretó la mano a Diana.

—Cuídalo mucho, ¿sí? Y déjate cuidar tú también.

—Lo haré —respondió Diana, sonriendo con genuina gratitud.

La relación de Diana y Andrés siguió creciendo con el tiempo. Ella nunca le reveló su pasado como Diego, y decidió cargar con ese secreto para siempre. Para ella, esa vida anterior ya no existía. Ahora solo existía Diana, una chica que había encontrado el amor, la redención y una segunda oportunidad.


!!!MENSAJITO DEL AUTOR ¡¡¡¡

Wolas gente¡¡¡  esta fue una de tantas historias que publicare acá en el blog, la próxima prometo que será  mas intensa y picante, pueden mandar sus peticiones leeré e intentare considerar cada una de ellas, espero haya sido de su agrado esta historia, nos vemos en la próxima historia.

domingo, 17 de mayo de 2026

De bully a pequeña dama 2

Los días siguientes, Andrés se convirtió en el único apoyo real de Diana.

La ayudó a inscribirse en la misma universidad técnica donde él estudiaba (carrera de Administración), explicándole paso a paso cómo funcionaban los trámites, cómo conseguir los documentos que le faltaban y cómo moverse por el campus. También la acompañaba a comprar útiles, le prestaba apuntes y le explicaba las materias.

—Tranquila, poco a poco te vas a adaptar —le decía Andrés con paciencia cuando la veía abrumada.

Diana se sentía como una niña perdida. No sabía cómo comportarse como chica, cómo maquillarse mínimamente, cómo reaccionar cuando los chicos la miraban o le hablaban con doble intención. Todo era nuevo y agotador.

Una tarde, Andrés la invitó a tomar algo después de clases.

—Ven, quiero presentarte a alguien —le dijo sonriendo.

Llegaron a una cafetería cerca de la universidad. Allí estaba Valeria, sentada con un libro de ocultismo disimuladamente guardado en su mochila.

—Diana, ella es Valeria, mi mejor amiga. Valeria, ella es Diana. Es nueva y está empezando en la universidad.

Valeria sonrió con una expresión calmada y ligeramente divertida al ver a Diana.

—Mucho gusto, Diana —dijo con voz suave, extendiendo la mano.

Diana sintió un extraño alivio al estrechar la mano de otra chica. Por primera vez desde la transformación, se sintió un poco más cómoda. Valeria era guapa, segura y tenía una presencia tranquila.

—Igualmente… —respondió Diana, algo tímida—. La verdad es que no conozco a casi nadie aquí. Todo esto es… nuevo para mí.

Valeria la miró con detenimiento. En su mente pensó:

“Vaya… el hechizo quedó perfecto. Se ve mucho más dócil y vulnerable así. Esa arrogancia de macho alfa desapareció por completo. Ahora parece una chica normal, hasta bonita. Se lo merece.”

Pero por fuera solo sonrió con amabilidad y dijo:

—Si necesitas consejos o ayuda, aquí estoy. Andrés me dijo que estás empezando de cero.


Diana asintió, agradecida. Tener una amiga mujer le quitaba un peso enorme de encima. Valeria empezó a darle consejos prácticos: cómo vestirse para la universidad, cómo lidiar con el periodo, trucos para el cabello y hasta cómo rechazar a chicos pesados.

Con el paso de las semanas, Diana observó con atención a Andrés.

Se dio cuenta de que no solo la ayudaba a ella. Andrés ayudaba a varios compañeros con apuntes, le llevaba comida a un profesor mayor que vivía solo, defendía a los chicos más tímidos cuando alguien intentaba molestarlos y siempre tenía una palabra amable. Era genuinamente buena persona.

Una noche, sola en su habitación, Diana se quebró.

Se sentó frente al espejo y las lágrimas empezaron a caer.

—¿Por qué yo era tan hijo de puta con él…? —susurró entre sollozos—. Él nunca me hizo nada… y yo lo humillaba todos los días solo porque podía.

Tomó su teléfono con manos temblorosas y le escribió un largo mensaje a Andrés:

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*Andrés, necesito decirte algo importante. Antes yo era una persona horrible contigo...y te hice mucho daño y…*

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Se detuvo. Leyó lo que había escrito y borró todo el mensaje con frustración.

—No… no puedo decírselo así —murmuró—. No me creería… y aunque me creyera, ¿Qué ganaría?

Dejó el teléfono a un lado y se limpió las lágrimas.

—Voy a demostrárselo con hechos. Voy a compensarlo siendo mejor persona… siendo mejor mujer.

Desde ese día, Diana empezó a cambiar de verdad. Ayudaba a Andrés a cargar cosas, le llevaba café por las mañanas, lo defendía cuando alguien hablaba mal de él y se esforzaba por ser más amable con todos en la universidad. Poco a poco, su gratitud hacia Andrés se iba convirtiendo en algo más profundo.

Y Andrés, sin saberlo, empezaba a mirar a Diana de una forma diferente…


*Cuatro meses después*

El tiempo había pasado más rápido de lo que Diana esperaba. Ya estaba cursando el segundo semestre en la universidad y, aunque todavía se sentía fuera de lugar, había mejorado notablemente.

Valeria se había convertido en su principal apoyo femenino. Sin saberlo Diana, Valeria la observaba con atención y cierta satisfacción. La ayudaba con cosas prácticas de ser mujer: le enseñó a elegir ropa que le quedara bien a su figura, cómo maquillarse de forma natural, cómo cuidar su cabello largo y negro, y hasta cómo manejar los periodos y los cambios de humor.

—Eres una buena alumna —le decía Valeria sonriendo, mientras la ayudaba a probar ropa en un centro comercial.

Diana confiaba cada vez más en ella. Era la única persona con la que podía hablar de sus inseguridades femeninas sin sentirse juzgada.

Mientras tanto, los sentimientos entre Diana y Andrés habían crecido en silencio.

Andrés seguía ayudándola con las clases, pero ahora compartían mucho más: estudiaban juntos en la biblioteca, caminaban de regreso a casa, y a veces se quedaban hablando hasta tarde en un banco del parque. Diana se sorprendía sonriendo como tonta cuando Andrés le mandaba mensajes o cuando la esperaba a la salida de clases. Sentía mariposas en el estómago cada vez que él le rozaba la mano o la miraba más tiempo de lo normal.

Andrés, por su parte, también estaba confundido. Cada día le gustaba más estar con Diana. Le atraía su timidez, su esfuerzo por adaptarse y esa mezcla de fuerza y vulnerabilidad que tenía.

Una tarde, Valeria y Diana estaban sentadas en una heladería cerca de la universidad. Valeria la miró fijamente y decidió confrontarla con cariño:

—Diana… ¿puedo ser sincera contigo?

—Claro —respondió ella, algo nerviosa.

Valeria sonrió suavemente.

—Se nota que te gusta Andrés. Y mucho. La forma en que lo miras, cómo te pones nerviosa cuando él llega… No eres tan sutil como crees.

Diana se puso roja al instante y bajó la mirada.

—Yo… no es que… —intentó negarlo, pero las palabras se le atascaron.

—Diana —dijo Valeria con voz amable pero firme—, está bien sentir eso. Andrés es un buen chico. Y creo que él también siente algo por ti, aunque ninguno de los dos se atreva a decirlo.

Diana se quedó callada un largo rato, removiendo su helado con la cuchara. Finalmente suspiró.

—Es complicado… Muy complicado. No sé si estoy lista para eso.

Valeria se inclinó hacia adelante y le tomó la mano.

—Te propongo algo. Déjame ayudarte a verte más atractiva. No para cambiar quien eres, sino para que te sientas más segura y para que Andrés te mire de otra forma. Un cambio de look, ropa que resalte tus curvas, aprender a maquillarte mejor… ¿Qué dices?

Diana negó inmediatamente con la cabeza.

—No. No quiero eso. No quiero fingir ser alguien que no soy solo para gustarle.

Valeria esperó un momento y luego añadió con suavidad:

—No es fingir. Es sacarte partido. Eres una chica muy guapa, Diana. Solo que todavía te vistes como si quisieras pasar desapercibida. ¿No crees que mereces sentirte bonita?

Diana se quedó pensando. Recordó todas las veces que Andrés la había ayudado, su paciencia, su sonrisa… y lo mucho que ella quería corresponderle de alguna forma.

Después de varios minutos de silencio, suspiró derrotada.

—…Está bien. Pero nada exagerado. Solo… algo sutil.

Valeria sonrió con satisfacción.

—Perfecto. Empezamos este fin de semana.

Valeria cumplió su palabra. Llevó a Diana a su departamento y dedicó toda la mañana a transformarla.

Primero le cortaron un poco las puntas del cabello y le hicieron un tratamiento que lo dejó brillante y con ondas suaves. Luego la maquillaron de forma natural pero efectiva: delineador que resaltaba sus ojos grandes, un labial rosa suave que hacía sus labios más apetecibles y un toque de rubor en las mejillas.

Valeria eligió la ropa con cuidado: unos jeans ajustados de tiro alto que marcaban perfectamente su cintura y realzaban su culo redondo, una blusa blanca escotada pero elegante que dejaba ver un poco del canalillo de sus pechos grandes, y unas botas cortas que la hacían ver más estilizada.

Cuando Diana se miró al espejo completo, se quedó sin palabras.

—Dios mío… —murmuró tocándose el cabello—. Esa… ¿soy yo?

—Estás preciosa —dijo Valeria sonriendo—. No cambiaste quién eres, solo sacaste lo mejor de ti. Andrés se va a quedar loco cuando te vea.

Diana se sonrojó fuertemente, pero por primera vez no se sintió incómoda con su cuerpo. Se sentía… atractiva.

Diana llegó al campus nerviosa. Caminaba con más cuidado, consciente de cómo sus caderas se movían y de las miradas que ahora recibía.

Estaba esperando a Andrés en el lugar donde siempre se encontraban antes de entrar a clases. Cuando él apareció doblando la esquina y la vio, se detuvo en seco.

Andrés abrió mucho los ojos y se quedó paralizado varios segundos, recorriéndola de arriba abajo. Su rostro pasó de sorpresa a una clara admiración.

—Diana… —dijo casi sin aliento, acercándose—. Tú… wow. Te ves… increíblemente hermosa.

Diana se puso roja como un tomate y bajó la mirada, sonriendo tímidamente.

—¿Sí? ¿No es demasiado?

—No. Para nada —respondió Andrés, sin poder dejar de mirarla—. De verdad… estás espectacular.

La tensión entre ellos era palpable. Andrés parecía querer decir algo más, pero se contuvo.

Esa misma tarde Valeria aprovechó un momento en el que Diana había ido al baño y se acercó a Andrés en la cafetería.

—Oye, Andrés… ¿puedo decirte algo?

—Claro.

Valeria sonrió con complicidad.

—Diana está loca por ti. Y se nota que tú también sientes algo por ella. Llevan meses dando vueltas alrededor del tema. ¿No crees que ya es hora de que des el siguiente paso? Invítala a salir. Una cita de verdad.

Andrés se rascó la nuca, claramente nervioso pero ilusionado.

—¿Tú crees? No quiero arruinar la amistad…

—Confía en mí —dijo Valeria—. A ella le encantaría.

Al día siguiente, Andrés esperó a Diana después de la última clase. Estaba más nervioso que nunca.

—Diana… ¿tienes un momento?

—Claro —respondió ella, todavía con el nuevo look que le daba más confianza.

Andrés respiró hondo.

—Me preguntaba si… te gustaría salir conmigo este viernes. No como amigos. Una cita de verdad. Cena, cine, lo que quieras. Solo tú y yo.

Diana se quedó congelada. Sus mejillas se pusieron completamente rojas y sintió que el corazón le iba a explotar. Bajó la mirada, mordiéndose el labio, claramente sorprendida y emocionada.

—Yo… ¿en serio? —preguntó con voz suave.

—En serio —contestó Andrés sonriendo.

Diana levantó la vista, todavía sonrojada, y asintió lentamente.

—Sí… me encantaría.

Andrés soltó el aire que estaba conteniendo y sonrió ampliamente.

—Perfecto. Entonces te paso a buscar el viernes.

Mientras Andrés se alejaba, Diana se quedó parada en el pasillo, con una mano en el pecho y una sonrisa que no podía ocultar.

Por primera vez desde su transformación, sentía algo parecido a la felicidad.

Esperen con ansias la tercera y ultima parte....


sábado, 16 de mayo de 2026

De bully a pequeña dama 1

Diego era el típico bully del barrio. Alto, musculoso, tatuado y con una actitud de mierda. Tenía 22 años y disfrutaba especialmente joder a Andrés, un chico flaco, tímido y de 19 años que estudiaba en la universidad técnica del barrio. Cada vez que lo veía, Diego lo empujaba, le robaba cosas, lo humillaba frente a sus amigos y le decía cosas como “maricón”, “perdedor” o “te voy a partir la cara”.

Una tarde, Diego acorraló a Andrés contra una pared cerca del parque.

—¿Qué pasa, mariconcito? ¿Otra vez con tus libros de mierda? —dijo Diego riéndose mientras le quitaba la mochila y la tiraba al suelo.

Andrés solo bajó la cabeza, aguantando. Pero no estaba solo. A unos metros, observándolo todo, estaba Valeria, su mejor amiga. Valeria era una chica callada, de cabello negro largo, ojos intensos y con una reputación extraña: decían que era rara y que siempre traía una notas con símbolos extraños.

Esa noche, Valeria decidió que ya era suficiente.

Al día siguiente, Diego estaba solo en su departamento. Había pasado una noche bebiendo y despertó con resaca. Cuando se levantó de la cama sintió algo raro: su cuerpo se sentía ligero, extraño. Fue al baño y encendió la luz.

Lo que vio en el espejo lo dejó congelado.

Ya no era Diego.

Ahora era una mujer joven, de unos 22 años. Medía casi 30 centímetros menos. Su físico era impresionante: pechos de buen tamaño, redondos y firmes, cintura estrecha, caderas anchas y un culo grande, redondo y respingón. Su cabello era ahora castaño claro, largo y algo lacio. Tenía un rostro bonito, labios carnosos y ojos grandes color café.

—¿Qué… qué carajo?! —gritó con una voz aguda y femenina que lo aterrorizó.

Se tocó la cara, el cuello, y bajó las manos hasta sus nuevos pechos. Los apretó con incredulidad. Eran suaves, pesados y extremadamente sensibles. Al pellizcar sus pezones rosados soltó un gemido involuntario.

—No… no puede ser… esto no es real…

Desesperado, se bajó los boxers, que ahora le quedaban enormes y se caían solos. Entre sus piernas ya no había nada. Solo una vagina depilada, con labios suaves y un pequeño clítoris visible. Se tocó con dedos temblorosos y sintió una descarga de placer que le recorrió todo el cuerpo.

—Ahh… ¡mierda!

No pudo evitarlo. La curiosidad y el shock lo dominaron. Se sentó en el borde de la bañera, abrió las piernas y empezó a explorarse. Sus dedos acariciaron los labios externos, luego separó los pliegues y tocó su clítoris. Cada roce enviaba olas de placer nuevas e intensas. Sus pechos se movían con cada respiración agitada. Introdujo un dedo dentro de su coño y sintió lo caliente y húmedo que estaba. Luego metió dos. Empezó a masturbarse con más rapidez, frotando su clítoris con la palma mientras sus dedos entraban y salían.

—Joder… esto se siente… demasiado bien… —gemía con su nueva voz femenina.

Sus caderas se movían solas. Sus pechos rebotaban. El orgasmo llegó como una explosión: sus piernas temblaron violentamente, su coño se contrajo alrededor de sus dedos y soltó un chorro de humedad que mojó el piso del baño. Se corrió con fuerza, gritando y arqueando la espalda.

Quedó jadeando, mirándose en el espejo con los muslos abiertos y la mano todavía entre las piernas.

Valeria había hecho un trabajo excelente con el hechizo.

Diego se quedó mirando su reflejo, con lágrimas de rabia, vergüenza y confusión.

—¿Cómo carajos pasó esto?

En su teléfono apareció un mensaje de un número desconocido:

"Ahora sabrás lo que se siente ser vulnerable. Que te vaya bien, Dianita 😉"


Los primeros días fueron un infierno para Diana. Se sentía débil, pequeña y extremadamente vulnerable. Su nuevo cuerpo de 1,58 m con curvas pronunciadas pechos grandes, cintura estrecha y un culo redondo que se movía solo al caminar, la hacía sentir expuesta todo el tiempo. Tenía que usar ropa de su “prima lejana” (Valeria le había dejado una maleta con ropa en la puerta como burla). Jeans ajustados que marcaban su trasero, blusas que apenas contenían sus pechos y ropa interior que le rozaba de formas desconocidas.

                                            

Nadie en el barrio la reconocía como Diego. Para todos, simplemente era “la nueva chica del edificio”. Y nadie se acercaba. Los hombres la miraban con deseo, pero nadie quería hablar con ella más allá de comentarios groseros. Las chicas la veían como competencia y la ignoraban. Diana pasaba los días encerrada, comiendo lo poco que tenía, mirando por la ventana y tocándose el cuerpo casi compulsivamente por las noches, alternando entre rabia y placer.

Se sentía sola. Muy sola.

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Una tarde, mientras intentaba cargar dos bolsas pesadas del supermercado, tropezó en la calle. Las bolsas se cayeron y varias cosas rodaron por la acera. Diana maldijo en voz baja, agachándose con dificultad. Sus pechos casi se le salían del escote.

—¿Necesitas ayuda?

Levantó la mirada y se quedó helada. Era Andrés. El mismo chico delgado y tímido al que había golpeado, humillado y llamado “maricón” durante meses. Andrés la miró con preocupación genuina, sin reconocerla en absoluto. Recogió las bolsas y se las sostuvo.

—Pareces nueva por aquí. ¿Vives cerca?

Diana sintió una mezcla brutal de vergüenza, rabia y alivio. Quería gritarle, insultarlo, pero su nueva voz suave solo salió temblorosa:

—Sí… en el edificio de la esquina. Gracias.

Andrés la ayudó a llevar las bolsas hasta su departamento. Durante el camino hablaron poco, pero Diana notó algo extraño: por primera vez en semanas, alguien la trataba con amabilidad. Sin miradas lascivas, sin comentarios sobre su culo.

Cuando llegaron a la puerta, Andrés se rascó la nuca, nervioso.

—Mira… sé que no nos conocemos, pero pareces estar pasando por un mal momento. Si necesitas algo, trabajo en la tienda de mi tío y puedo ayudarte con comida barata o con lo que sea. Nadie debería estar solo en este barrio.

Diana apretó los labios. Su orgullo de ex-bully gritaba que lo mandara a la mierda. Pero la realidad era otra: no tenía dinero, apenas sabía cocinar, y tenía miedo de salir sola por la noche. Se sentía débil y eso la enfurecía.

—…Está bien —aceptó casi de mala gana, mirando hacia otro lado—. Solo… por ahora. No necesito lástima.

Andrés sonrió suavemente.

—No es lástima. Es ayuda. Me llamo Andrés, por cierto.

—Diana —respondió ella, sintiendo un nudo en la garganta.

Los siguientes días Andrés empezó a pasar por su departamento. Le traía comida, le explicó cómo moverse por el barrio de forma segura, y hasta le prestó un viejo celular para que pudiera comunicarse. Diana aceptaba la ayuda con mala cara, respondiendo cortante y distante, pero en el fondo se sentía aliviada. Por primera vez no se sentía completamente sola.

Poco a poco nació una química extraña y complicada.

Diana se sorprendía mirándolo cuando él no se daba cuenta. Andrés era más alto de lo que recordaba, tenía manos grandes y una voz tranquila que la calmaba. A veces, cuando él se acercaba demasiado para entregarle algo, ella sentía un calor incómodo entre las piernas. Su cuerpo reaccionaba aunque su mente se resistiera.

La dinámica entre ellos va evolucionado positivamente, por ahora.....


HOLA CON TODOS LECTOR@S¡¡¡ 

Me presento como ''Astro'' nuevo escritor en el blog, prometo traerles un promedio de tres a cinco  historias por semana, espero puedan disfrutar de las historias y sobre todo volar su imaginación, sin nada mas que decir me despido, esperen la segunda parte de esta historia¡¡¡¡