sábado, 4 de septiembre de 2021

Repartiendo una entrega


Yo era solo un simple repartidor de una empresa en moto, le llevaba a los clientes lo que me pedían, siempre intente hacer un buen trabajo hasta que un día, una chica me llamo pidiéndome un frappé de Starbucks.

Al hacer la orden pregunté si no quería algo más, ya que también me había dado una dirección bastante lejana lo cual me parecía un desperdicio de gasolina y de tiempo, a lo que ella altaneramente me contestó que no, ella sonaba agitada como si estuviera nerviosa o algo parecido, así que colgué y solamente me apresuré a hacer el pedido en el Starbucks más cercano.

Luego de eso, traté de llegar a la dirección de la chica, acto seguido, toque a su puerta, ella vivía en una casa muy lujosa, de hecho tenían una camioneta afuera y un auto de lujo acompañándolo, yo estaba con el tiempo contado, no podía esperar a dejar a otro cliente solo por el largo recorrido, esperaba cuando menos una buena propina por parte de la chica.

La chica salió con su traje de entrenamiento, a lo que entendí que estaba agotada porque estába entrenando, yo imaginé viéndola ejercitarse, pensaba en lo cómoda que estaba ejercitandose en su casa sin tener que mover un dedo por conseguir dinero que parecía no le faltaba y todavía se daba la molestia de pedir un café muy caro y con un servicio muy caro también por llevarselo hasta la puerta de su casa.

-¡Buen día señorita aquí está su orden son 120 pesos! -

Le entregué su maldito café notando como me entregaba un billete de 100 y uno de 50 esperando a que me dejara el cambio de 30 pesitos como propina a lo que ella me dijo.

-¡Toma, me das mi cambio porfa no tengo tiempo y ya me toca hacer piernas! -

Sus palabras me hirieron el corazón, sentía ira y frustración, como era posible todavía de que hice un viaje tan largo por su puto café de mierda me faltará al respeto, busque los treinta pesos en mi cartera para dárselos a la mocosa malcriada.

Pero cuando estaba a punto de entregarle su asqueroso dinero, su mano tomo el billete de 20 pesos y finalmente le entregué la moneda de 10 pesos la cual estaba brillando como nueva.

Nuestros dedos hicieron contacto al mismo tiempo y de repente sentí como una descarga intervino en mi haciéndome estremecer a mi y a la chica, pasaron segundos muy intensos que parecían ser horas y años hasta que termine inconsciente.

Cuando desperté, me sentía bastante extraño, recordé el absurdo momento que había pasado con aquella chica y de repente note como aún seguía en la casa de ella, me levanté de inmediato tratando de apresurarme para ver qué pedidos me habían hecho los nuevos clientes y fue entonces que observé como todo mi cuerpo era distinto.

Tenía el cabello largo y güero, tenía unas grandes tetas en un top deportivo y el resto de mi cuerpo completamente femenino, comencé a tocar todo mi cuerpo sorprendido de tener cosas de chica por todo mi ser, sentía las tetas en mi pecho y gemía de lo suavecitas que se sentían, ¡Ahhhhh, Ahhh!, De repente sentí como mi entrepierna recibo un cosquilleo y me detuve analizando lo que estaba pasando.

Recordé lo que había pasado mientras miraba hacia la calle por la puerta abierta notando que mi cuerpo y mi moto de repartidor ya no estaban, me sentía muy confundido no sabía lo que estaba pasando, cerré la puerta y me adentré a explorar la enorme y lujosa casa, sentía mis senos rebotando dentro de mi top lo cual me hacía sentir bastante rico.

Fue entonces que me encontré con el reflejo de mi nuevo cuerpo en un enorme espejo y no lo podía creer, yo era ella, era esa chica malcriada que me había hecho sentir tan miserable, tocaba su cuerpo o mejor dicho mi cuerpo totalmente excitado, ¡Ahhh, ahh, soy mujer, soy la maldita mocosa, tengo su cuerpo, su casa, sus carros, sus tetas, su...., Su vagina !!!

Comencé a masturbarme frente a el espejo mirando el reflejo de esa estúpida siendo manoseada por mis manos lo cual me excitaba mucho, no se cuanto tiempo dure así pero no quería parar, terminé desnudando todo mi lindo cuerpecito y nomás de mirar a tremenda señorita que ahora era no podía dejar de acariciar sus ricas tetas y su delicioso culito.

A pesar de que estaba dentro de su cuerpo o de qué yo tenía su cuerpo y ahora era una chica no podía dejar de pensar en como había sucedido, recordé que ambos tocamos aquella moneda y luego de eso sentí como todo mi cuerpo vibraba, eso había sido muy extraño pero gracias a eso ahora estaba aquí con su delicioso cuerpo masturbándome.

No sabía cuántas horas habían pasado pero de repente note que ya había anochecido, la puerta de la entrada sonó luego de escuchar como llegaba un carro y fue entonces que entró un hombre muy elegante, joven y que lucía con mucho poder y dinero, yo estaba desnuda casi agotada sobre la alfombra de la sala cuando el entró mirándome bastante excitado.

-¡Hola amor, ya llegué!, Ummm, pero que sexy, hasta que me recibes como se debe, ¡Ven aquí mamacita! -

-¡Hola, quien eres tú, espera que me vas a hacer! -

El me tomo rápidamente usando su fuerza, notando que yo ahora era más débil, el me besó y no pude detenerlo, pero lo sentí bastante rico que hasta correspondi el beso con otro muy apasionado, sentía como todo mi cuerpo se sentía atraído por el y comencé a moverme por mi cuenta, el se desnudo y de la nada comenzó a penetrarme, sentía bastante rico y excitante la manera en que me tocaba y me hacía sentir mujer.

-¡Ahhh, si, que rico, sigue así amor, me encanta! -

El sonreía y me estrujaba las chichotas de mi pecho haciéndome estremecer y venirme una y otra vez, no podía detenerlo era todo un toro aferrado a terminar dentro de mi, hasta que finalmente sentí como su lechita penetraban dentro de mi ser, un fuerte cosquilleo embargo todo mi cuerpo y sentí el placer más cabron que jamás había experimentado en mi vida.

Habían pasado varios días en los que no sabía nada de mi antiguo cuerpo y vida, realmente no tenía mucha importancia en mi pasado, parecía que nadie se acordaba ya de mi existencia y no pensaba buscar respuestas para lo ocurrido, simplemente me encargaba de disfrutar esta nueva vida tan deliciosa que ahora tenía, me encanta ser la mujer que ahora soy y tener a alguien que me mantenga y me haga sentir la mujer más rica del planeta, ahora haré ejercicio y entrenaré mi culote para ponerme más culona para mí hombre ¡Jejeje!

-Kary-




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