Luna/Sofía : ¿Té gustaría venir a mi casa?
Carlos : ¿A tu casa?
Carlos arqueó una ceja, sus ojos de color avellana reflejando la luz suave de la cafetería. Había conocido a Sofía de la universidad, y aunque siempre había sentido una atracción especial con ella, jamás había recibido una invitación así. La Sofía que él conocía habría tartamudeado antes de proponerlo, se habría cubierto con su jersey holgado y habría mirado al suelo con timidez. Pero esta versión que tenía delante con la espalda recta, los ojos claros y una sonrisa segura en los labios era un misterio que lo atraía
Luna/Sofía : Sí, a mi casa nos ponemos divertir solo nosotros dos
Luna, sintiendo cómo el corazón de Sofía latía con fuerza en su pecho. Era extraño, sentir ese pulso acelerado que no era el suyo, pero al mismo tiempo excitante. En su propio cuerpo, siempre había sido la que recibía las atenciones, la que decidía el ritmo de las cosas, pero ahora, usando la piel de Sofía, descubría que la audacia podía tener un sabor completamente nuevo.
Carlos : ¿Estás segura que quieres que baya?
Luna/Sofía : No me digas que estás nervioso por estar a solas conmigo
La frase salió de sus labios con una naturalidad que la sorprendió a ella misma. La verdadera Sofía nunca habría dicho algo así, pero Luna estaba cansada de esconderse, de fingir ser alguien que no era. Quería sentir, experimentar, conocer lo que Carlos podía ofrecerle cuando no veía la Luna que todos adoraban, sino el cuerpo y la vida de Sofía
Mientras caminaban por las calles la noche se iba envolviendo en un aroma de amor caliente. Luna tomó la mano de Carlos, y sintió cómo sus dedos grandes y firmes se entrelazaban con los suyos con los dedos de Sofía.
Era una sensación tierna, diferente a las aprehensiones seguras y posesivas de los chicos que solían rodearla a ella. Carlos la tocaba como si fuera algo frágil y preciado a la vez, como si supiera que debía cuidarla sin necesidad de decirlo.
Al llegar a la casa de Sofía, Luna abrió la puerta con una llave que encontró en el bolso. Al entrar el interior era cálido y acogedor, con muebles de madera y estanterías llenas de libros. En el centro de la sala, un gran sofá de terciopelo algo gastado
Carlos : Qué lindo es tu hogar Siempre imaginé que vivirías en un lugar así… lleno de vida y libros
Luna sintió un cosquilleo en el pecho. Carlos realmente conocía a Sofía, incluso sin saberlo. Mantuvo la sonrisa en su rostro y se acercó a él, colocando una mano en su pecho, sintiendo el latido fuerte de su corazón a través de la camisa
Luna/Sofía : Quizás tengas razón. Pero quizás también haya cosas de mí que aún no conoces”.
Antes de que Carlos pudiera responder, Luna colocó sus labios sobre los suyos. El beso fue lento al principio, como una exploración cautelosa. Los labios de Carlos eran suaves y cálidos, y cuando él respondió al beso, Luna sintió cómo una ola de calor recorría todo el cuerpo de Sofía. Era diferente a los besos que estaba acostumbrada no era apresurado ni dominante, sino lleno de ternura y una emoción contenida que la hacía temblar.
Carlos llevó sus manos a la cintura de Sofía, acariciando su piel suave debajo de su falda. Sus dedos se movían con cuidado, como si estuvieran dibujando mapas en su cuerpo, recorriendo los contornos de sus caderas, subiendo hasta su espalda para acercarla más a él. Luna se dejó llevar, recostándose sobre el sofá y llevando a Carlos con ella, sintiendo cómo su peso cálido la sostenía.
Las manos de Carlos continuaron su camino, explorando cada curva con reverencia. Luna podía sentir la mano de Carlos tocando y acariciando su pierna al tiempo que su falda subía lentamente
Cuando levantó la falda de Sofía, su aliento se quedó corto al ver la piel clara y tersa que se descubría ante él. Luna sintió como sus bragas empezaban a bajar siendo jaladas por los dedos de Carlos
Carlos : Eres hermosa
El, besando su cuello, su clavícula, cada centímetro de piel que podía alcanzar. Ella Siempre lo ha sido, aunque nunca lo hayas visto tú misma”.
Luna cerró los ojos, sintiendo una mezcla de emociones que la abrumaba. Allí estaba, en el cuerpo de Sofía, siendo acariciada y besada por un chico que amaba a Sofía tal como era. Pero en ese momento, no podía pensar en nada más que en la sensación de las manos de Carlos sobre su piel, en el ritmo de sus respiraciones entrelazadas, en la forma en que la noche parecía detenerse solo para ellos.
Carlos la miró a los ojos, buscando una señal de que podía continuar. Luna asintió, acariciando su rostro con los dedos y besándolo de nuevo, esta vez con más pasión. Sus manos se movieron por el pecho de él, descubriendo la musculatura firme debajo de la camisa, sintiendo cómo él temblaba bajo su tacto.
Mientras sus cuerpos se entrelazaban en el sofá, la luz tenue de la lámpara de pie proyectaba sombras suaves en las paredes. Luna sintió cómo la barrera entre ella y Sofía comenzaba a desvanecerse un poco, como si estuviera experimentando algo nuevo
Luna bajó la mirada viendo como las bragas de Sofía caían al suelo mientras sentía una emoción que sé hacia más grande mientras las manos de Carlos acariciaba su pierna mientras él sé encontraba en medio de ella sintiendo su pesó sobre su pequeño cuerpo
Carlos no veía a Luna, si no a una versión atrevida de Sofía. veía a alguien a quien quería, y en sus manos, en sus besos, Luna encontró algo que nunca había buscado pero que ahora necesitaba.
Con un cuerpo tan pequeño y delgado como el de Sofía Carlos tenía todo el control una sensación que Luna jamás había sentido en su cuerpo original pero en el cuerpo de Sofía era completamente distinto ella estaba completamente bajó él peso de Carlos sintiendo una creciente erección frotándose contra ella
Luna vio como Carlos sé levantó quitándose la camioneta y dejando caer su pantalón revelando una enorme erección. Luna vió con sorpresa lo firme que estaba su miembro mientras ella dejaba las piernas de Sofía abiertas y su coño a la vista
Carlos sé recostó sobre él pequeño cuerpo de Sofía de metiéndose entre sus piernas mientras ella sentía su verga entrar en su coño las piernas de Sofía templaron ante la sensación de su miembro al tiempo que Luna gimio dél placer
Con ese gemido de placer y él temblor de sus piernas Luna se dió cuenta de una de las ventajas de tener un cuerpo más pequeño todo sé sentía mas grandeLuna/Sofía : Ahh... ¡Oh, Carlos!
Su cuerpo se arqueo involuntariamente contra el, su mente nublada por la sensación abrumadora de tenerlo tan cerca, tan dentro
Carlos : Aaaaaaaaa estas tan apretada
Luna/Sofía : No debería estar haciendo ésto
Sus dedos agarran con fuerza los bordes del sofá, tratando de agarrarse a algo mientras su cuerpo tiembla incontrolablemente. Ante la sensación de su miembro entrando en su apretado coño
Luna/Sofía : Eres tan grande. Tan fuerte
Sus muslos se aprietan instintivamente mientras sus piernas alrededor de tus caderas, su voz se rompe en gemidos agudos. Cada embestida dél miembro de Carlos era un recordatorio de que esté no era su cuerpo. Nunca un hombre abría tenido tanto control sobre ella
Luna/Sofía : Carlos Carlos Carlos ¿Cómo... cómo puedes hacerme sentir tanto?
Sus ojos se cierran con fuerza, sus labios se separan, buscando aire desesperadamente. Mientras sus piernas no dejan de temblar de manera involuntaria
Luna/Sofia. : No puedo pensar... solo puedo sentirte a ti... dentro de mí... Tan grande tan fuerte
Carlos tomó el pequeño cuerpo de Sofía poniéndola en 4 sin que ella pudiera poner resistencia simplemente dejándose llevar por el.
Carlos : Eres tan ligera tan pequeña
Luna/Sofía : Carlos eres demasiado rudo pero me gusta. Me tratas como una muñeca. Aaaaaaa si así
Sin que Luna y Carlos lo supieran eran observados por la Dr. Con atención mirando como Luna disfrutaba dél pequeño cuerpo de Sofía. Para la Dr. Era interesante como Luna empezaba a cambiar la vida de Sofía a su manera
Mientras tanto, en la fiesta, Sofía estaba en el balcón, respirando el aire fresco de la noche. Las estrellas brillaban con una claridad que la calmaba un poco, pero la mirada intensa de Federico seguía quemándole la piel.
Sofía sé sentía abrumada por toda la atención que recibía el cuerpo de Luna era como un faro que ilumina con su luz llamando la atención de todos algo a lo que ella no estaba acostumbrada
Federico : ¿Ahora sí puedes decirme qué te pasa?
Federico se acercó a ella, colocando una mano en el riel del balcón, bloqueando su camino. Sus ojos oscuros estaban llenos de preocupación y algo más un deseo que Sofía no sabía cómo manejar.
Federico : Desde que llegaste has estado diferente. No eres la Luna que conozco… eres más callada, más tímida. ¿Te sientes bien?”
Sofía/Luna : Si estoy bien solo necesito un poco de aire
Su mano sé colocó sobre su pecho sintiendo su gran tamaño y su respiración agitada. Pese a estar en el cuerpo de Luna por dentro seguía siendo la misma chica tímida de siempre
En ése momento Federico sé acerco a ella dándole un beso Sofía vió a Federico desde de arriba. Para ella está vista era extraña siempre a visto a las personas hacía arriba pero ahora ella veía a Federico hacia abajo. Ahora ella era más alta
Él echo de tener que bajar su mirada para ver a Federico de alguna manera la hizo sentirse poderosa y segura de si misma un sentimiento extraño para ella
Sofía/Luna : té amo




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