domingo, 10 de mayo de 2026

“Prestado por el día de las madres”



Un año antes….


No era otro día más en la oficina, llegaba con mi café sabor a quemado del Oxxo, cuando apenas entré, la puerta de la oficina ya estaba decorada con flores y de talles, por encima, un gran cartel que reflejaba el tradicionalismo de siempre.


Muchas de mis compañeras de la oficina eran madres, no era de esperarse que todas ellas estuvieran vestidas y arregladas mucho más de lo normal por este día, todas gritaban, reían y festejaban.




Muchas de ellas habían llegado más tarde a la oficina, unas por ir a desayunar con sus familias, otras por ir a los eventos escolares de sus hijos, pero solo estas desgraciadas gozaban de privilegios como esos.


-¡El jefe las manda a llamar! -decía la secretaria, mientras cada una salía alegre y sonriente esperando con ansias recibir ese detalle solo por ser madre.


Cada una recibiendo un regalo, no era una carta con un dibujo de amor hecho por un niño, era ropa, accesorios y bolsas, cada prenda más cara que la otra.


Todas presumiendo su regalo, entre risas y alegría, presumiendo con arrogancia y presunción tan solo por ser madres, la envía me embargaba, igual yo apenas era un chico joven con poco tiempo en la empresa trabajando.


-¿Qué pasa Luis? -decía Norma mi compañera de 40 años, la más cercana a mi.


-¡Nada!- le dije renegado con un suspiro hiriente.


-¡Te conozco bien!, sabes que puedes contarme, ¡dime, pollito! insistió ella, llamándome tiernamente como me conocían por ser el más joven y novato de la oficina.


-¡Nada!, es solo que me da coraje ver como todas las mujeres reciben regalos y atención y nosotros como hombres nunca recibimos nada.


-¡Pues obviamente!, nosotras somos mujeres, nosotras somos mamás, ¡Si tuvieras estas te darían un regalo como a nosotras! -dijo ella estrujando sus pechos mientras se reía. 


-¡Norma! -le dije impresionado de su fácil manera de tocarse delante de la gente.


Ella volvió a su festejo, y regresó trayéndome algo de comida que solo le regalaban a las madres.


-¡Ten, de la que te gusta! -dijo de manera expresiva, parecía como si un chico callejero estuviera dentro de ella.


-¡Come mamacita, feliz día de mamas la chiquita! -se expresó ella.


-¡Ay ya Norma pareces boca de hombre jaja! -le dije riéndonos al mismo tiempo.


Pensaba con gracia, Norma y yo éramos como ese dicho, en tu trabajo aprendes a hacerte amigo de una cuarentona, desde que conocí a Norma supe que tendríamos química, ella era una mujer hermosa, de piel blanca, ojos preciosos color café, cabello color negro lacio, cintura delgada, unos generosos pechos copa 40D y caderas un poco anchas con un culo firme y redondo que se columpiaba cada vez que caminaba como una dama. 


Ella era una señora bien portada, fina y elegante, que no era amiga y mucho menos abierta con cualquiera, era curioso la manera en que ella se comportaba solo conmigo y con otra de sus amigas en el trabajo, está casada y tiene dos hijos, pero que se conserva muy bien para su edad, siendo incluso una secretaria de oficina, tenía el respeto y la mente abierta para llevarse como una adolescente con el que lo merecía.


La verdad Norma era una mujer muy hermosa y estaba bien buena ¡jaja!, pero la verdad yo no podría con una mujer tan refinada como ella y preferí entablar una relación como amigos del trabajo solamente, por el respeto y esas cosas, ella era una mujer mayor, casada y yo solo un simple niño que todavía vivía en casa de sus padres.


—————


Ya había pasado un año y el gran día se acercaba, apenas habíamos empezado el lunes como otro día cualquiera y las mujeres ya empezaban a hacer alboroto por su mentado día.


-¡Oigan chamacas!, ¿Saben qué dará el jefe de comer? -decía Karla ansiosa.


-¡De comer es lo de menos, a ver qué nos regala este año! -decía Sofía avariciosa.


-¡Uy si las más madres! -decía Jorge burlándose, otro igual de envidioso que yo supongo.


-¡Pues todas las mujeres se alucinan con que merecían todo por ser mujeres y ser madres -continuó Rogelio.


-¿Ya vas a empezar a molestar? -le dijo Romina molesta.


-¿Porque tan callado pollo? -me dijo Norma mi mejor amiga del trabajo.


-¡Ay nada…!, ya sabes…, otra vez empiezan a hablar de lo que harán el día de las madres y que como se van a vestir y que qué regalo les darán etc, etc, etc.


-¡Ay si la verdad que da flojera ya! -dijo ella suspirando con ironía.


-¡Ay ajá si!, ¿qué te va a dar flojera a ti estar recibiendo regalos caros y atenciones solo porque eres madre? -le dije sarcásticamente.


-¡Pues la verdad sí!, llevo ya 11 años con la misma mamada de ser madre y la verdad ya ni saben innovar con algo bueno -expresó ella.


-¡Bueno!, no es como que pudieras prestarle tu título de madre y tu atención a alguien por un día ¡jaja!


-¡Tienes razón!, pero y si… -Norma se quedó en silencio con ganas de mantener el misterio.


-¿Pero sí qué dime? -insistí curioso.


-¿Qué pasaría si te dijera que con estos dos brazaletes podemos cambiar los roles por un tiempo? -Norma me mostraba un par de brazaletes extraños en su mano.


-¿A qué te refieres con eso…? -dije haciéndome el loco, como si no supiera de lo que estaba hablando.


Norma sugirió entonces que cambiáramos de cuerpo, podría vivir como ella y disfrutar de la experiencia de ese día tan importante.


Mi cabeza explotó con solo pensar en lo que estaba diciendo, ¡Yo!, ¿En ella, en su cuerpo, seré madre por un día?, mi miembro comenzó a traicionarme y ella se dio cuenta de inmediato, tan solo soltando una pequeña y traviesa carcajada.


-¡Perdón Norma no es lo que parece! -dije, aún con los nervios recorriendo mi cuerpo.


-¿Entonces que pollo, le entras o no? -dijo la refinada dama, aún sin poder creer que una mujer tan decente hablara de esa forma.


-¡Que va Norma!, por fin has confesado, ¿Quién eres realmente?, seguro que ni siquiera eres la verdadera Norma, siempre súper que eras un hombre de barrio atrapado en el cuerpo de esa mujercita.


-¡Jajaja, claro que no tontito!, me los acaba de conseguir una amiga y dice que si funcionan, ¿O qué pasa?, ¿Acaso no has querido tocar estas? -Norma volvió a estrujar sus jugosas tetas delante de mis ojos, mi pene no aguanto más y se puso tan duro que los pantalones apenas podían ocultarlo.


-¡Ay Norma!,, no quiero que pienses que yo soy un pervertido…


-¡Para nada!, no todos los hombres tendrían una oportunidad como la tuya.


Era cierto, con Norma me había ganado una gran amiga y una aventura lo suficientemente extraña para creerla.


-¡Ay sí, como si esas cosas pasaran!, ¿En dónde está la cámara? -le dije aún dudando de tanta belleza en mi vida.


-¡Ya basta de miedos pinche cobarde! -dijo ella colocándose un brazalete en su mano y tomando mi mano a la fuerza para ponerme el otro.


-¿Pero qué haces Norma…! 


Apenas pude hablar cuando los brazaletes efectivamente comenzaron a brillar, comencé a sentirme extraño y un flash cegador nos iluminó a ambos, de un momento a otro, sentí mi cuerpo extraño, más chico, más ligero, pero con un peso desproporcionado en otros lugares donde antes no lo había.


-¿No, No, Norma? -dije escuchando como de mi boca salía la melodiosa voz femenina de Norma ahora siendo la mía.


-¡No mames si funcionó wey! -dijo ella mirando mi cuerpo mientras lo tocaba con sus manos, acariciando mi pene, el cual estaba más duro que una roca -¡Ay Pollo, qué grandota polla tienes eh! -dijo ella sobándola mientras lo apretaba estimulando más su órgano como un juguete frente a mi.


-¡No mames, no mames! -dije yo mirando hacia abajo las grandes tetas de Norma en mi ahora pecho, el morbo y la curiosidad me  vencieron y estrujé sus tetas con tanta fuerza que hasta me dolió.


-¡No tan fuerte idiota!, te puedes lastimar, mis senos son de sensibles debes de tratar mi cuerpo con cuidado -dijo ella algo inquieta.


-¡Perdón no era mi intención, esto es tan irreal! -dije con pena y algo de miedo a que ella decidiera cancelar todo esto.


-¡No te preocupes pollo!, ya irás aprendiendo a conocer tu cuerpo de mujer.


Norma y yo comenzamos a planear todo, me enseñó como maquillarme, ya que era era demasiado perfeccionista, como cambiar como una dama a su altura y a hablar correctamente en público.


La verdad todo era bastante complicado, caminar con estos tacones y sentir como todo en mi cuerpo se movía tan diferente, mis tetas rebotaban y mi culo se movía de lado a lado mientras hacía todo eso.


Tantas cosas por aprender en tan poco tiempo y yo solo tenía que bañarme con un jabón y ponerme unos calzones, un pantalón una camisa que mi madre planchaba y ya estaba, pero siendo Norma debía de mantener el más mínimo detalle en cada una de sus actividades.


Incluso hablar como una señora no era fácil de llevar a cabo, es por eso que Norma solo hablaba naturalmente y sin tanto esfuerzo cuando hablaba conmigo o con sus amigos más íntimos, ya que la sociedad no trataba igual a una dama con un bello vocabulario, que a una dama con un lenguaje de barrio.


-¡Que verguiza es esto de ser mujer Norma!, mejor regrésame mi cuerpo -dije como una mujer malhablada.


-Debes de cuidar ese tipo de palabras cuando te presentes en público o con mi familia, sobre todo con mi esposo que sospechará si hablas de otra forma.


-¡Si perdón!, se me olvida entre tanta pendejada -dije otra vez sin poder contenerme.


El tiempo había pasado y ya ni trabajamos el resto de la tarde, lo bueno que el día no había sido tan pesado y el jefe tampoco estaba en la ciudad.


Regresamos a la oficina y entonces sentí como todos me miraban ahora yo siendo Norma, a todo esto, había olvidado pasar al baño a ver el cuerpo de Norma con mejor vista.


-¡Mira Norma lo que te dejaron! -dijo la señora Raquel señalándome unas flores y unos chocolates que le dejaron a Norma.


-¡Uyyyy! -gritaron las otras compañeras emocionadas.


Yo me quedé pasmado unos segundos sin saber cómo reaccionar, por un momento se me hacía ilógico que esto fuese para mí, pero se suponía que yo era Norma y debía de reaccionar como si fuera ella recibiendo un detalle por ser mujer.


-¡Ah, sí, no manches que bonitas las flores -dije sin recordar lo de las palabras, aunque no había sido una palabra tan altisonante.


-¡Ay a Normita ya le empezaron a regalar detalles por ser madre! -dijo Norma en mi cuerpo burlándose con sarcasmo tal como yo lo haría, la maldita estaba disfrutando mi cara de vergüenza.


-¡Vamos Norma!, ¿porque no lees tu carta? -dijo ella haciéndome pasar vergüenza.


-¡Ash está bien ya voy! -dije tomando la carta que venía en las flores -¡Para la mamá más linda! -dije mientras percibía un olor que se me hacía conocido pero no sabía de dónde, el aroma me hizo sentir cosquillas y recordar a alguien que aún no distinguía, supongo que eran los recuerdos y sensaciones que tenía el cuerpo de Norma.


-¡Aaayyyyy! -gritaron todos haciéndome morirme de la pena, pero terminé riéndome como una dama.


No sabía que me pasaba pero me estaba emocionando, miré los chocolates y por puro instinto y un placer desmedido que se había intensificado con el paladar de Norma, comencé a comérmelos todos sin parar, hasta que Norma me detuvo.


-¡No seas tonta Norma!, si te acabas todos los chocolates ya no te entrada en vestido de mañana… -dijo Norma más cómo un consejo.


-¡Cierto gracias pollito! -le dije devolviendo el gesto.


-¡De nada!, entonces todos los que quedan…, ¡me los comeré yo jajaja! -Norma agarró el resto de los chocolates y se los llevó hacia su escritorio donde se los terminó de comer con tremenda voracidad.


Bueno, al menos ahora podía darse ciertos gustos que se prohibía para mantenerse en forma, no era por nada que mantenía este cuerpo tan sexy.


Comenzamos a salir ya después de un largo y bizarro día de trabajo, Norma se fue en el transporte sin haberme dado cuenta y me quedé pensando sin saber qué hacer, cuando me llegó un mensaje del esposo de Norma diciéndome que ya estaba esperándome afuera del edificio, así que supuse que tenía que irme con el.


En todo este tiempo que conozco a Norma, nunca había visto ni conocido a su esposo, esperaba que solo fuera otro tipo promedio, quizás barrigón o algo por el estilo, cuando de la nada, un tremendo fisiocultirista apareció de la nada, en un Mercedes.


-¡Hola amor! -dijo el hombre amoroso tomándome por sorpresa mientras me impregnaba un apasionado beso.


No faltaba decir lo raro y algo asqueroso que había sentido eso, pero claro, si ahora era una mujer con un marido tan imponente.


-¡Ahh jeje hola amor…! -dije asintiendo, ¡pues ya que!, ya me había besado, ¿qué podía yo hacer?


Me subí a su camioneta Mercedes y dentro estaban sus dos hijos de Norma, quiene me saludaron efusivamente sorprendiéndome.


-¡Mami! -gritaron los dos niños, una pequeña llamada Lía de 7 años y un casi adolescente llamado Víctor de 11 años. 


-¡Hola mis niños que bonita sorpresa! -contesté tratando de parecer lo más cercano a ser su madre.


La verdad es que conocía más tiempo a Norma como una presa a seguir que conocer íntimamente más acerca de ella y su familia, así que estaba perdido, desorientado en un cuerpo y en una vida desconocida.


Fernando de 45 años, el esposo mamado de Norma, condujo hasta un restaurante y yo estaba aún incrédulo sin esperar que tuviera ese detalle, nunca había venido a un restaurante tan elegante y fino, mucho menos para comer cosas tan refinadas.


Pero dado a el hombre tan mamado, con porte elegante, un Mercedes, así como la ropa tan fina que portábamos todos, era claro que este hombre tenía tanto dinero como para darle estos detalles y mejores a su esposa.


-¡No mames que chingón se ve todo esto! -dije sorprendido apenas llegamos a la entrada, pero al darme cuenta del gesto de sorpresa de Fernando asentí apenado.


-¡Cállate pendejo cállate no la vayas a cagar! -dije suspirando en mi mente.


Entramos a la mesa donde ya nos esperaban para atendernos, sin darme cuenta, uno que otro hombre me miraba el culo o me miraba los senos, todo fue hasta que comencé a sentir extraño que me observaran tanto, hasta que recordé que ahora tenía el cuerpo de Norma.


Pasamos la tarde noche de forma agradable, la comida estaba de lujo y los meseros me daban toda la atención posible, me sentía extraño recibiendo tantos lujos y atenciones, pero pues claro, yo tenía el poder ahora.


Llegó el momento en el que sentía muchas ganas de orinar, Norma no me había explicado cómo hacerlo teniendo su vagina, me sentí con muchos nervios de no saber cómo tocar una vagina para poder orinar.


Me di una escapada al baño y como si la hubiera llamado con la mente, Norma me mandó un mensaje.


-¿Qué pasó pollo, todo bien?, ¿qué tal la estás pasando mamita? 


-¡Jaja!, si todo bien!, tu marido me trajo a cenar y los meseros no paran de atenderme.


-¿Pues eso es lo que querías no?, ser atendida como una mujercita.


-¡Sí jaja!, pero no esperaba ser yo la mujer sobre atendida, ¡oye por cierto wey!, me vine al baño, ¡no sé cómo carajos orinar con esta cosa, ayúdame!


Me metí en uno de los cubículos del baño y con rareza y excitado, baje la tanga de Norma por mis piernas, hasta ahora había caído en cuenta de que Norma traía puesta una tanga debajo del vestido, con razón sentía extraño aquí abajo desde que cambiamos de cuerpo, bueno, más extraño que solo tener una vagina.


Mire el glorioso monte de Venus de Norma, mis manos temblaban nerviosas y comencé a estimular mi zona como Norma me decía, hasta que un pequeño chorrito comenzó a salir lentamente de mi vagina.


-¡Ahhh! -suspiré aliviado luego de salir de este extraño percance.


Luego me limpié con cuidado siguiendo los consejos de Norma, me lavé las manos y saqué el maquillaje del bolso de Norma, tomando el lápiz labial para remarcar el delimitado de mis labios, pues no podía perder el glamour determinado de Norma.


-¡Una pequeña sacudida de chichis y listo! -dije jugueteando con las ricas tetas de Norma un rato, aunque eso detonó algo extraño en mí y por un descuido, tuve que volver a limpiarme dentro del baño.


Regresé algo avergonzado mientras caminaba sintiendo como todo en mi cuerpo se sacudía, los hombres me observaba y parecía que era la mera envida de las mujeres de lugar.


-¿Porqué tardaste tanto? -dijo Fernando algo inquieto.


-¡Ay cariño!, soy mujer yo siempre me tardo, ¿no? -dije tratando de mantener una coartada creíble.


La cena continuó con Fernando platicándome de su día de trabajo, mientras que yo trataba de inventarle cosas aburridas de trabajo como quizás lo hiciera Norma, me gustaba todo el ambiente y la temática de ser la esposa trofeo, pero era extraño sentir como un hombre como Fernando me observara con tal obsesión y deseo, me acariciaba la mano, me intentaba dar besos de repente, los cuales yo tenía que corresponder, me decía lo bella que me veía, etc., como si la experiencia de ser mujer no bastara, pues ahora incluso Norma me había prestado un esposo perfecto y muy amoroso.


Llegando a casa me impresionó el tamaño y elegancia que tenían la familia de Norma, definitivamente era una mujer de clase alta, que por extraño que parezca trabajaba como una simple secretaria en una buena empresa.


-¡Todo, todo esto era mío! -jadeaba mientras miraba toda la casa, aunque parecía como un desconocido entrando a su casa por primera vez.


-¿Todo bien cariño? -dijo Fernando extrañado por mi rareza.


-¡Ah…, si amor todo bien jeje! -dije jadeando con nerviosismo.


-En toda la cena casi no parabas de mirar a las personas, por ratos mirabas tu pecho extrañamente y a veces parecías perderte en el baño por mucho rato.


-¡No pasa nada amor…!, gracias por esta cena especial -le dije actuando tan bien que definitivamente se lo había creído.


Para cerrar mi show, me acerqué a él, mostrándole una cara dulce e inocente, suspiré delante de su rostro, que se ahogaba con solo verme, como todo un hombre enamorado de su esposa, mientras me tragaba mi orgullo de macho para sostener la mentira y conectar sus labios con los míos para terminar de hipnotizarlo.


El me beso insaciable, como un hombre hambriento de poder, me tomó con sus fuertes manos la cintura y me sujetó con fuerza besándonos de manera cada vez más apasionada.


-¡Mami mami!, me ayudas a terminar una tarea -dijo Lía salvándome, suspiré de alivio, aunque sentía como se apagaba la pasión que ya comenzaba a surgir dentro de mí.


-¡Sí cariño te sigo! -dije despidiéndome de Fernando quien se veía ya caliente por el beso.


Fui con Lía a su cuarto a ayudarle con su tarea, me impresionaba el nivel de complejidad que tenían los problemas matemáticos de los niños hoy en día, o al menos en esa escuela cual fuera que vayan estos niños, cosa que, para una niña como Lía era difícil, para mí era como una simple suma de kinder.


-¡Listo princesa!, así como te expliqué este problema intenta resolver los demás -le dije a Lía luego de ver la hora en el reloj, quería pasar tiempo para mi también y no solo cuidar niños.


-¡Mami me ayudas a bañarme cuando termine! -dijo la niña emocionada.


-¡Ay amor, pero ya te eh enseñado a bañarte, ¿no? -dije un poco incómodo con su necesidad.


-¡Ándale mami, por favor, es que me gusta bañarme contigo! -dijo la niña insistente.


-¡Carajo!, ¡Está bien amor terminado nos bañamos juntas vale! -le dije para tranquilizarla un poco, supongo que soy si madre y debo de hacerlo.


-¡Mamá, mamá, olvidé la cartulina que nos pidieron para mañana -decía Víctor el hijo de Norma, a ya muy pocas horas de dormir.


-¿Qué?, ¿Cómo que se olvidó la cartulina pende…, hijo?, ¿No vez qué hora es? -grité gracias a un extraño instinto, pero que se sintió reconfortante a la vez.


Era como tener una clase extraña de poder que solo las mamás como Norma tenían, yo ahora tenía ese poder de gritar y regañar a dos niños que ahora eran mis hijos.


-¡Ay mami perdón! -jadeó el niño llorando mientras me abrazaba tiernamente -¡Es que fuimos a cenar con papá y se me olvidó! -continuó lloriqueando el niño.


-¡Ya mi amor perdón!, mami no quería enojarse pero es que mira que hora es, tu y tu papá tuvieron toda la tarde antes de pasar por mí para pasar a una papelería -dije tratando de aparentar lo más posible a su madre.


-¡Si es verdad hijo!, fue mi culpa por no recordar y pase directamente por ti, ¡Perdona al niño mi amor, yo soy el único culpable! -Fernando aparecía para descargarle la culpa al niño, mientras que se ponía de presuntuoso.


-¡Ay ya está bien todos vengan! -extendí mis brazos para que ambos hombres me abrazaran y aparentar que se me pasaba el coraje.


A decir verdad, ¿Y yo porque me enojaba si ni su madre era?, supongo que mis regaños venían como parte del paquete de ser Norma.


-¡Venga ya!, deja que tu mamá descanse hijo, vamos a relajarnos y ya mañana temprano pasamos por esa cartulina, -respondió Fernando con toda la autoridad del mundo queriéndome hacer sentir bien para yo caer en sus fuertes brazos y quizás lo estaba logrando.


Fin primera parte.






miércoles, 6 de mayo de 2026

martes, 5 de mayo de 2026

Experimento fase dos capitulo 2


Alba con los recuerdos ambas mujeres empezó a caminar durante el camino su belleza llamó la atención de muchos hombres pero ella apenas si presto atención en su mente aún había una confusión pensamientos contradictorios y recuerdos que parecían no encajar entre sí 

 

La Dra. Vázquez, observando a Alba desde la distancia, estaba ansiosa por ver cuál de las dos personalidades tomaría el control. Había dejado salir a Alba al mundo exterior para estudiar su comportamiento en un entorno natural, sin la influencia del laboratorio.

 

Alba, impulsada por sus deseos contradictorios, se dirigió primero a la antigua casa de Belén. Entró sin dudarlo, sintiéndose extrañamente familiarizada con el lugar. Recorrió las habitaciones, admirando los muebles lujosos y los objetos de arte costosos. Se detuvo frente al joyero de Belén y lo abrió, dejando escapar un suspiro de admiración al contemplar las joyas brillantes y los collares ostentosos. 

Ante la joyería sus ojos sé abrieron con un brillo dé deseo. Sabiendo que tan hermosas joyas le pertenecían.  Sus manos acariciando las joyas las tomaron al tiempo las coloca en sima suyo 

 

La vanidad de Belén la invadió por completo. Se imaginó luciendo esas joyas en las fiestas de la alta sociedad, atrayendo todas las miradas y siendo el centro de atención. Tomó varios collares y pulseras, sintiendo el peso del oro y las piedras preciosas en sus manos.


Alba : Soy hermosa. Nadie sé compara conmigo 


Sin embargo, la humildad de Bibian no tardó en manifestarse. Alba sintió una punzada de culpa al pensar en la gente que no tenía nada, en aquellos que luchaban por sobrevivir. Se dio cuenta de que esas joyas eran un símbolo de su privilegio, de su desconexión con la realidad.

Alba : Ésto no está bien. ¿Cómo alguien puede usar esto?

 

Con un suspiro, Alba dejó las joyas en el joyero y salió de la casa de Belén. Se dirigió a la antigua casa de Bibian, sintiéndose atraída por la sencillez y la calidez del lugar. Entró con cautela, como si temiera profanar un santuario. Recorrió las habitaciones, admirando los libros, las fotografías y los objetos personales de Bibian. Se detuvo frente al tocador de Bibian y abrió un cajón, encontrando varias diademas juveniles y coloridas.

 

La bondad de Bibian la invadió por completo. Se imaginó luciendo esas diademas mientras trabajaba en obras de caridad, llevando alegría y esperanza a los más necesitados. Tomó varias diademas, sintiendo la ligereza y la alegría de los adornos en su cabello.

 Alba : ésto es mejor que esas costosas joyas 


Sin embargo, la vanidad de Belén no tardó en manifestarse. Alba sintió una punzada de fastidio al pensar en lo ridícula que se vería luciendo esas diademas en su nuevo cuerpo curvilíneo y con pechos operados. Se dio cuenta de que esas diademas eran un símbolo de su ingenuidad, de su falta de sofisticación.


Alba : pero que estoy diciendo estás baratijas no son mejores que mis hermosas joyas 


 

Con un suspiro, Alba dejó las diademas en el cajón y salió de la casa de Bibian. Se encontró caminando de nueva cuenta a la casa de Belén devuelta con esas hermosas joyas 


 

 

De repente, Alba vio a un grupo de personas sin hogar pidiendo limosna en la calle. La humildad de Bibian la impulsó a acercarse a ellos y a ofrecerles ayuda. ella sé acercó tras haber tomado dinero dél armario la mano de Alba sé estiró ofreciendo el dinero 


Alba : Tome buen hombre comprese algo de comida y ropa 

 

Sin embargo, al tocar las manos sucias y callosas de los mendigos, la vanidad de Belén se apoderó de ella. Sintió asco y repulsión, como si estuviera contaminándose con su miseria. Se alejó rápidamente, sintiendo la necesidad de lavarse las manos 

— Gracias señora 

Alba :  No me toque con sus mugrosas manos sucio vagabundo 

 

La Dra. Vázquez, observando todo desde la distancia, anotó cuidadosamente cada detalle del comportamiento de Alba. Estaba claro que la lucha entre las personalidades de Belén y Bibian estaba lejos de resolverse. Alba era una bomba de tiempo, a punto de explotar en cualquier momento.

 

La mentalidad de Alba oscilaba entre ambas personalidades sin tener un claro cuál personalidad tendría más peso en la mente de Alba 


Tras haber tocado vagabundo Alba sintió una enorme repulsión por haber tocado a tal asquerosa persona tanto que tuvo que darse un baño 


Alba : Que asco necesito quitarme está sensación. ¿Cómo es que siquiera pensé en acercarme? Asco asco 


 

A medida que pasaban las horas, la lucha interna de Alba se intensificaba. La vanidad de Belén la hacía sentirse superior a los demás  mientras que la humildad de Bibian la instaba a ayudar a los demás y a hacer del mundo un lugar mejor.

 

Alba se encontraba atrapada en un ciclo de contradicciones, incapaz de encontrar un equilibrio entre sus deseos opuestos. Se sentía frustrada, confundida y desesperada.

Alba : Como es que quiero ayudar a los vagabundos cuando ni siquiera tolero estar Serca de ellos 


Para aclarar su mente salió a caminar sin rumbo mientras caminaba por un parque, Alba vio a un grupo de niños jugando. La humildad de Bibian la impulsó a acercarse a ellos y a unirse a su juego de pelota. comenzó a jugar con los niños, riendo y divirtiéndose como si fuera una de ellos pateando él balón 

 

Sin embargo, al ver las miradas de admiración y deseo que los padres de los niños le dirigían, la vanidad de Belén se apoderó de ella. Se sintió halagada y orgullosa de su belleza, disfrutando de la atención y el reconocimiento.

 

De repente, Alba se dio cuenta de lo ridícula que era su situación. Estaba atrapada en un juego de roles, actuando como si fuera alguien que no era. Estaba tratando de complacer a los demás, en lugar de ser fiel a sí misma.


Alba : ¿Por qué pierdo mí tiempo? Yo debería estar haciendo algo para mí 

— Señora ¿Ya no quiere seguir jugando?

Alba :  Quítate comoso no te me acerques tengo cosas más importantes que hacer que jugar con niños tontos 


Con un grito de frustración, Alba salió corriendo del parque maldiciendose así misma de por qué estaba perdiendo tiempo jugando con niños en un sucio parque 

En la seguridad de su laboratorio la doctora Emilia veía como la personalidad de Belén tenía un mayor dominio mientras que la de Bibian solo salia a flote por momentos 

En la mente de la Dr. Surgen preguntas ¿Por qué Belén tenía mayor dominio? ¿Será por tener más recuerdos? ¿Acaso su personalidad es más fuerte?

Mientras la Dr.  Sé hacia estás preguntas Alba caminó de regreso a la casa de Belén ya que allí sé sentía más cómoda. Al entrar a la casa fué directo a su habitación a ponerse ropa 

Al vestirse vió con desagradó que la hermosa ropa no le ajustaba a su cuerpo ya que en la la cintura la ropa lucía muy holgada mientras en el busto le quedaba ajustado 


 

lunes, 27 de abril de 2026

Experimento fase dos capítulo 1


La Dra. Emilia Vázquez observaba los gráficos en la pantalla con una fascinación. Los resultados de su primer experimento de transferencia de conciencia con Sofia y Luna eran intrigantes, pero insuficientes. El cuerpo moldeaba la mente, y la mente adaptaba el cuerpo, pero aún no era suficiente necesitaba más información 

 

Emilia : Si un simple intercambio no es suficiente 

 

Impulsada por esa obsesión científica, decidió llevar su teoría al extremo. Si la relación entre cuerpo y personalidad era una ecuación compleja, ella no se conformaría con cambiar las variables; resolvería la suma completa. 

Emilia : ¿Qué pasaría si fusionara dos mentes en un solo cuerpo? 

 

Durante meses, buscó los sujetos perfectos. No necesitaba voluntarios, necesitaba opuestos. Y los encontro en la zona más adinerada de la ciudad 

 

A diferencia de Luna y Sofía que eran completas desconocidas en está ocasión necesitaba que sus sujetos de prueba no solo sé conocieran si no que sé odiaran tras mucho buscar por fin encontró a las personas indicadas 

 

Belén era una mujer de 40 años, una presencia imponente y magnética. Había moldeado su cuerpo a imagen y deseo de la perfección artificial: pechos firmes y generosos, cintura marcada y curvas que desafiaban la gravedad. Era la reina de las fiestas de la alta sociedad, donde su risa resonaba más fuerte que la música. Inteligente y astuta, pero profundamente vanidosa. Vestía telas caras que dejaban poco a la imaginación, 

En la casa de al frente vivía Bibian. A sus 22 años, poseía una belleza natural y serena que no necesitaba de bisturís. Era el tipo de joven que parecía irradiar luz propia: piel tersa, ojos grandes y expresivos, y una inteligencia que iba más allá de los libros. Provenía de una familia acaudalada, pero había decidido dedicar su vida a la caridad y al servicio comunitario. Vestía ropa holgada, camisas sencillas


Las dos mujeres se detestaban. Belén veía en Bibian a una ingenua que jugaba a ser santa para sentirse superior. Bibian veía en Belén a una mujer perdida, esclavizada por su propia imagen. Sus intercambios en la calle eran fríos, c

 

La Dra. Vázquez sonrió al verlas discutir una tarde por el límite de una propiedad. Eran perfectas. Dos polos opuestos, cargados de odio y diferencias, listos para ser fundidos en algo nuevo 

 

Una noche de luna nueva la Dra. actuó entro a la casa de ambas mujeres drogando las  y sacándolas de sus casas horas más tarde la primera en despertar fue Bibian al abrir sus ojos sé vió encerrada en un enorme tubo de plástico y aún lado vió a Belén aún inconsciente 


Bibian : ¿Dónde estoy? ¿Quien eres tú? Ayuda auxilioooooo que alguien me ayude aaaaaaa 


 Emilia :  No las voy a lastimar solo estoy haciendo un pequeño experimento no te preocupes 


 Belén  : Queeee. Aaaaaaa aaaaaaa ¿Que es ésto? Aaaaaaa aaaaaaa aaaaaaa sácame de aquí quien 


Emilia  : cálmate necesito que té calmes él experimento comenzara en unos minutos 


Bibian : No puede experimentar con nosotras éso es ilegal miré solo déjenos ir 

Belén :  ¿Bibian eres tú? Ésto debe ser tú culpa y de esos vagabundos que invitaste 

La Máquina de Integración Neural Compuesta No era para intercambiar, esta vez estaba modificada para fusionar. La Dr. Vio las ondas cerebrales de ambas mujeres sincronizando sus ondas cerebrales, entretejiendo sus recuerdos, sus instintos y sus conciencias en una sola red neuronal

 

La Dr. Presionó el botón de inicio y vió como ambos tubos sé llenaban de gas convirtiendo los cuerpos de ambas mujeres en lun liquido él cual fue transferido a un mismo tubo mezclándose entre si 


Tras varias horas él nuevo ser creado de enemigas sé levantó de una mesa fría de acero mientras la Dr. La veía detrás de un vidrio analizando sus decisiones 


él nuevo ser veía ante ella ropa que pertenecía a Belén y a Bibian cada pila de ropa sé encontraban en dos mesas diferentes mientras la Dr veía cuál ropa elegiria 

 


 Está nueva mujer tenía varios pensamientos en su cabeza pero había una pregunta que sé repetía más ¿Quien soy yo?

 

La Dr. se acercó temblando, olvidando todos sus protocolos de seguridad. Lo que veía superaba cualquier cálculo matemático. El cuerpo era una obra de arte híbrida. Tenía la silueta poderosa y las curvas generosas de Belén, con la plenitud de sus formas, pero la piel era suave, joven y luminosa como la de Bibian. Sus manos eran delicadas, pero sus proporciones eran voluptuosas.

 

Alzó la vista hacia el rostro y contuvo el aliento. Era una mezcla perfecta, imposible. Los ojos eran grandes, expresivos y llenos de bondad, los de Bibian, pero estaban enmarcados por una cabellera hermosa rizada y abundante, característica de Belén. Tenía los labios carnosos y bien definidos, con la nariz perfectamente esculpida, pero la expresión era serena, casi etérea. Era belleza pura, una síntesis de lo artificial y lo natural.

 

La entidad abrió los ojos. Parpadeó, adaptándose a la luz. Miró a sus manos, luego a su pecho, luego a la doctora. Había confusión, pero no había miedo.

 

—¿Dónde estoy?  ¿Quien soy yo?

La Dr escuchó su voz notando que era la voz de Bibian pero en un tono ligeramente distinto 

 

La mujer Sentía un caos en su interior. Por un lado, había un deseo arrollador de admirarse, de sentirse poderosa y deseada, la esencia de Belén. Por otro, sentía una calma profunda, un deseo de ayudar, de ser humilde y de ver más allá de la superficie, la esencia de Bibian. Ambas voces sonaban en su cabeza, pero ya no peleaban; se habían convertido en un solo coro

 

Él nuevo ser Se miró al espejo completo. La imagen que le devolvió el cristal fue la de una mujer segura, sofisticada pero accesible, poderosa pero amable.

 

—Soy Belén  soy Bibian 

 

La Dra. Vázquez salió de su escondite, incapaz de creer lo que veían sus ojos.

 

Emilia : ¿Quién eres? 

 — no sé quien soy 

La Dr. Emilia sé acercó a la nueva mujer tomando sus manos tratando de calmarla 

Emilia : tú nombre ahora será Alba ya no eres Ni Belén ni Bibian 


Durante él resto del día, la Dra. estudió a Alba con devoción. Era un fenómeno sin precedentes. Podía discutir las implicaciones con la madurez y el conocimiento enciclopédico de Bibian, y al minuto siguiente analizar la estructura de un vestido de alta costura o la psicología social de una fiesta con la perspicacia mundana de Belén.

 

No había conflicto interno. Alba había integrado los opuestos. Usaba maquillaje, pero sutil, realzando su rostro sin ocultarlo. Se sentía hermosa y poderosa (el legado de Belén), pero sentía una necesidad urgente de usar esa belleza y ese estatus para ayudar a los demás (el legado de Bibian). Era una contradicción resuelta, un equilibrio perfecto.

 

Alba Tenía la astucia de una y la determinación de la otra. Comprendía que debía su existencia a la ciencia, pero también sabía que su lugar no estaba entre cuatro paredes de laboratorio.

 

La Dr al ver que su mente era estable y que sus recuerdos parecían estar intactos tomó la mano de Alba y la dirigió a la salida permitiéndole salir 

Emilia : ahora vete 

Alba : irme? ¿A dónde debo ir? 

Emilia : A dónde tú quieras has lo que tú quieras 

Alba sale dél laboratorio mientras la puerta sé cierra detrás de ella al tiempo que La Dr. Emilia enciende su camara espía una pequeña cámara dél tamaño de una mosca que seguiría a Alba a partir de ahora 

La cabeza Alba miró a todos lados sin saber a dónde ir o que hacer con dudas en su cabeza empezó a caminar mientras la Dr. La mirada en su pantalla mientras sé preguntaba cuáles serían sus decisiones