El sindicato estaba implementando cada vez nuevas normas y nueva tecnología, el cambio de cuerpo que hace muchos años solo era el tabú y tema de conversación de un grupo de pervertidos ahora era una serie y oscura realidad que parecía sacada de algún cuento de Stephen Spilberg.
El sindicato había obrado por una nueva tecnología mediante cadenas neuronales de chips inteligentes interconectados entre un gran sistema y servidor virtual, tal y como lo estaba implementando la clínica de intercambio.
Solo que el sindicato lo usaba para sus trabajadores asociados, en busca de resolver y causar algunas novedades entre los trabajadores.
Ya no hacía falta acudir a una clínica o usar una enorme máquina para hacer interconectados cambio de cuerpo, tan solo bastaba una idea, una decisión y un clic para generar un cambio.
Sussy tenía un comportamiento demasiado prepotente en la oficina, las quejas y reportes de varios de sus compañeros no se hicieron esperar, era la zorra, título ganado por obvias razones, su vestimenta, su carácter, su manera de ser y su comportamiento la llevaron a múltiples acusaciones por parte de los trabajadores en el sindicato, por obvias razones, consensuadas por su jefe….
Raúl, un hombre joven, recientemente se había integrado el grupo de trabajo de la empresa y se había ganado una plaza en el sindicato como trabajador, parecía un hombre joven con grandes sueños, recién graduado y con poca experiencia, pero eso no le importaba, pues rápidamente se hizo fama de imbécil, un chico demasiado prepotente y misógino, que ofendía a las mujeres y las creía objetos sexuales.
Conocer a Susy claramente había sido un factor en contra, la mujer lo rechazó rápidamente burlándose de él mientras que el guardaba rencor, pero ambos continuaban recibiendo quejas y siendo el blanco fácil de un sistema que interpretó rápidamente cuáles eran los problemas clave en la oficina de aquella empresa
El sindicato actuó rápidamente, sin demasiado tiempo para responder; ni mucho tiempo para actuar en contra, Sussy y Raúl solo recibieron una notificación inmediata a sus celulares, anunciándoles que tendrían un cambio ordenado por la directiva del sindicato, no les habían dado más detalles para no causar más revuelo.
El cambio sucedió por la madrugada sin que ambos lo notaran, al despertar, cada uno se encontraba en el cuerpo del otro, el primer instintivo de cada uno fue de asombro y algo agresivos al no poder hacer nada por cambiar la decisión del sindicato, era una orden que acatar y sabían que no podían hacer nada para contradecirlo.
Sussy llegó a la oficina, ansiosa por el miedo que sentía de ver su cuerpo usado por un idiota, había cambiado muchas veces pero no con este nuevo sistema.
Los chismes fueron veloces y ya todos en la oficina sabían de la notificación que el sindicato les había echo llegar a ambos, miraban con gracia a Sussy quien se veía menos arrogante que el día anterior y más como una oveja preocupada en un cuerpo diferente, sin sus supuestas ventajas sobre los demás, la mujer sexy que se sentía intocable por ser la amante en turno del jefe.
Aunque todos esperaban ansiosamente la reacción de Raúl teniendo que ocupar la vida de Sussy, lo cierto es que se llevaron una gran sorpresa al ver como Raúl estaba tomando demasiado bien el tener el cuerpo de Sussy, lejos de vestirse mal o lucir espantoso, Raúl había seleccionado muy bien su atuendo, luciendo increíblemente bien una blusa escotada, con un brasier push up que resaltaba muy bien sus tetas, una falda corta de lápiz y un saco corto para combinar todo su outfit, pero lo sorprendente era la manera en la que rápidamente se adaptó al movimiento de los tacones altos y del movimiento de sus atributos.
Lo más jodiente para Sussy, era miraba la facilidad en la que Raúl poseía su cuerpo, actuando como si realmente fuera una mujer y que incluso el maquillaje estaba perfecto, el jefe debía de saber el cambio entre sus trabajos o no?, pensó Sussy quien se quedó de boca abierta cuando el jefe saludó a la nueva Sussy como si nada.
Con una ligera y coqueta nalgada sin que nadie más que Sussy, quien estaba pendiente de la situación se diera cuenta de lo que estaba pasando.
Solo observando con rabia como Raúl se burlaba de su situación, sentándose de manera coqueta sobre su escritorio.
-¡Ay Sussy…!, ¿pero que miras?, mis ojos están aquí arriba, espero que te guste como me arreglé para venir a hacer tu trabajo, entiendo que ahora yo tenga que ser la secretaria del jefe, esto puede ser muy interesante teniendo en cuenta de que yo soy quien tiene estas tetas y estas deliciosas piernas ahora…, me pregunto si me necesitará el jefe más tarde para relajarse…
Sussy apretó los puños, Raúl se estaba propasando, el coraje que sentía la estaba haciendo pasar mal el intercambio, revisó una vez más la información del sindicato y con un nudo en la garganta, miró que el tiempo de cambio era de máximo tres largos meses…
-Kary-

























