-¡Ánimo compadre!, las cosas se van a solucionar -
domingo, 18 de mayo de 2025
𝐀𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞
𝐀𝐧𝐢𝐦𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞
viernes, 14 de febrero de 2025
domingo, 9 de febrero de 2025
𝐑𝐞𝐣𝐮𝐯𝐞𝐧𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨
𝐑𝐞𝐣𝐮𝐯𝐞𝐧𝐞𝐜𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐞𝐥 𝐬𝐮𝐞ñ𝐨
Amanda llevaba 13 años entrenando, ella era bastante buena en la gimnasia, sus padres siempre la apoyaron par que asistiera a las mejores escuelas, con el tiempo ella se había vuelto una mujer de un cuerpo bastante definido.
domingo, 12 de mayo de 2024
Por amor del destino
Por amor del destino
Yared estaba fastidiada de su vida, ella odiaba ser mujer porque tenía que ganarse la vida vendiendo su cuerpo.
Desde hace varios años cuando apenas estaba entrando en la mayoría de edad, tuvo que abandonar sus estudios por ganarse dinero a costa de acostarse con hombres.
Había vivido algunos años ofreciendo ese servicio, estando triste por no poder tener otra manera de ganarse la vida, siempre se miraba en el espejo y, aunque se sentía orgullosa de tener un cuerpo bonito y sexy, sentía asco por ser ella misma.
Ella quería tener estudios y ser una gran persona, estaba harta de no tener una vida normal como cualquier otra mujer o incluso, un hombre.
Ella deseaba ser un hombre desde el momento en el que veía las vidas de los hombres con dinero que llegaban para acostarse con ella o sus compañeras de cabaret.
Un día la mujer de uno de sus clientes logró espiarlo y saliendo del motel en donde se habían citado, pero además de tener coraje por el engaño de su marido, la mujer del tipo decidió desquitarse con ella agrediendola muy fuerte.
Yared caminó desconsolada de vuelta a su puesto a la espera de otro cliente, trataba de mantener la calma debido a la enorme tristeza que tenía, ella estaba harta de ser una maldita prostituta, ella solo quería una vida plena y feliz.
-¿Qué te pasa mi niña? - le preguntó la dulce voz de una mujer mayor de edad que iba pasando con su reboso.
-¡Nada…, no se meta en lo que no le importa señora! - Yared se portaba grosera con la amable anciana quien se quedaba sorprendida y algo lamentada -¡Pfff disculpe me da vergüenza que me vea así, no era mi intención hacerle daño! - Yared se disculpaba apenada mientras traba de cubrir su cuerpo vestido de manera descubierta.
-¡Tranquila, no deseo hacerte daño!, puedo ver que en el fondo eres una gran persona, no te mereces la vida que tienes, tú debes de luchar por más, no te dejes llevar por esa vida de oscuridad.
-¡Ojalá fuera tan fácil!, esto es todo lo que tengo, no puedo hacer nada más que venderme, tengo deudas que pagar, mi mamá enferma, mi papá alcohólico, vivo en un horrible lugar y pues mi trabajo no es de lo más lindo… ¡Es la vida difícil de una mujer fácil!
-¡No llores por algo que no vale la pena!, tengo algo que podría servirte.
La mujer sacaba de su bolso una extraño frasco con una peculiar fluido, la mujer le explicó que el líquido le ayudaría a cambiar de cuerpo con algún cliente hombre que ella deseará y lograr tener la vida que ella deseaba y merecía.
La mujer le confesó que era una bruja y que ella sabía lo que Yared sentía en ese momento, llena de angustia, dolor y desesperación, Yared no tenía más opción que creer en la amable señora que le había entregado la pócima para cambiar de cuerpo.
Ahora más que nunca, deseaba escapar de esa horrible vida que llevaba, no le importaba que fuera un hombre al que le robaría su cuerpo, solo deseaba que este tuviera dinero y al menos fuera un poco más joven que un tipo ya grande como los que recurrentemente visitaban el cabaret.
Yared tuvo paciencia durante un largo tiempo, pues deseaba que llegara un hombre joven y con mucho dinero para escaparse con esa vida de ensueño.
Hasta que por fin un día, ese hombre, ese príncipe azul llegó, Gustavo era un chico de al menos 27 años que era dueño de varias empresas, heredero de su padre y por su puesto el hombre de ensueño para cualquier mujer.
Incluso, a Yared se le hacía extraño que un hombre así visitara un cabaret, era perfecto, joven, sexy, con dinero, preparado con educación y estudios.
El tipo se veía amable, algo nervioso y a penado, como que le parecía algo detestable lo que venía a hacer, sin embargo, su actitud y sus intenciones parecían dirigirse más a lograr tener una aventura y despejar su mente de lo que parecía ser una cruel sociedad en que vivía.
Yared fue la afortunada en ser escogida por Gustavo, a quien le había parecido una chica linda y noble, a diferencia de las otras chicas quienes si bien tenían cuerpos más exuberantes, ella se miraba más inocente y sensual.
Yared estaba nerviosa, ella trató de actuar con normalidad, tener a ese chico y experimentar un buen sexo con el, casi nunca le tocaban chicos así de limpios, de amables y bellos, ya que por lo regular solo le tocaban hombres gordos y viejos pero no siempre con dinero.
Gustavo miraba a la chica de manera tranquila, sentía una agradable química entre ambos y no solo una relación que venía a tener sexo por pago, ambos parecían ilusionados con la idea de tener el romance perfecto, todo lucía agradable y con mucho amor hasta que finalmente terminó con la eyaculación de Gustavo.
Yared estaba muy feliz y satisfecha con la increíble actuación del chico, Yared se sentía enamorada por el, imaginando incluso que algún día vendría por ella para ser pareja y la sacaría de ese hoyo de mala muerte; pero desafortunadamente solo era un cliente más como cualquier otro, el chico tomó sus cosas, pago y agradeció con un noble beso en la frente para luego darse la vuelta e irse.
Yared estaba impactada por tremenda actuación del chico, su corazón latía por el ferviente amor que sentía por el, pero como pensaba, solo se trataba de otro cliente más y con decepción, decidió que él tendría que ser su victima en la próxima visita.
Yared espero pacientemente, ella seguiría las instrucciones de la bruja, pero debía de estar segura de que vendría el mismo chico con el que deseaba formalizar su cambio ya que no era cualquier cosa.
Luego de unas semanas, finalmente, Gustavo regresó al cabaret, él había quedado verdaderamente fascinado con Yared, su forma de hacer él amor y la gran química que hubo entre ambos, él parecía sentir algo por ella, pero en el fondo sabía que solo era una prostituta con la que venía a pasar el rato.
Ambos estaban en la habitación, Yared estaba emocionada, sentía mucha ilusión y amor que se olvidó de tomar el líquido, aunque realmente, quizás su amor le hacía sentir que debía de olvidarse de robarle la vida al hombre de sus sueños, él no lo merecía ya que al contrario, esperaba que confesara lo que realmente sintió por ella desde la primera vez que se conocieron.
Gustavo la desnudo tiernamente mientras que ambos se besaban al ritmo de sus emociones, la mano del chico acariciaba el aterciopelado tramo de tela que cubría sus piernas provocándole sentir una extasis como una mujer tan sensual, Yared estaba envuelta en la locura, le encantaba como la sencillez y la dulzura de Gustavo la hacían sentir una verdadera mujer.
Finalmente Gustavo terminó su cometido y ambos se encontraron con una mirada de pasión que incluso podría decirse que ambos entendían que eran el uno para el otro.
-¡Se que me amas, puedo sentirlo! -Yared suspiró acercándose a sus labios esperando ser bien recibida por un beso y su esperanzadora confesión.
-¿Amarte…? -Gustavo preguntó confundido y algo nervioso, sentía algo por ella pero aún no sabía si estaría seguro de que lo en verdad deseaba hacer y decir.
-¡Puedo sentirlo, me amas tanto como yo! -Yared decía desesperada.
Gustavo se sintió nervioso y confundido, comenzó a sentirse decepcionado ya que pensó que Yared estaría aprovechando para buscar una salida fácil y no por amor verdadero.
-¡Lo siento, solo eres una prostituta y yo un cliente más! -Gustavo se sintió contrariado y entendió que hizo mal en la manera en que le respondió.
Él se sintió apenado luego de ver como sus ojos se quebraban y comenzó a temblar, el trato de consolarla pero ella actuó negativamente y se pidió que se largara.
Yared estaba molesta por haber creído que todos los hombres eran buenos, ella que había desperdiciado la oportunidad de irse por esa puerta con la nueva vida que deseaba, se imaginó un ingenuo amor que no existía.
Entonces, Yared juró vengarse con Gustavo y lograr quedarse con su vida para siempre, nuevamente, pasaron algunas semanas para que Gustavo a pareciera de nuevo, él estaba mortificado y en verdad quería pedirle una disculpa.
Yared vio como Gustavo había regresado al cabaret y de alguna manera su corazón sentía que él venía por ella y podrían amarse nuevamente, pero entonces, recordó aquellas malas palabras y lo único que emergió ante esa sensación fue la venganza y el deseo de fugarse con su cuerpo.
Yared corrió rápido a su cuarto donde buscó la bebida que la bruja le había dado, la tomó rápidamente y corrió en busca de Gustavo.
Gustavo al verla se sintió confundido, parecía que de verdad estaba sintiendo amor por ella a pesar de que estuvieran llevando una relación de puro sexo, Gustavo a pesar de tenerlo todo era un chico que se sentía algo solo en el mundo, él deseaba arreglar las cosas y tratar de ver si podría haber algún futuro juntos, pero entonces, Gustavo notó como ella se volvió despreciándolo y mejor se fue tratando de olvidarla con tristeza.
Yared salió rápidamente confiada en que su amado ingenuo la esperaba afuera listo para consumar otra relación más de su romance, pero para su sorpresa, vio a lo lejos como su amado se subía a su carro de lujo y se iba para siempre.
Yared pegó un fuerte grito y corrió tratando de alcanzarlo, pues no solo se alejaba el amor de su vida su no su oportunidad de escaparse de la suya.
-¿Qué estás haciendo estúpida? - le dijo el padrote a Yared arrastrándola nuevamente a su puesto.
-¡No espera déjame alcanzarlo por favor!
-¡Déjalo pareciera que te enamoraste de ese tipo!
-¡Pero él nos hace ganar mucho dinero…! - dijo tratando de asegurar que la ayudara.
Pero ya era muy tarde, Gustavo se había alejado con junto con todas sus esperanzas de tener al gran amor de su vida o la mejor vida que hubiera podido tener.
Yared se quedó pasmada unos segundos en su puesto cuando de repente llegó otro cliente.
Yared lo miró con horror, recordó que se había tomado la pócima de la bruja y si tenía relaciones con aquel horrible hombre terminarían cambiando de cuerpo para siempre.
-¡No, no por favor aléjate de mí! - Yared pegaba el grito mientras trataba de escapar y tratar de buscar a la bruja.
-¡Pero que estás haciendo pendeja!, ¡El vino por ti y te aguantas o me harás perder mucho dinero!
El tipo la arrastraba hasta la habitación con el cliente que ya la esperaba, Fernando, otro tipo más de los clientes que frecuentaban el cabaret.
Pero un don nadie, un simple albañil obeso y de 49 años que estaba totalmente descuidado, borracho y hasta yo todo su dinero en acostarse con mujeres en el cabaret o en la bebida.
Yared se sentía con el corazón acelerado, traba de escapar de las manos el sujeto como podía pero no logró esperar más tiempo cuando el tipo se lanzó sobre de ella y la obligó a tener relaciones.
-¡Ya basta perra ya pagué por ti y me vas a complacer!
Yared lloraba mientras sentía los asquerosos besos del tipo sobre todo su cuerpo y con horror pensaba nerviosa sintiendo el miembro del tipo dentro de ella, esperando con agonía el horrible final que le esperaba.
Fernando terminó con una increíble oleada de placer que jamás había experimentado, su mente dio muchas vueltas que hasta parecía que su alma se elevaba ferviente con un extasis increíble que no podía describir.
Yared se sintió perdida luego de que comenzó a sentir un extraño e intenso mareo, aunque sentía un enorme placer recorriendo su ser, no podía dejar aún lado el conociese que el efecto que experimentaba se debía al cambio de cuerpos que se estaba produciendo.
Luego de parecer que volaban en el plano, el golpe vino como una terrible pesadilla.
Yared despertó confundida y agonizante, si mente parecía revuelta aunque aturdida más por los afectos del alcohol que tenía recorriendo su desagradable cuerpo, apenas logró dejar salir un suspiro de su boca y se dio cuenta de que ya no estaba en su cuerpo sino en el del tipo que la había penetrado.
-¡Nooo!, se escuchaba como su voz de hombre ebrio dejaba escapar un suspiro desgarrador de coraje y de terror.
Yared miraba su cuerpo aún tendido en la cama, parecía reaccionar de poco a poco pero al verse ella misma sentía un enorme asco y decepción de la vida, ahora se encontraba en el cuerpo de un hombre horrendo, desalineado y mucho mayor que ella, pero para peor, incluso más pobre que ella.
-¿Qué pasó?, ¡Pero que rico se siente todo!, ¡Pinche vieja, que bruto pero que fogosa, que pinche cogidon me diste!
Fernando se levantaba reaccionando mientras que de alguna manera todo se sentía diferente pero se encontraba más lúcido, entonces, sintió como su entrepierna le provocaba un extraño calor que recorría todo su cuerpo, a pensar intento asomarse a lo que extrañamente sentía hueco pero caliente y sus pequeños senos rebotaron en su traje de prostituta.
-¿Pero qué es esto soy una mujer?, ¡Ahhh, no puede ser mi cuerpo! - Fernando jadeaba mientras manoseaba su nuevo cuerpo fascinado.
-¡Deja de tocar así mi cuerpo maldito! - Yared chillaba pero sabía que sería en vano.
-¡Tu me hiciste esto maldita perra!
-¡Perdón no quise hacerlo no eras tú el que debía de cambiar conmigo!
-¡Jajajaja!, no sé cómo verga lo hiciste pero creo que no está nada mal tener este cuerpo, ni modo tendré que aprender a ser una pinche vieja, ¡Pero que bruto que buenota que estás!, definitivamente debiste de estar bien pendeja para hacer esto.
-¡Ya puedes terminar de manosearme! - "¡Esto fue un error tengo que buscar a la bruja para que me ayude a recuperar mi cuerpo!
Yared se sentía mal debido al efecto del alcohol del cuerpo el tipo, apenas podía pensar y, mirando el cuerpo horrendo del tipo se sentía fatal, su miembro se encontraba colgando y brotando apenas unas cuantas gotas de semen.
El tipo solo se veía de abajo y le encantaba sentir sus nuevas tetas aunque sentía extraño ser una mujer, para él era ganarse la lotería volver a ser joven y con un cuerpo como el de Yared.
-¡Esto se siente bien pinche raro!, tocar estas tetas y no tengo mi pene, ¡Ay no entonces tendré que recibir penes!, ¡Me converti en la pendeja prostituta!, ahora que le voy a decir a mi mujer y a mis hijos.
-¡Cállate se ninguna manera nos quedaremos así!, tendré que buscar a la bruja.
-¡Espera!, pensándolo bien, creo que no está tan mal, no tengo que trabajar más, solo dar el culo y ganaré dinero fácil.
-¿Pero qué estás diciendo pendejo?
-¡Ayuda este tipo me quiere violar! - El tipo gritaba mientras que el padrote de Yared llegaba y lo sacaba a golpes.
-¡Maldita sea y ahora que voy a hacer!, perdí todo, mi cuerpo mi valioso cuerpo que al final de cuentas no tenía la culpa del estilo de vida que tenía que sobre llevar, pero no solo eso, también perdí al amor de mi vida.
Yared estaba llorando sobre la calle, miraba sus manos llenas de mugre, su barriga de borracho y sentía su cuerpo asqueroso.
-¡Ay mi niña!, ¿Pero qué pasa?, ¿Acaso no es eso lo que querías? - le decía la señora que se aparecía de repente caminando por la calle.
-¡Usted, por su culpa estoy así maldita vieja!
-¿Mi culpa?, si yo lo único que hice fue ayudarte, eso me pasa por andar ayudando a personas malagradecidas.
La señora se fue dejando a Yared totalmente destrozada, ni si quiera tenía el cuerpo de un hombre rico, era el simple y asqueroso cuerpo de un hombre pobre que pagaba las tarifas más bajas del cabaret.
Fernando miraba su cuerpo, se sentía extraño estando al rededor de las demás chicas y sobre todo, estando en el cuerpo de una mujer, pero ahora debía de cumplir su nuevo trabajo de prostituta.
Fernando sabía que no era homosexual, por alguna razón su cuerpo se sentía caliente y con el corazón en una dirección melancólica, el solo podía pensar que eran las hormonas de su estúpido cuerpo de mujer, debía de estar calmado y no dejarse dominar por sentimientos estúpidos de vieja.
Apenas llegó un cliente, Fernando no se atrevió a que fuera su primera vez, era un tipo como él el que deseaba acostarse con ella, pero no aceptó, enojado, el padrote lo obligó, fue entonces que Fernando entendió la nueva posición en la que estaba, debía de cumplir su trabajo como puta.
Con algo de asco, Fernando tuvo que abrir más piernas y mirar como el tipo oliendo a alcohol lo penetraba, sintió algo de calor recorriendo su cuerpo, sus tetas se sacudían como locas, las manos del sujeto acariciaban sus piernas de forma suave, mientras que sintió el fuerte apretón de senos derivado de las manos salvajes del sujeto empedernido por tenerla.
Luego de un rato, sintió como el fluido de su miembro penetraba dentro de su ser, Fernando experimentó un pequeño orgasmo pero sentía la necesidad de más, entonces, pensó en que ahora tenía semen dentro de su cuerpo, comenzó a temblar de miedo recordándo que las prostitutas usan condon todo el tiempo.
Fue al baño a vomitar del asco que le había dado ese sujeto y luego pidió a gritos a una compañera que apenas conoció que le ayudara ya que el semen del tipo había entrado en su cuerpo y podría quedar embarazada.
Gaby: -¡Pareces estúpida Yared!, si tú ya sabes que deben de ponerse el condon esos animales.
A pesar de todo, la chica le vendió una pastilla del día siguiente y Fernando se la tomó rápidamente, se avergonzó de tener que pasar por ese problema, no sabía cómo era tener que ser mujer y eso lo afectaba.
Luego de unos días, Fernando trabajaba algo infeliz como prostituta, la idea de ser mujer y trabajar de ello ya no le hacían mucha felicidad, extrañaba a sus hijos y aunque eran infiel extrañaba la comida de su mujer y ser atendido.
De repente, llegó un cliente que por alguna razón lo hizo sentir nervioso, Fernando ni siquiera lo conocía pero algo le provocaba en todo su ser.
-¡Hola bella…! - le dijo Gustavo, esperando encontrar con pena nuevamente a su amada.
-¡Ah!, ¿Hola?, ¿Te conozco papi? - Fernando contestaba algo sugerente, pues veía que el cliente era un chavo muy fino que parecía conocer a la chica en el que estaba, sentía cosas extrañas dentro de su cuerpo y sin darse cuenta le hablaba como estúpido.
-¡Perdón por lo de aquella vez!, ¿Te parece si entramos amor?
-¿Cuál vez…?, ¡Ah si claro…!, ¡Pues pasemos papacito!
Gustavo sentía extraño a Yared, sabía de alguna manera que ya no parecía la misma chica que conoció y de quien se enamoró ferviente, luego de intentar hablar con ella notaba indiferencia y sobre todo mucha vulgaridad en sus palabras, parecía otra completamente y los ánimos de Gustavo se vinieron abajo.
-¿Bueno vamos a coger o que pendejo?, ¡Me estás haciendo perder tiempo!
Fernando le hablo de mala gana y sin muchos ánimos le soltó el billete más grande que tenía, le dijo que no le devolviera el cambio y solo intentó darle un beso pero este no se dejó.
-¡Ora verga sino soy puto…! -Fernando se dio cuenta de que le había regado pero no dijo más -¡Bueno por esta cantidad sírvete papi!
Fernando se abrió el vestido dejando ver sus delicias, las acarició y abrió sus piernas para que este la penetrara, Gustavo se sintió algo excitado por ver a su amada, pero su corazón le hacía sentir diferente, como que algo no andaba bien y su miembro no logró ponerse firme.
-¡Déjalo creo que me equivoqué viniendo aquí! -Gustavo suspiró, se volvió a vestir y salió de la habitación para irse definitivamente del lugar.
-¡Estos chamacos pendejos de hoy!, bueno, ¡Mi billetote gratis me salió jajajaja!, creo que ser mujer si es lo más fácil del mundo.
Yared estaba angustiada, llevaba días bebiendo, solo trabajaba de albañil aunque no se sentía a gusto, luego de entrarse de que tenía que mantener a una mujer y una familia enloqueció, había terminado en la desgracia en lugar de haber aprovechado la oportunidad de estar con el amor de su vida y dejar los rencores en el pasado.
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Final alternativo:
Yared se sentía asustada al ver como el tipo penetraba su vagina, sabía que eso causaría que terminara cambiando de cuerpo con el horrible hombre con el que estaba teniendo relaciones.
El gozo del hombre era intención que casi podía sentir como estaba apunto de llegar a un extraño orgasmo intenso.
Yared miraba hacia el techo preocupada por lo que estaba por suceder, su corazón se aceleró fuertemente y un mareo sacudió todo su cuerpo.
Gustavo manejaba hacía su casa, había bebido unas cuantas cervezas y se sentía melancólico, pensar que podía amar a una mujer extraña, que para variar se dedicaba a venderse por dinero, no podía ser peor una historia de amor que esa.
Cuando de repente, Gustavo sintió un fuerte dolor de cabeza impactándolo provocando que se desviara del camino y chocará en un terreno libre, que al menos no provocara tanto daño en sí mismo.
Gustavo se sentía extraño y por alguna razón había pasado de estar manejando su carro a estar en una habitación que se le hacía muy familia, y, justo cuando pudo percatarse de aquella extraña sensación entre sus piernas.
Gustavo notó que un tipo estaba encima de él con una condición bochornosa, además de eso, sintió como un pequeño cosquilleo recorrió todo su cuerpo de manera abrupta, mientras que el tipo se quitaba de encima, balbuceando cosas asquerosas.
-¡Ay mamacita que pinche cogidon me diste!, no cabe duda que eres de las mejores putas de este lugar.
-¿Qué te pasa de que hablas imbecil? - Gustavo contestaba furioso mientras que escuchaba aquel suave y femenino timbre de voz que le parecía tan conocido y seguro estaba de que no podía ser de otra persona más que de su amante Yared.
Gustavo miró hacía su cuerpo notando con un amplia perspectiva el nuevo cuerpo en el que estaba, mismo caso familiar del resto de acontecimientos, un cuerpo femenino con hermosas facciones que él mismo conocía de su quería amante.
-¡No puede ser! - Gustavo se levantó de la cama de inmediato solo para verse en el espejo y comprobar lo que imaginaba -¿Cómo puedo estar en el cuerpo de Yared?
Gustavo tocaba cada parte de su cuerpo femenino experimentando con horror lo extraño que era haber cambiado de cuerpo con una mujer, el tipo se sentía nervioso pues más ahora que tenía unos senos en su pecho tenía una vagina.
-¡Pinche vieja loca!, pero bueno, esta cogida nadie me la quita.
El tipo le aventó un billete grande a Gustavo quien apenas tenía tiempo para pensar en que le debía de recibir dinero, nunca antes había recibido dinero por haberse acostado con un hombre, aunque bueno, realmente llegó en el punto final de su ronda.
Yared estaba tratando de mantener la calma, sus sentidos estaban nerviosos y no sabía qué hacer, de repente despertó en otra parte y al parecer con muchos golpes en todo su cuerpo, pensaba que el cambio había sucedido y por alguna razón escapó con el cuerpo del tipo sin pensar.
Cuando la ambulancia llegó sintió el buen recibimiento de los paramédicos que la auxiliaron de inmediato.
-¡Señor, señor!, ¿Se encuentra bien? - le decía uno de ellos mientras trataba de mantener la calma.
Yared no sabía en qué cuerpo estaba más sin embargo pensaba que ya era otra persona por lo que no le prestó mucha atención, luego de unas horas en el hospital, la familia de Gustavo estaba en el hospital atendiendo al llamado de emergencia.
Pasaron unos días y Gustavo estaba muy triste, no sabía nada de su cuerpo y no podía escapar del burdel donde ahora además vivía, era una prostituta y estaba aterrado con esa situación, no sabía cómo es que de la nada había cambiado de cuerpo con esa mujer que le había arruinado la vida.
Pensando un poco las cosas, quizás lo había liberado de la familia venenosa que tenía, pensar en perder toda su riqueza y masculinidad a cambio de una vida pacífica aunque pobre y de dinero fácil a cambio de vender su cuerpo como mujer.
De repente, una voz completamente conocida por el mismo se escuchó viniendo desde un auto.
-¡Vámonos es la única oportunidad!
Gustavo vio como su viejo cuerpo llegaba en un auto de lujo y sin esperar ni preguntar nada más se subió para escapar junto al más extraño amor de su vida.
-Kary-
viernes, 12 de abril de 2024
martes, 7 de marzo de 2023
-¿Qué paso, qué me hiciste, porque tengo senos, soy mujer, que le pasó a mi voz? -Brayan preguntaba desesperado -
lunes, 19 de diciembre de 2022
-¡Mira José, aquí está la máquina que te decía! -Kevin le decía a su amigo -
jueves, 1 de diciembre de 2022
Holita, esta historia la escribí especialmente por mi cumpleaños, le di un poco de la escencia de lo que yo misma haría en una situación así, la sentí algo realista a mi perspectiva y fantasía, pero igual si no les gusta no hay problema, la verdad tengo que aceptar que soy mala para el sexo, es algo que últimamente ya no se me da y que quizás por eso no les interese lo que escribo.
¡El mejor regalo de
cumpleaños!
Se acercaba mi cumpleaños, no
era que fuera especial el celebrarlo como cada año, se podría decir que siempre
me daban lo que quería, aunque había ciertas cosas que deseaba que sabia que
nunca se podrían.
Me estaba maquillando en la
intimidad de mi habitación, me terminé de arreglar y luego de ponerme la peluca
como ultimo gadget de mi outfit femenino, comencé a tomarme fotos, pues lo hacía
como mera relajación y de gozar de mi apariencia en femenino.
Si, se podría decir que era un
travesti, para colmo, mi novia lo sabía, me había descubierto
desafortunadamente hace algún tiempo, a ella nunca le pareció que lo hiciera,
pero no le quedaba de otra mas que aceptarlo, indebidamente, continúe con el
juego aunque ella no quisiera, era mi cuerpo, mi decisión.
Pero a medida que pasaba el
tiempo, me tomaba mucho rato libre para disfrutar de este mal por las buenas, para
variar, mi novia había descubierto que tenía un blog en internet, uno de
aquellos en los que se hablaba mucho sobre el cambio de cuerpo, algo que expliqué,
era más una fantasía que una realidad.
Hablamos mucho sobre el tema,
ella indago demasiado en las entradas de mi blog, descubriendo que no solo me vestía
de mujer porque me gustara mi lado femenino, sino también porque realmente
deseaba convertirme en una en realidad, si bien, con cualquiera de los diversos
métodos, pero fantasiosos que relataba en esos medios.
Uno de mis fetiches y mayores
deseos, de los cuales ella había leído, era mi fuerte deseo por cambiar con una
modelo chilena muy famosa de internet, publicando un sin fin de publicaciones sobre
ella.
Algo que no terminamos de
conversar, pues me había sentido demasiado nervioso además de incómodo por platicar
esas cosas con mi novia, quien claramente estaba furiosa y muy dolida por mis
gustos y deseos ocultos.
A pesar de eso, tratamos de no
hablarlo, no quería que esto se interpusiera en nuestra relación, o eso
pensaba, pues resulta, que mi novia se lo había tomado muy enserio.
- ¡Espero que te guste el
regalo sorpresa y especial que tengo para ti! – Ximena me había enviado un
mensaje antes de dormir.
- ¡Jaja, sí, ya no puedo de la
emoción! – le respondí solo para tenerla contenta, no es que me sorprendieran
las cosas que sabía me regalaría solo porque se lo dije.
- ¡Ya verás que sí!
Fue lo ultimo que me dijo
antes de dormir, ella se fue a dormir mientras que yo continué jugando en mi
consola y luego me fui a dormir sino fue que, al despertar a la mañana
siguiente y encontrarme con ella frente a mi cama, supe de lo que ella estaba
hablando.
- ¡Sorpresa! – Ximena gritaba
de felicidad, luego de que su sorpresa finalmente me levantara con un golpe de
la cama.
- ¡Da…, Daniella! – gemí al
ver a la exuberante mujerzuela frente a mi cama acompañando a mi novia - ¡Pero!,
¿Cómo?, ¿De qué se trata esto? – titubeé aun intrigado y nervioso.
- ¡Pues este es tu regalo!,
¡Cambiaras de cuerpo con Daniella Chávez! – mi novia decía basculante como si
pudiera creerle.
- ¡No jaja, es imposible!, ni
siquiera yo eh podido encontrar algo para hacerlo.
- ¡Tranquilo amor, este será
tu regalo de cumpleaños!, ¿A caso no es tu gran deseo tener mi cuerpo? – la
puta de Daniella hablaba de manera tan seductora que mi miembro ya llevaba
parado por un largo rato.
-Contacté a Daniella por su
only fans y le pagué para que aceptara cambiar de cuerpo contigo y pudieras
disfrutar de tener su cuerpo por un día.
- ¡Pero…!, ¡Eso es imposible!
-Investigué mas afondo, se
nota que los hombres solo saben entrar a la primera pagina de internet que se
encuentran, me costó mucho trabajo, además de dinero que pagué por el hechizo
que me dio un brujo, pero finalmente, ¡Aquí esta!
Ximena ponía un par de frascos extraños en la mesa mientras que tomaba un papel donde se supone que traía el hechizo escrito por el mismo brujo.
martes, 1 de noviembre de 2022
"𝑫𝒖𝒍𝒄𝒆 𝑯𝒂𝒍𝒍𝒐𝒘𝒆𝒆𝒏"
Estaba fastidiado de la situación, no entendía porque mis padres no me ponían atención, parecía que era la oveja negra de la familia, mientras que mi hermana mayor era su adoración.
La complacían en todo y sin reproches, hace mucho tiempo que a mí me habían dejado de querer y eso que solo era un niño de 10 años.
Recuerdo como antes de el extraño comportamiento de mis padres yo les era muy querido, me consentían, me daban juguetes, me dejaban ser un niño feliz, jamás recuerdo que a mí hermana la hicieran a un lado pues también le daban todo lo que podían.
Ese día, estaba preparando mi disfraz muy feliz porque era Halloween y saldría a recoger dulces como los otros años, pero de repente, mi mamá llegó mirándome con furia haciendo que me quitará mi disfraz de Spiderman para luego llevárselo y tirarlo a la basura.
Yo no entendía porque, estaba devastado, tan solo era un niño con ganas de divertirme y todo me lo estaban arrebatando si razón, ella me dijo que no quería que nada se interpusiera en sus planes de una cena romántica y en los planes de mi hermana que saldría a una fiesta con sus amigos de la escuela.
Ahí estaba una vez más el detalle, mi estúpida hermana mayor robándome una vez más la felicidad de ser un niño.
Está vez no me deje y enfurecido, fui a su cuarto a reclamarle, fue ahí que la encontré platicando con una de sus amigas por teléfono, sin entrar, pude escuchar sigilosamente como ella le decía que sus planes habían funcionado, que ese hechizo de calzon mojado que había usado con mis padres había salido a la perfección y que en definitiva yo ya había quedado en el olvido para ellos, pues ahora ella era su todo y nunca le negarian nada de lo que les pidiera.
Le dijo a su amiga que ella había convencido a mis padres de ir a una cena romántica en plena fiesta de Halloween, que me dejarán en casa encerrado, porque ella también iría a una fiesta con sus amigos, así que no podría llevarme y que no la molestaran.
Yo no entendía hasta donde podía llegar la maldad de mi hermana, yo solo era un niño inocente, era su hermanito, porque me odiaba tanto si nuestros padres nos lo daban todo a ambos.
Luego escuché decir algo sobre una bruja, incluso, la muy idiota reveló su ubicación, al parecer, ella le había dado el hechizo con el que embrujó a mis padres para hacerme despreciable.
No sabía que hacer, estaba envuelto en dolor, yo solo era un niño, que podría hacer para resolver esto, pero agarre coraje, no podría quedarme así, ya no me quedaba mucho tiempo, tenía que buscar la manera de vengarme.
Salí de la casa a escondidas, corrí lo más que pude con mi bicicleta hasta llegar a un cementerio retirado de la ciudad, ahí, pude ver cómo el lugar parecía bastante tenebroso, incluso me estaba arrepintiendo de no ser porque ya había tomado la decisión de vengarme, mis ganas eran más, quería sentir el placer de hacerla sufrir.
Luego de buscar, no logré encontrar a la dichosa bruja, todo parecía indicar que ya no estaba o quizás nunca existió, comenzaba a sentir miedo, estaba oscureciendo, la neblina comenzaba a aumentar y no lograba ver nada.
Empecé a escuchar ruidos y la sensación de riesgo me impulsó, corría lo más rápido que podía sin importar nada, pero fue cuando una sombra se postró frente a mi que me detuve frenando a todo pie para no chocar con la extraña viejecita que me había topado.
-¡Señora está usted bien, lo siento mucho! -
-¡Tranquilo hijo, estoy bien!, pero qué hace un niño tan joven, tan tiernito, tan inocente como tú en este sitio tan oscuro y bochornoso -
-¡Eh..., Nada!, solo vine buscando a mi abuelita, murió el año pasado -le decía fingiendo para no decirle lo que en verdad vine a buscar -
-¡Oh ya, entiendo, siento que eres familiar...! -
-¿Enserio? -le decía sin saber porque, pero su aspecto ya me estaba empezando a dar miedo -
-¡Oye bebe!, porque no vamos a mi choza, está muy cerca de aquí, podría regalarte algunos dulces, aunque no estás disfrazado podría hacer una linda excepción, ¿Qué dices...? -
La señora parecía poner todos sus ojos eh intenciones en mí, de la nada ya tenía sus arrugadas manos sobre mis hombros, acariciado mi cabeza y mi pecho con cierto morbo.
-¡Eh..., No gracias, me tengo que ir, mis padres deben de estar muy preocupados! -
-¡Espera!, ¿No quieres saber que fue lo que le di a tu hermana? -
Sus palabras me detuvieron, sentía como mi corazón vibraba, claro que lo necesitaba, ¿Pero a qué costo?
Me gire regresando a ver de nuevo a la señora, bueno, a la susodicha bruja, parecía cada vez más arrugada y tenebrosa, necesitaba respuestas y venganza, aquí era una de dos, la respuesta o la muerte.
-¡Está bien, vamos! -
Le dije entendiendo que con esto sellaría mi cruel destino, caminé junto con la bruja quien había metido su mano entralazandose con mi brazo para sostenerse, juntos hasta llegar a su choza en medio de la nada.
Ella empezó a hacer una especie de caldo en una enorme cazuela, no entendía porque, quizás era donde hacia sus hechizos y esas cosas de bruja, entonces ella empezó a explicarme todo lo que mi hermana me había hecho, pues me había puesto un hechizo repelente, dónde todo el cariño y atención que mis padres me daban se repelía hacia ella obteniendo todo lo que según ella yo le había quitado al nacer.
No podía parar con las lágrimas, mi hermana había hecho algo horrible, mis padres ahora ya no me querían, y solo por un estúpido capricho.
-¡Y bien, entonces supongo que sabes que ya es hora! -
La bruja me decía mostrándome su caldo hirviendo, meneandolo mientras lo saboreaba con placer.
-¿Qué quieres de mí? -
-¡Tu juventud bebe! -
-¿Porque no se lo quitaste a mi hermana, ella es joven y bonita? -
-¡Por supuesto que pensé en robar su cuerpo!, Pero ya era una cliente en el momento en que me pidió un hechizo, además, prefiero saborear lindos e inocente niños jóvenes y sabrosos como tú, ¡Jajajajaja! -
Una risa macabra se escuchaba mientras reía, sentía miedo y desesperación, tenía que buscar la manera de sobrevivir.
-¡Espera, hagamos un trato, quiero un hechizo para vengarme de mi hermana! -
Entonces la bruja se detuvo y empuñando la gran cuchara de madera con sus manos gruño mirándome con furia, luego de unos segundos exclamó.
-¡Jajaja, lo siento, no hago tratos con los niños! -
-¡Qué, jajaja, no, no, no, yo ya soy tu cliente!, ¿Lo recuerdas? -
La bruja se detuvo, no cabía duda de que un niño inocente había sido más listo que ella.
-¡Muy bien chamaco, me caes bien, eres listo!, dime, ¿Qué quieres para vengarte de tu hermana? -
Hasta ese momento no lo había pensado claramente, no sabía si convertirla en una anciana, asesinarla, transformarla en alguna rana o en algo peor que una alimaña, pero nada se me ocurría, solo quería recuperar el amor y la atención de mis padres, pero dudaba que la bruja quisiera romper el hechizo que había impuesto sobre mis padres.
-¡Así que no lo sabes, además, no tienes con que pagarme, será mejor que sigamos con lo que estábamos bebé! -
-¡No espera! -
Tenía que pensar en algo rápido, tenía que buscar la manera de que la bruja no me comiera, era cierto, no tenía nada con que pagarle, entonces pensé, si ella quería mi joven y tierno cuerpo para comer, entonces se lo daría a cambio de otro.
-¡Hagamos un trato!, tu dame el cuerpo de mi hermana y a cambio te daré mi cuerpo para que lo disfrutes y rejuvenezcas -
La bruja se quedó pensando un rato, me miraba con placer, sentía su penetrante mirada con morbo, me sentía acorralado y presionando por la angustia de una muerte horrible y dolorosa.
-¡Muy bien niño, si que eres muy listo! -
-¡Entonces!, ¿Lo hará? -
-El hechizo es difícil, pero dado a qué sus cuerpos son jóvenes es más fácil de lograrlo, recueste ahí mientras preparo el hechizo -
La bruja me decía dirigiendome hacia un pentagrama hecho de sal, recostandome en medio mientras encendía la velita negra de cada pico del pentagrama, luego, buscaba el hechizo en un antiguo libro, comenzó a elaborar una especie de bebida y me lo entrego obligandome a tomarmelo completo.
Sabía horrible, incluso quería vomitar, pero me dijo que aguantará, el brebaje que me había dado era vital, con eso separaría mi alma de mi cuerpo, no importa si mi hermana no lo tomaba, el chiste era mi cuerpo, aunque haría más tardado el intercambio.
Efectivamente, podía sentir como mi cuerpo se sentía adormecido, mi mente parecía dar vueltas y me sentía muy mareado, entonces comencé a dormirme, mirando como la bruja recitaba algunas palabras con su libro mágico de hechizos y conjuros.
Tenía miedo de que al final me engañara y terminará comiéndome, pero ya no pude más y me quedé dormido.
No sabía si era un sueño o mi engañosa imaginación, miraba como volaba por toda la ciudad, saliendo del panteón hasta llegar a mi casa, traspase las paredes llegando la cuarto de mi hermana, dónde al mirarla estaba desnuda arreglándose para su fiesta, también pude ver a mis padres, ellos ni siquiera sabían que yo no estaba, no parecían para nada preocupados, simplemente atendiendo sus necesidades de la cena romántica que tendrían.
Me sentí bastante triste, nada de esto hubiera pasado si mi estúpida hermana no quisiera destruirme, entonces, mi hermana comenzó a sentirse mareada, caminaba alterada y muy confundida hasta caer sobre la cama, donde pude ver todo su cuerpo desnudo con mayor visión, ella empezó a delirar hasta convulsionar, entonces, mire como su cuerpo vibraba, ya era hora.
El cuerpo de mi hermana se estremecía sobre la cama, cuando de repente, ví su alma saliendo de su cuerpo, ella de inmediato pudo verme, mirándome con ojos de coraje.
-¿Qué fue lo que hiciste estúpido? -
Ella me gritaba, pero antes de querer acercarse para golpearme, una extraña fuerza se la llevó dejándome a solas con su cuerpo, pero de la nada, otra extraña fuerza me impulsó hacia delante introduciendome en su cuerpo.
Todo parecía muy oscuro, como un cuarto sin luz, de repente, mi hermana aparecía frente a mi, pero cuando era una bebé, todo el entorno comenzó a cambiar, miles de recuerdos cruzaron frente a mi, eran los recuerdos de mi hermana, era su vida entera pasando frente a mis ojos, de repente, una luz muy fuerte me cegó y de la nada desperté.
-¡Ahhh, pero que pasó! -
Despertaba al cabo de unos minutos o quizás horas, sentía una extraña brisa recorriendo mi cuerpo, me sentía más pesado y más grande, podía sentir como mi cuerpo era diferente, pero mi cabeza apenas podía sostenerse luego del duro shock que había pasado.
Mi cuerpo o el cuerpo de mi hermana se sentía aún estremecido, pero algo muy cálido y húmedo se sentía entre mis piernas, parecía que me había mojado como cuando era un niño, aunque también sentía como mi culo estaba empañado de una sustancia viscosa y también muy olorosa.
Aún delirando trate de sugetarne al levantarme, un par de senos me recibieron colgando de mi pecho, eran las tetas de mi hermana, podía sentir como un cosquilleo recorría todo mi cuerpo, era un placer indescriptible.
Tenía el cabello más largo, negro azabache con rayos claros y rubios, trataba de mantener la vista cuerda, pues mi mente aún no podía procesarlo todo, estaba muy aturdido, pues pase de tener el cuerpo de un niño a estar en el cuerpo de una chica y casi mujer adulta de 19.
Miraba todo mi cuerpo consternado, veía las tetas de mi hermana, parecían más grandes desde este punto de vista, era curioso verlas colgando de mi pecho, ahora yo tenía tetas, era algo increíble que si te lo hubiera contado en otro tiempo no me lo hubieras creído nunca, lleve mis manos hacia ambas tetas sintiendo lo suaves que eran, las amasaba como dos globos de agua bastante suavecitas, podía sentir como mi cuerpo vibraba de cosquillas al estrujarlas, entonces pellizque los pezones de sus tetas y mi cuerpo se estremeció por completo.
-¡Ahhh, que rico, es muy fuerte! -
Gemía luego de hacer que este cuerpo se estremeciera de placer, pero era demasiado para procesar, estaba experimentando demasiadas emociones y placeres hormonales de mujer que mi mente apenas adaptándose a este cuerpo podía procesar.
Deje las tetas de mi hermana por un rato, necesitaba mantener la calma, aún no estaba acostumbrado, pues tenía pocos minutos con este cuerpo, era demasiado, quería regresar, no podía soportarlo, ser una mujer no era lo mío, yo solo soy un niño, pero no podía hacer nada, no sabía que hacer ahora.
Trataban de levantarme pero no podía, la sensación era catastrófica, todas esas sensaciones y emociones cruzaban acompañados de recuerdo por mi mente, estaba en un proceso doloroso de adaptación.
Luego de unos minutos de mareo, guarde la calma, aún no lograba mantenerme en pie, pero sentía unas fuertes ganas de ir al baño, mi abdomen me presionaba, entonces pude ver cómo la cama estaba batida de excremento, además de orines que comenzaron a crecer al manosear mis nuevas tetas.
Todo, a causa de hacer que el cuerpo de mi hermana entrara en un fuerte proceso de intercambio entre el alma de mi hermana y la mía, pues era un suceso natural, incluso que le sucedía a los muertos, por lo que, el cuerpo de mi hermana habría estado muerto por al menos unos segundos en lo que mi alma entraba en su cuerpo y se adaptaba.
Con la vagina y mi abdomen presionando, camine con cuidado por el cuarto hasta el baño, toque mi entrepierna por inercia y entonces me di cuenta de que ya no tenía mi pequeña cosa, si no ahora un estremecedor hueco entre las piernas.
Entonces, me senté en la taza y con mucho morbo, abrí mis piernas, notando que mi nueva vagina incluso ya estaba chorreando muy impaciente, pero no entendía como hacer que saliera, intente abrir los labios de esta pero sentía mucho cosquilleo al frotarla con mis dedos.
La desesperación me estaba ganando, sentía mucho dolor, carajo, no se porque carajos pensé en intercambiar mi cuerpo por el de mi hermana, quizás hubiera sido mejor morirme y que la bruja me comiera, pensaba agonizante mientras otro fuerte mareo estremecía todo mi cuerpo.
Entonces intenté relajarme, de alguna manera tenía que poder, ya estaba aquí, ya ni modo, no podía hacer nada para volver a tener mi cuerpo de niño, ser un hombre otra vez.
Mi cuerpo parecía desestresarse y escuchando un fluido de agua caer hacia la taza mi abdomen comenzó a apaciguarse, el dolor había disminuido y tan solo quedaba un leve cosquilleo que me hacía sentir que aún seguía ahí ese tenebroso dolor y espasmo de tener ganas de orinar.
Me quedé ahí un buen rato, pensando aún en lo difícil que está situación estaba siendo, entonces, mi madre tocó a la puerta de la habitación de mi hermana.
-¿Hija, estás bien?, tu papá y yo ya nos vamos, ¡Diviértete en tu fiesta te amo! -
Luego de eso se escuchó como ambos habían dejado la casa para irse, una vez más me sentí en depresión, mis padres ya no me querían como su hijo, pero ahora me querrán como su linda hija, no sabía si eso era bueno o malo, pero si así era pues que fuera.
Sentí otro espasmo en mi mente, pero fue solo para recordarme que tenía que apresurarme para la fiesta, muchas cosas surgieron en mi mente a raíz de eso, pues ahora era mi hermana y sentía como sus gustos, sus deseos, sus ideas, sus disgustos y hábitos se fusionaban con los míos, pero siendo estos más imponentes que la escencia que quedaba de mi ser, ya no sabía si continuar con la idea de ir a la fiesta, me sentía muy estresado, aún estaba adaptándome a estar en el cuerpo de una chica.
Mire mi entrepierna húmeda y tintineando pequeñas gotas de orina, tome un poco de papel y por inercia me seque suavemente de delante hacia atrás, luego note como seguía con el culo embarrado de caca y abrí la regadera para darme un baño.
Lo cual fue un apresurado error, pues empecé a sentir muchas fuertes sensaciones una vez que deje que el agua fría cayera sobre mi piel, temblaba ante el agonizante placer que recorría mi cuerpo, no podía parar, el agua comenzó a ponerse más caliente y entonces mi cuerpo empezó a relajarse, con un poco de placer pero menos intenso, recordaba como antes me divertía metiéndome en el agua fría por diversión, pero ahora era un martirio teniendo este cuerpo como estaba.
Luego de bañarme finalmente pude sentirme un poco mejor, estaba adaptándome cada vez más al cuerpo femenino de mi hermana, quién por cierto no sabía que había pasado con ella, quizás ya estaba en el cielo o el infierno, pagando por todos los daños que me causó, o quizás estaría como esclava de la bruja, presenciando como estaba a punto de ser devorada por ella en mi cuerpo.
Una llamada me sacudió, era su celular, parecía que era de un tal Ramsés, decía "Amor", para variar, mi hermana tenía novio, lo que significa que ahora yo tenía novio, y efectivamente, mi mente comenzó a recapacitar, mi corazón se sacudía de emoción y mi mente divagaba, acerque rápidamente mi mano y contesté.
-¡Amor, ya casi estoy lista!, ¿A qué hora llegarás? -
-¡Amor, perdón, pero no podré pasar por ti, te pido un Uber y ahí te caes vale! -
-¡Ah, si está bien bebé, no me tardo! -
No sabía porque pero una sensación de tristeza embargo mi mente y corazón, este tipo era un imbécil, dejar a su propia novia botada, sin llevarla como todo un caballero, pero dejé que se pasará ese extraño sentimiento y continúe arreglándome, sintiéndome como toda una diosa, sin querer, con el tiempo comenzaba a divertirme y a disfrútalo, me estaba maquillando no más facilidad, pues era parte de los recuerdos de mi hermana y de su cuerpo.
Finalmente me vesti, colocándome ese lindo conjunto con el disfraz, pensaba que mi hermana había elegido algo tan pervertido para ponerse y que ahora yo tenía que vestir su cuerpo con ello, subiendo su traje acomodando el escote en mis senos notando como estos se sujetanban cómodamente, luego me coloque los tacones altos de aguja que venían con el outfit y caminando con torpeza pude llegar hasta el espejo para admirar toda mi belleza.
No podía creerlo, me veía tan sexy y sorprendente, mi hermana si que era preciosa, no entiendo porque tenía que tener un alma tan negra, pero bueno, ahora yo era el nuevo dueño de su vida y de su cuerpo y yo no sería tan maldita como ella.
Miraba mi cuerpo estremecido, en verdad tenía un bonito cuerpo, estaba como lo denominaban mis amigos, bien buena, de hecho, siempre me decían que mi hermana estaba buena, no entendía porque a los niños de ahora nos gustaban esas cosas desde tan temprana edad, bueno, quizás solo era el inicio del morbo adolescente que empezaba a despertar en nuestros seres.
Caminé hasta la puerta de mi casa, recordando que tenía que pedir un Uber, entonces me puse a esperar y cuando llegó, un chófer joven y lindo me recibió, el me sonreía, pero yo lo tomaba como buen gesto de cordialidad entre cliente y servidor.
Aunque comenzaba a sentir sus miradas como algo más, con el tiempo en lo que llegábamos a mi destino, platicamos, era un chico muy lindo e inteligente, no era pobre, solo trabajaba para ganar algo extra de dinero, pues quería abrir una empresa, un restaurante o algo parecido, podía sentir como la conversación fluía bastante linda, sin saberlo ambos nos estábamos coqueteando, podía sentir su mirada provocativa admirando la belleza de mi cuerpo, lo que me hacía sentir linda por mi aspecto y pensamiento de chica, pero a la vez me hacía sentir incómodo y muy tímido por el alma de niño que usan tenía.
Incluso, apretaba mis piernas y presumía mi pecho alzandolo para que se viera más grande y le gustó, de repente, el celular comenzó a sonar, era el imbécil del novio de..., bueno de mi novio, le contesté borrando la sonrisa de mi rostro pero ya habíamos llegado.
-¡Preciosa en dónde estás! -
-¡Acabo de llegar, de hecho te estoy viendo! -
El chico se bajó a abrirme la puerta por cordialidad y entonces mi tonto novio se acercó enojado intentando provocarlo, le pedí que se calmara, que solo me están atendiendo, el asintió pero igual notaba su tonto semblante de celos, me miró con ojos de perversión pero luego empezó a decirme cosas sobre que si disfrutaba de verme como una pt dentro del Uber.
El lindo y amable chico le pido que se controlará, entonces ambos empezaron a pelear, los amigos de mi novio lo separaron, intenté pedirle disculpas al chico, pero algo lamentado se fue una vez que subió a su auto.
Sin más, tuve que aguantar que mi novio me tomara por la fuerza, sujetandome por la espalda impregnando un fuerte y abusivo beso, fue algo extraño sentir los labios de un hombre en los míos, sentía cosquillas en el estómago, pero no eran como las lindas mariposas que contaban a la niñas, si no más como un bochorno, me sentí mal, incluso más al saber que mucha gente nos estaba viendo, aunque no solo veían con risas como el idiota de mi novio me besaba, si no también me miraban a mi, miraban mi cuerpo, mi aspecto, miraban a mi hermana, no entendía, fue entonces que comprendí que me miraban por su cuerpo, por lo sexy que estaba.
Trate de mantener la calma, aunque dado a qué ahora era mi hermana esos sentimientos intentaban gustarme, pues me sentía querida y bonita, siendo la envidia de algunas chicas y el deseo de los chicos, era raro saber que mi hermana deseaba tener atención a toda costa, hasta ahora, seguía sin entender cuál era su problema con ello, ¿Acaso no tenía la suficiente atención de todo el mundo?
La fiesta continúo, sin poder hacer mucho, pues mi tonto novio estaba conmigo en todo momento, sentía sus manos manoseando mi redondo culo una y otra vez, también por momentos me susurraba cosas pervertidas, como, que quería manosearme como la pt que era, que quería hacerme cochinadas en mi concha, entre otras cosas, esas ideas no me parecían, sentía un asco tremendo de solo imaginar que mi hermana en verdad complaciera sus cochinos deseos a toda costa, pero, aunque mi mente no terminaba de procesar todos sus recuerdos, no sentía alguno en el que hubiera tenido siquiera íntimidad con algún chico.
¿Mi hermana..., yo era virgen?
Continúe aguantando los constantes acosos de mi novio hasta que ya no pude más, quería irme, no me sentía bien, sentía náuseas, parecía que había tomado algo en la bebida, ¡Pero como pude ser tan estúpida!, El imbécil de mi novio me había estado drogando desde hace rato al dejar que me trajera las bebidas.
Caminé muy aturdida, sintiendo mucho mareo, mientras caminaba, algunos chicos se acercaban.
-¡Que paso amor, te sientes mal! -
-¡Tranquila, yo te cuido princesa! -
-¡Amor, deja que te ayude!, Ya es muy tarde, ¿Porque no vamos a mi casa? -mi novio me tomaba de las manos -
Podía sentir sus malas intenciones, cuando unas chicas se acercaron a ayudarme, no podía escuchar mucho de lo que decían, pero parecía una pelea, lo único que pude hacer fue ir hasta el baño y vomitar, pero aún me sentía mal, de repente, escuché como alguien había entrado, pero cuando me di cuenta ya era muy tarde, pues era un chico que no conocía, era gordo y se veía muy pervertido, sin poder hacer nada, el tipo se acercó y comenzó a manosearme, sentía sus manos recorriendo todo mi cuerpo, apretando mis senos con fuerza, doliendome bastante, algo parecía pegar entre mis piernas, algo como un bulto que venía de las piernas del sugeto.
-¡Que rica estas mi amor, siempre quise tenerte así para mí solito! -
Podía escuchar como me susurraba, entonces, me tiró al suelo abriéndome las piernas, con sus manos arrancó parte de mi disfraz dejando mi vagina expuesta, me sentía débil y muy consternada, no sabía que hacer, ni siquiera sabía que estaba pasando, mi inocencia de niño me hacía ser tan ignorante, entonces, mire con los ojos borrosos como el sugeto sacaba algo de sus piernas y lo acercaba a mi vagina, estaba apunto de penetrarme pero por fortuna y en el último segundo, unas chicas entraron presenciando el horrible acto del tipo, inmediatamente comenzaron a gritar atrayendo la atención de sus novios quienes las esperaban afuera.
El tipo cedió ante el temor de ser descubierto y se llevó una tremenda golpiza de los chicos, las chicas intentaron ayudarme, me prestaron una capa de uno de sus trajes para cubrir mis piernas descubiertas por el desgarre de mis prendas, estaba confundida y con mucho miedo, no sabía que hacer, me decían que llamara a mis padres, pero ya era muy tarde y no sabía si me contestarían.
Por lo que pensé en pedirles que me pidieran un Uber y yo lo pagaba, no se si por coincidencia o destino o por el mero guión de quién escribe está historia, pues el mismo chico lindo de hace un rato me recibo presto y atento en la salida.
Me tomo en sus brazos cargandome hasta la parte trasera de su auto recostandome tiernamente, sin decir nada, me llevo hasta mi casa, apenas podía verlo con los ojos tristes y borrosos, ser chica no era fácil, no era lo mío, yo solo era un niño, no entendía muchas cosas, me sentía atrapado y agobiado, quería regresar con la bruja y revertir el trato, jamás debí intercambiar mi destino con el de mi hermana, pero entonces pensé, quizás mi destino era salvarla está noche de ser violada por ese horrible sugeto y liberarla de toda esa bola de imbéciles que la acosaban, sobre todo, de su novio.
El chico lindo me ayudó a levantarme, sin querer volví a vomitar en la calle, el me apoyó hasta que entramos a la casa, mis padres me recibieron sorprendidos, agradeciendo al chico luego de contarles lo que había pasado, luego de pagarle, el me dió un beso en la mejilla, me dió un fuerte abrazo y me susurro al oído que todo estaría bien.
Luego de que se fue, mi madre me metió al baño, me ayudó a bañarme y poco a poco regrese a la cama a dormir de lo agotado que estaba.
Tuve el sueño muy pesado, parecían ser muchas pesadillas, todo se veía oscuro y borroso, como un mar de almas en pena por doquier sufriendo desconsoladamente, de repente pase a otra situación y así sucesivamente, hasta que finalmente estaba de nuevo en mi habitación, en mi cuerpo de niño como antes, las lágrimas caían de mis ojos mientras me sentía muy triste y solicitario, entonces, mi hermana entro a mi habitación, la miraba triste y apenado por lo que pasó, llorando le rogaba que no había sido mi intención, pero ella se acercó en silencio y me abrazo sonriendo con calma.
-No tienes que pedirme perdón, en todo caso, es mi culpa, jamás debí hacerte daño en primer lugar y ahora lo pagaré para siempre, recuerda lo mucho que te amo, eres mi hermano, perdón por mi envidia y mis celos, espero que aprendas a vivir esta nueva oportunidad de ahora en adelante, ten mucho cuidado, las personas son malas y no siempre tienen buenas intenciones, sobre todo si ahora seras una linda mujercita, bueno, me tengo que ir, ya es hora, mi momento ah llegado, cuida a mis padres, no te preocupes por mí, ellos no sabrán nada, pensaran que solo han tenido una hija y esa serás tú -
Sus palabras me rompían el alma, la batalla entre hermanos había terminado, ella caminaba hacia una extraña y fuerte luz, desapareciendo lentamente hasta el infinito, entonces, sentí una fuerte ráfaga y desperté.
Miraba a todos lados, estaba en el cuerpo de mi hermana, frote mis ojos intentando apaciguar el dolor de mi cabeza, miraba mi cuerpo femenino, tenía que ir al baño, con calma, intenté hacer todo lo del día anterior logrando hacer mis necesidades con mayor facilidad, al menos no había provocado un desastre, sentí hambre y baje a desayunar.
Mis padres me atendían como los buenos padres que siempre habían sido, ellos se veían muy felices, mi madre sonrió mirándome con alegría, pero al frotar su vientre entendí todo, ella estaba embarazada.
Un nuevo bebé vendría en camino, tendría un hermanito o una hermanita, con felicidad, me incline hacia su barriga frotándola con tristeza y emoción.
-¡Te prometo ser una gran hermana! -
Fue lo último que le dije luego de salir corriendo en busca de la bruja, tome mi bicicleta y llegando al lugar la busqué por un buen rato así como a su choza sin excitó, al cabo de unos minutos, un mariposa blanca apareció frente a mi, reposando su ternura en mi hombro, haciéndome sentir una increíble paz.
Regrese a casa, era incómodo conducir un bicicleta con el cuerpo de una chica, al llegar, el lindo chico de anoche estaba estacionado fuera esperándome.
-¡Hola!, ¿Cómo estás? -
El me sonría mientras que le respondí tímidamente, ambos entramos a la casa, está sería una linda tarde.
-Kary-










