miércoles, 1 de diciembre de 2021

"𝑳𝒐𝒔 𝑨𝒏𝒊𝒍𝒍𝒐𝒔"

 

Holita, pues hoy les traigo una de las historias mas icónicas y amadas de los que me siguen en Facebook.

Valeria es una chica de 24 años, graduada de administración, era la hija consentida de sus padres, no solo le habían dado un departamento, si no que también le daban todo lo que ella les pedía, incluso le contrataron una muchacha personal para hacerle el quehacer y la limpieza de su departamento.

La mujer era Fernanda, una señora de 57 años, quien aún tenía que trabajar duro para llevar el sustento a su casa, la señora vivía en una zona muy lejos, casi del otro lado de la ciudad en una zona marginal, tenía 5 hijos que mantener, dos ya mayores de 25 pero aún arrimados en su casa y su esposo quien era un maldito machista, borracho y mantenido.

Valeria siempre la tenía como un criada más, salía de fiesta todos los días y regresaba a altas horas de la noche dejando un desastre por todas partes, incluso hasta vómito, si no en ocasiones cuando Fernanda llegaba temprano se encontraba con un hombre distinto semidesnudo buscando que comer en la cocina, Fernanda estaba dispuesta a soportarlo, no quería tener problemas, aunque sin duda envidiaba como una chica tan joven y con energía, sin problemas ni una familia que mantener arruinaba su vida de esa forma.

Pasaron los días y los padres de Valeria llegaron un día de visita sorpresa, Fernando estaba apurada haciendo el quehacer luego de llegar y encontrar el departamento lo suficientemente asqueroso como para hacer una limpieza profunda, la chica aún seguía dormida y cruda, los padres de la chica entraron sin precio aviso encontrándose a la mujer en friega limpiando todo, los señores la regañaron de inmediato.

-¡No puede ser!, como es posible que apenas estés limpiando todo este chiquero, cuantos días has de haber tenido a nuestra hija de esta forma, se supone que te pagamos bastante bien y mira como tienes su casa -le gritaban regañandola de la peor manera.

La pobre mujer se tenía que tragar lo que pensaba si no la correrían, Valeria se despertó rápidamente luego del tremendo alboroto que causaron, cuando sus padres la encontraron, su cuarto era un desastre, pero ella aún más, inmediatamente la regañaron, ellos sabían que no estaba llevando una buena vida, solo excesos y malos hábitos de niña caprichosa, le ordenaron buscar un trabajo sin contemplación alguna, Valeria solo les dió el avión, diciendo que si lo buscarla y así fue obligandola día con día a salir de ese lugar a trabajar por su futuro.

Luego de unos días en los que sus padres ya no la vigilaban como antes, decidió que no pensaba seguir trabajando más, ella era una princesa y no tenía peque trabajar para gente tan prepotente, pensó mucho en como salir de todo eso sin que sus padres se enteraran, ella solo quería estar en casa y salir a divertirse por las noches, mientras Valeria pensaba justo antes de salir a trabajar, miro a Fernanda limpiando, "Mientras ella se larga a trabajar como una esclava Fernanda se queda en su casa haciendo quien sabe que, con sus cosas" pensaba, entonces se le ocurrió una gran idea.

Luego de un día tan pesado, Valeria regreso del trabajo y de otro lado antes, se apresuró para poder encontrar a Fernanda antes de que se fuera a su casa, cuando Valeria llegó Fernanda aún estaba esperándola.

-¡Fer..., Señora Fernanda que bueno que aún siga aquí! -decía la chica inocentemente.

-¡Si señorita, es que la esperaba porque...!, Bueno me da mucha pena pero aún no me han pagado...-decía la pobre mujer esperando un rechazó.

-¡Si, perdón!, mis papás no me han dado dinero, quieren que trabaje como esclava para ganarlo, en mi trabajo aún no me han pagado pero te prometo que pronto lo haré y muy bien si tú haces algo por mi...

Valeria no tardó en explicarle, saco de su bolso unos anillos y ambas sin poder aún creerlo se miraron una a la otra con sus nuevos cuerpos, Valeria se miraba horrorizada, de verdad estaba en el cuerpo de la vieja de su criada, sentía su cuerpo arrugado, pesado y muy cansado, mientras que Fernanda se sentía agotada, pero joven de nuevo y con un cuerpo bastante bonito.

Luego de probar un rato su pequeño experimento, Valeria hizo que regresaran a sus cuerpos, al día siguiente Fernanda regreso, Valeria ya había dejado su cuerpo preparado, ambas se pusieron los anillos y cambiaron de inmediato, Fernanda miraba su nuevo cuerpo, se sentía tan bonita, muy bien vestida y con un cuerpo bastante agradable para lucir y salir perfecta hacia la calle, el plan era sencillo, ir a trabajar por Valeria mientras ella se quedaba a hacer las labores de su hogar, Fernanda se fue, se sentía bastante bien, era uno de los días más felices de su vida, sentirse joven otra vez y que mejor con un cuerpo así de bonito, mientras Valeria se quedaba en su casa, hizo algunas cosas en su departamento para dejarlo algo arreglado y luego se tiró a su cama a dormir un rato, se sentía tan cansada, su nuevo cuerpo la mataba, sus tetas eran gigantes y apenas podía caminar y limpiar sin sentirse agotada del esfuerzo por la carga de las mismas, sin olvidar que estaban ya caídas por la vejez de la señora, luego de todo un día tan productivo, Fernanda regreso como acordaron, ella se sentía tan feliz, logró un buen desempeño en el trabajo, su jefe la felicitó por su buen trabajó e incluso la invitó a cenar el fin de semana, pero sabía que eso acabaría al regresar y volver a su viejo y cansado cuerpo, cuando ella llego, encontró a Valeria con su cuerpo, eran tan extraño verse de esa manera, ella veía tele muy a gusto descansando y comiendo unas frituras, cuando ella estaba en su cuerpo no se permitía romper la línea, pero con ese cuerpo le daba igual, Fernanda ase sintió mal por ver cómo ella se comportaba, como si no tuviera obligaciones con su cuerpo como lo acordado, aún así platicaron del día y regresaron a sus cuerpos, Fernanda volvió a sentir agotamiento y cansancio, su cuerpo viejo y flácido, esa tristeza que la embargaba psicológicamente, regreso a su humilde casa, una vez más su esposo la esperaba hambriento y con ganas de beber. 

-¡Vieja que bueno que llegas, danos de comer, los chamacos y yo ya tenemos hambre, ah y no se te olvide pásame las chelas! -el hombre decía mientras ella se ponía a hacer la comida, toda la felicidad del día había sido arruinada en una pocos segundos.

Pasaron los días, Fernanda y Valeria cambiaban todos los días y regresaba luego de un día tan pesado, Fernanda estaba harta de que la mocosa solamente la usará como si escapé del trabajo, ella usaba su cuerpo felizmente mientras que es solamente desperdiciaba su tiempo y si valiosa vida, hasta que finalmente decidió que todo eso cambiaría.

Un día, Valeria estaba desesperada, Fernanda aún no llegaba y ya eran las 2 de la mañana, pensaba que se había fugado con su cuerpo, oh sí algo malo le hubiera pasado perdería su cuerpo para siempre, ella le llamaba y le llamaba, pero nunca respondía, pensaba en llamarle a la policía, pero que les diría, ella ahora era su criada y nadie le creería que había perdido su propio cuerpo, pero finalmente Fernanda regresó.

-¡Maldita perra!, ¿porque no contestabas, qué son estas horas de llegar, acaso vienes borracha? -Valeria le gritaba asustada.

-¡Cállate estúpida!, ¿Tú quien eres para mandarme? -decía la mujer con bastante confianza.

-¿De que estás hablando estúpida?, Soy tu jefa, tu solo eres mi criada, ¡Ven aquí, tenemos que regresar a nuestros cuerpos! -Valeria decía muy asustada.

-¡Yo no sé de qué estás hablando, yo soy Valeria y tú eres mi criada! -contestaba la mujer.

Valeria comenzó a tomarla por la fuerza, ambas pelearon un buen rato pero Fernanda logró quitarse a la vieja de encima.

-¡Mira estúpida mocosa!, Tu me diste este cuerpo, no te gusta trabajar, yo soy feliz, me va muy bien en tu trabajó, todo el mundo me quiere, yo estoy cansada de seguir con esa vida miserable que llevaba, me has regalado una mejor vida y no pienso devolvértela, desde ahora tu eres mi criada y si vuelves a hacer algo en mi contra te irá muy mal, es tu palabra contra la mía, ahora lárgate de aquí, tienes que regresar en unas horas y ponerte a limpiar mi departamento -la mujer sentenciaba mientras tomaba los anillos y los arrojaba por la ventana perdiéndose para siempre.

Valeria grito con horror, no sabía lo que pasaba, la vieja bruja se había robado su cuerpo y su vida, se sentía débil y aterrada, miraba su cuerpo viejo y maltratado, no quería está vida, estaba atrapada, Fernanda solo se burlaba, abría su vestido y acariciaba su perfecto para de tetas, jóvenes y firmes, Valeria lloraba por su vida suplicando, mientras Fernanda la corría, Valeria no tenía idea de que hacer, salió corriendo a buscar los anillos por todas partes pero nunca encontró nada, se quedó en la calle a dormir, no sabía a dónde ir, espero al día siguiente, abrió la puerta con fuerza y le exigió a Fernanda ya más lúcida que le devolviera su cuerpo, Fernanda solamente se reía, no creía haber de verdad hecho eso, se había emborrachado para agarrar valor y ahora ese cuerpo era todo suyo, ella solo se reía, saco a la vieja de Valeria de su cuarto y se arregló para el trabajo, estaba agotada por la dura noche feliz por su nueva vida, los padres de Valeria llegaron de sorpresa, encontraron el departamento muy limpio y ordenado, a su hija firme y derecha saliendo a su trabajo, Valeria corrió hacia ellos.

-¡Papá, mamá soy Valeria, su hija, esa perra se robó mi cuerpo! -gritaba la chica de desesperación mientras recibía un fuerte golpe del que antes había sido su padre.

La discusión no tardó en hacerse, la vieja de Fernanda aseguraba ser su hija mientras que la pobre de Valeria fingía no saber lo que pasaba, los padres de la chica decidieron correrla, Valeria chillaba, estaba desesperada, regreso al lugar donde compro los anillos pero la tienda ya no estaba, La Kary Shop desapareció sin rastro alguno, Valeria estaba devastada, busco la dirección de su nuevo hogar recorriendo un largo camino a pie sin dinero, estaba muy cansada, al llegar, un hombre feo la recibió a golpes, la regañaba por haber desaparecido dos días, tenían hambre, el lugar era un desastre, Valeria se quedó llorando mientras hacía los quehaceres de su nuevo y feo hogar, deseando nunca haber desperdiciado su valiosa vida.

PD: Víctor era un viejo de 78 años, recolectaba basura que se encontraba en la calle para ganar dinero y comprar su cerveza de cada día, era un simple viejo y apestoso vagabundo, era una noche fría y caminaba por la calle sin sentido alguno, de repente un objeto calló del cielo golpeando su cabeza, cuando el hombre recogió el objeto, noto que era un simple anillo, se lo puso en el dedo guardándolo para otra ocasión en busca de bebida, siguió su camino arrumbado entre la basura y las ratas.

Karina era una chica de 17 años, caminaba de regreso a su casa, salió de la escuela muy feliz, el chico que le gusta por fin la había invitado a salir, ella era una chica muy bonita y bastante afortunada, de repente mientras caminaba, se encontró un curioso anillo, lo tomo mirándolo fijamente, era hermoso, miro hacia todos lados, quizás alguien lo había perdido, antes de decir nada, lo guardo en su bolsillo y siguió el camino a su casa... Continuará?

-Kary-



6 comentarios:

  1. Me encantan las historias de cambios entre criada y jefa, gracias por publicar esta historia me gustó demasiado espero puedas hacer más de este tipo y que continúes la continuación de la historia, gracias.

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  2. Me encantan las historias de cambios entre criada y jefa, gracias por publicar esta historia me gustó demasiado espero puedas hacer más de este tipo y que continúes la continuación de la historia, gracias.

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  3. Que esta historia no esta ya en la pagina de face??

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  4. Uffff me re encanto, espero la segunda parte!

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  5. Ojalá si termines la historia se agradecería mucho

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