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lunes, 18 de julio de 2022

"𝑳𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆" 3

 

"𝑳𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆"

"Parte 3"


Parte 1:https://karinabodyswap.blogspot.com/2022/05/blog-post_08.html

Parte 2: https://karinabodyswap.blogspot.com/2022/05/2.html

Parte 4: https://karinabodyswap.blogspot.com/2022/08/4.html


Durante la noche había sentido cosas extrañas, no entendía porque, seguramente eran cosas que este cuerpo de mujer madura sentía por alguna razón, quizás cosas en mi interior sucediendo debido a estos estremecedores cambios, pero me incomodaron todo el tiempo, sin dormir mucho, aunque para ser sinceros, sentía un poco las manos de mi hermana rosando mis senos en todo momento, quizás inconsciente al hacerlo o con toda la intención.

- ¡Buenos días mami! –mi hermana me saludaba al despertar –

- ¡Buenos días…!, ¿Mami? –respondí luego de confundirme con su saludo –¡Ah, es verdad, mierda mi voz y también las tetas…!, no fue un sueño después de todo… -

- ¡Por supuesto que no tonta…, oh perdón mami…! –

- ¡Ya Mona, deja de llamarme así! –

- ¡Pues ahora eres mi mami, tienes su cuerpo, ¿no? –

- ¿Qué hora es, porque me despiertas tan temprano? –

- ¡Ahora que eres una milf debes de aprender a ser responsable como una y levantarte antes que tus propios hijos –

- ¿Recuérdame porque me convenciste de hacer esto? –

- ¡Ya deja de quejarte!, tienes una misión que cumplir, o nos quedaremos sin herencia –


Las palabras de mi hermana me confrontaban, era extraño saber que tenía su cuerpo, me levanté rápidamente, sintiendo como mis tetas rebotaban por todas partes, me reí al sentirlo, pues era extraño, mientras que mi hermana se quedó perpleja al mirar las tetas de su ahora mami.

- ¡Deja de mirarle las tetas a tu madre Mónica! –

- ¡Perdón mami, no lo vuelvo a hacer! –

Mona se alejaba mientras que me daba un vistazo por debajo, sí que tenía unas grandes gemelas, aunque no gigantes afortunadamente, caray, no sé qué hacer con esto, pensaba mientras quitaba el baby doll de mi cuerpo.

- ¡Mama! –Mona gritaba –

- ¿Qué pasa hija que pasa…? –

- ¡No debes desnudarte así enfrente de tu hija…! –

- ¡Ay por favor, somos mujeres, además bien que te gusta verle las tetas a tu madre –

No sabía que carajos estábamos diciendo, un par de hermanos hablando sobre el cuerpo de su madre xD, Mónica salió para revisar nuestro padre ya se había ido al trabajo, a pesar de lo borracho que solía ser, admiraba su peculiar poder de levantarse, era viernes, así que Mónica debía de ir a la escuela y yo podría quedarme solo en casa.

- ¡Bien!, tenemos casa sola, así que podremos entrar al cuarto de nuestros padres y ver que ropa puede quedarte, estoy segura de que mi padre no tiro la ropa de nuestra madre –

-Lo cual sería bastante psicópata de su parte…, ¡Espera!, ¿Cómo que ponerme la ropa de mi madre?, ¡Ay no!, como si no tuviera suficientes problemas ya –

Mónica disimulo y tuve que seguirla, sabía que esto no podría terminar bien, estando ya en su habitación, Mónica comenzó a revisar todos los cajones del armario de nuestros padres, donde efectivamente había varios conjuntos interiores, outfits y zapatillas que nuestra madre habría usado en aquel entonces, cuando incluso, siendo un niño, creo que envidiaba si sensual figura.

Ahora se suponía que debía ser mía toda esa ropa, joder, de repente Mónica empezó a sacar blusa tras blusa y algunos vestidos, comenzó a seleccionarla mirando fijamente mi cuerpo desnudo, lo cual ya era algo penoso, pues me estaba paseando desnuda con el cuerpo de mi madre.

- ¡Ponte esto! –

Mónica me dijo dándome una blusa corta que, a pesar de vieja lucia conservada, trague un poco de saliva, pero deslice la extraña prenda por mi cuerpo, pensé que para esto debía de tener alguna especie de sujetador o brasier como las mujeres le llamaban, pero en cambio, mis senos se acomodaron en el escote y por un momento mi espalda descanso del frustrante tirón que sentía por ellas, incluso se miraban más grandes ahora con el soporte de la costura.

Definitivamente no parecía un sujetador, pero si algo que apretaba mis tetas, luego me paso el calzón que venía con este, aunque mi hermana parecía realmente emocionada al mirarme como algo más que su madre, tome lo que parcia ser el calzón que combinaba con mi sujetador provisional, cuando finalmente toco la parte de mi vagina, sentí el cómodo rose de la tela con mi órgano lo cual me estremeció pues se sentía calientita y muy cómoda, no sabía en que me estaba metiendo, carajo, era un hombre convertido en su propia madre.

Camine por toda la habitación tratando de acomodarme en la ropa, mis senos retobaban más cómodas, pero aún me sentía raro con el hecho de tener un par de atributos femeninos.

- ¡Que bien te vez, no sé qué tienes que me enloqueces! –

Mónica decía, pero preferí ignorarla, luego me paso un vestido, y, aunque sentía mucha pena ya de por si con todo esto, me lo puse en calidad de experimento, realmente, sentir puesto un vestido se percibía bastante fresco, aunque el hueco que la brisa frotaba entre mis piernas se denotaba bastante extraño.

Luego me paso un par de zapatillas, las cuales quería negarme a ponerme, pero debía de aprender a usarlas como parte de mi papel de mujer casada, ahora simplemente no podía dejar de sentirme ridículo con todo esto puesto, caminando y tratando de no casarme torpemente por estos estúpidos tacones, aunque poco a poco comencé a agarrarle el ritmo, notando como hasta Mónica sonreía.

- ¡Bien, estas aprendiendo bien!, ¿Apoco no te sientes bien sexy con el cuerpo de mi madre? –

-No puedo negarte que siento algo de poder mírame, nuestra madre tenía tremendo cuerpo, la verdad es que si me siento bastante sexi –

Le decía mirándome al espejo, entonando la figura de mi madre, las ideas de sentirme ridiculizado estaban cambiando por unas de asombro y de placer, realmente sentir placer por tener el cuerpo de mi madre, quizás quería robarme su vía por dentro, aunque eso aun no lo sabía con certeza.

  

Luego me quité la ropa y mi hermana me paso un brasier con una tanga, ella me miro notando que no me sentía a gusto con la idea, pero poco a poco comenzó a ayudarme a ponérmelo, sintiendo como el encaje rosaba con mi piel y me picaba un poco, pero aún más que mis senos se levantaron un poco más firmes que con la otra prenda, incluso, parecía dos bolas enormes en comparación.

- ¡Ahora ponte la falda, y luego vamos con la blusa! -

Me decía mientras que con vergüenza tomaba la falda negra de cuero deslizándola por mis tremendas nalgas, sintiendo como esta se pegaba perfectamente a las medidas de mi cuerpo, miraba el gordo culo de mi madre y no sabía que decir, si hubiera nacido mujer, ¿Podría haber tenido un cuerpo como el suyo acaso?


Luego se acercó deslizando la blusa en mi cuerpo, tratando de fingir no apretaba sus manos en mis senos, alucinando jugar un poco con ellos, lo cual me hizo sentir un poco caliente.

- ¡Hija no es momento para estos juegos! –le dije divirtiéndome con ese toque de autoridad materna –

- ¡Si mami como digas, no vuelvo a hacer eso! –

Mónica parecía como una esclava, asumiendo el rol de la hija y yo de la mami, poco a poco fuimos a acomodando mejor todo en mis atributos, por supuesto que no dejaba de mirarme en el espejo y ver asombrado lo increíble que había sido transformarme en una milf, me sentía poderoso.

- ¡Bueno!, ahora vamos a practicar todo acerca de cómo volviste mágicamente de la muerte, de cómo debes de actuar como una mujer y como debes de ser nuestra madre –

Mónica me decía mientras que preparaba una especie de cuadernillo, nos fuimos a sentar y poco a poco comenzamos a practicar todo, incluso en cómo debía de comportarme como una mujer delante de la gente.

- ¡Debes de cerrar las piernas en todo momento!, no puedes tenerlas abiertas porque dejaras que los hombres pervertidos miren tu vagina –

Entonces comencé a tomar una postura más a fin a mis piernas de mujer, lo que ya me estaba incomodando, pues apenas habían pasado 3 minutos y ya me había cansado de esa posición, aunque tuve que contenerme y mejor conciliar otra postura que no me lastimara tanto.

Iba anotando todo lo que mi hermana me decía, me impresionaba que siendo una mujer tan joven supiera tanto del mundo femenino, pero era obvio, dado a que tuvo que madurar sola, sin una imagen materna para ayudarla en sus necesidades.

- ¡Vamos a ver que tal caminas con esos tacones! –

Mona me decía, mientras que trataba de pararme, era tan difícil sentir como mis senos rebotaban al caminaba con esas cosas del diablo, sin embargo, algo dentro de mí me hacía sentir poderoso, con mucha adrenalina, me hacía sentir muy sexy y juguetona, sentía como mis caderas se contoneaban, mi hermana me decía como moverme, tenía que aprender a enderezar el paso, pero me era difícil siendo que no estaba acostumbrado a caminar con tacones.

- ¡Levanta el pecho, endereza el culo! –me decía Mona en su intento por verme lo más sexy posible –

Yo solamente me sentía frustrado por todo lo raro que se sentía esto, luego pasamos al maquillaje, donde Mona comenzó a enseñarme todo tipo de cosas, desde cómo ponerme el delineador, el rubor, la base etc., no sabía que todo esto debían de ponerse las mujeres para verse hermosas, me sentía como un tonto, siendo que tenía el cuerpo de una mujer y mi hermana estaba enseñando a maquillarme, luego me mostro como peinarme pues no podía dejar que mi cabello se enredara, después pasamos al como hablar.

Debía de aprender a referirme a mí misma como Helena, una mujer y esposa de Santiago, mi querido esposo, así como aprender a amar a mis dos queridos hijos, aunque aún teníamos que resolver el problema de quien me sustituiría si mi padre preguntaba por mi ausencia, aunque no creo que eso le importara luego de recuperar a mi madre.

De repente escuchamos como alguien entraba a la recamara, ambos nos quedamos paralizados mientras que yo trataba de no caerme con estas cosas, no sé porque, pero la risa me estaba a punto de ganar cuando miramos petrificados y llenos de miedo como Carmen, la señora del aseo entraba de imprevisto.

- ¡Ay, hola, perdón, no sabía que estaban aquí! –la mujer decía algo apenada –¿No se supone que tú ya deberías de estar en la escuela mi niña? –ella continuaba con confianza y notando algo extraño o, mejor dicho, notándome a mi –

- ¡Ah, sí Carmen, lo siento es que se me hizo tarde…! –

- ¡Oiga!, ¿Y quién es usted?, No sé porque se me hace conocida…, ¡Ahhhhh, pero quién eres, eres un fantasma, dios sálvame de los demonios señor llévatelos! –

Carmen había salido de la habitación luego de darse cuenta de que la señora y mujer de la casa la cual estaba muerta yacía frente a ella, de inmediato corrimos para alcanzarla, afortunadamente, antes de que ella saliera despavorida de la casa.

- ¡Espera Carmen, no es un fantasma, es mama, mama no está muerta! –

Mona gritaba para detenerla, cuando finalmente logro alcanzarla, no era necesario decir que yo apenas y podía caminar torpemente aun no podía creer con semejante cuerpo y zapatillas, con calma, logramos contenerla, le explicamos todo, pues necesitábamos a alguien que nos ayudara con la cuartada de que Kevin ósea yo, seguía en casa y salía convenientemente en ocasiones, solo si se llegaba a dar el caso.

Aunque fue muy confuso y extraño para ella, continuó maldiciendo algunas cosas, pues ella estaba en contra de los cambios de cuerpo y trasformaciones de acuerdo con sus creencias religiosas, en fin.

Luego de que la calmamos, Carmen continuo con sus labores, pues ella era rápida y al terminar se iba a casa, mientras que Mona se apuró a ir a la escuela y yo pues, decidí seguir explorando mi cuerpo en la habitación de mis padres, para probarme ropa y algunas cosas.

Estar con el cuerpo de mi madre era muy extraño, aun no comprendía muchas cosas del cuerpo femenino y por alguna razón mi mente se sentía en conflicto con algunas ideas femeninas, era como si esta idea de ser la mujer de mi padre me estuviera controlando, me sentía con mucha ansiedad y me comían las ganas de tocarme.

Entonces pensé que ya estaba en el cuarto de mi madre, completamente sola y con su cuerpo, mire hacia abajo con cierta inquietud, pensar que en verdad tenía unas tetas en  mi pecho, siempre tuve coraje de ver a mi madre, quizás sentía cierta envidia por ella, era hermosa, ahora yo era hermosa pensaba, deslizando mis manos hasta oprimir mis senos, sintiendo como una rica y suave sensación invadía mis sentidos, entonces, me desnude y baje el escote de mis senos para apreciarlos mejor, me encantaba lo rico que me hacía sentir esa sensación, frote ambos pezones y u gemido se apoderó de mí.

- ¡Ahhh! –

Jadeaba suavemente, entones me entro pánico y solté una risita, - ¡Jijiji!, ¿Realmente soy tu Helena?, ¿Realmente tengo tu cuerpo y soy mi propia madre?, Me encantaría saber que pensarías de que ahora tenga tu cuerpo querida madre, seguro te gustaría mucho ¡jejeje!

Mi locura comenzaba a dominarme, entonces, pensé que ya estaba aquí y haría este cuerpo todo mío, me desnudé completamente admirando como mi ahora vagina se sentía húmeda, ¡Ahhh!; gemí para luego comenzar a frotarla en círculos, me puse en una mejor posición y sin importarme mucho lo que Carmen dijera al escucharme afuera de la puerta de la habitación, continué masajeando mi clítoris hasta meterme los dedos y gemir cada vez con más fuerza.

- ¡Esto es del diablo! –Carmen gritó desde afuera y yo solo reí –

Esto era increíble, no podía contenerme, era como si me invadieran todos los sentidos, me sentía con un gran poder, como si pudiera dominar a mi madre y hacerla ver como toda una puta, mis pernas temblaban y masajeaba mis senos con una mano mientras que con la otra introducía mis dedos y jugaba dentro de ella como un puerco adicto al sexo.

- ¡Ahhhhh, si, si!, ¡Soy Helena, soy Helena!, soy una madre muy sexy y esposa de Santiago, ser una madre muy putita y bien puerca, espero que no te moleste que haga esto con tu cuerpo mami, ¡Jajaja, ahhhh, que rico sí, ahhhh! –

Me sentía totalmente controlado por los vanos impulsos del cuerpo de una mujer madura, me sentía tan ilusionado y perdido en la euforia de la situación que no podía contenerme, cuando me di cuenta, tenía todo el lugar y la zona de mi cuerpo empapada con fluidos vaginales, Carmen debería de limpiar esto xD, pensaba mientras trataba de acomodarme las tetas de nuevo en mi brasier, luego, me metí al baño mientras que ella hacía su quehacer, suponiendo que lo hiciera.

La pobre mujer aun no estaba de acuerdo con esta idea, sobre todo sabiendo lo que acababa de pasar dentro del habitación, pues ella no estaba acostumbrada a estos casos, ni yo, pero tenía que aguantarme, es más, me preguntaba a mí mismo porque debía de complacer a un tipo que no me había pelado en años, pero en fin, soy el protagonista y debo cumplir las perversas intenciones paras las que fui creado.

Ahora eme encontraba en el baño, era difícil saber que esa imagen en el espejo reflejaba mi nueva realidad, se supone ahora debía de bañarme, recordaba lo que había hecho anteriormente con la ducha, había sido tan relajante y satisfactorio, trataba de hacerlo todo con cuidado y terminar cuanto antes, aunque este cuerpo me vencía en sensibilidad, pero finalmente había salido con el cuerpo un poco más relajado, sin darme cuenta actuaba con los ademanes de mi madre, aun se me hacía increíble el como una maquina podía manipular genéticamente a una persona y dejarle recuerdos o hacerle actuar como ella, aunque suponiendo que es parte de mi linaje genético pues debía de tener ciertos ademanes de mi propia madre adheridos a mi información genética, no me hagan caso cosas de ciencia xD.

Entonces, notando como la Carmen ya había terminado la habitación, se notaba le esfuerzo y pánico que sintió al ver tremendo mojón en el tapete y el sofá donde me había dispuesto a divertirme, pero guaaa, que rico se siente, ¿no?

Bueno, ahora se supone que debía de arreglarme, me sentía incomodo con esto, pero bueno, elegí un vestido bonito, de aquellos que solía vestir mi madre, si haría esto sería la mejor Helena que mi estúpido esposo hubiera conocido, me puse buenota con un buen conjunto sexi para dejar mis senos bien paraditos y que mi vestido dejara reluciente la buena figura que ahora tenia, Dios soy una belleza, lastima de cuerpo, bueno de Helena, ahora yo soy helena mi madre y lo aprovecharía sí que sí.

Que delicia era sentirse así, una mujer completa, no sé porque lo pensaba, pero sentirlo era delicioso, era como si no me importara nada, me sentía dominante, como antes no sentía esto, quería salir y comerme al mundo, supongo que era parte de esa información que yacía en mi herencia genética, la cual se había despertado gracias a que había deconstruido mis genes a los de mi heredera.

Me peiné, me maquillé, practiqué un poco mis poses incluso hablándome al espejo como si fuera la propia Helena.

- ¡Hola amor, Santi, mi pecoso perezoso!, (así le decía) –

Me sentía ridículo, o bueno, ridícula, pero bueno ya que, aunque también me hacía sentir cosquillas extrañas, me acomodé mis pechos, resalte mi culo con una buena postura y los tacones como me había enseñado Mona y luego practicando ante el espejo me sentí toda una diva y poderosa hembra capaz de dominar a quien deseara.

- ¡Esta era mi madre, esta era Helena, esta soy yo! –

Pensaba admirándome en el espejo tratando de olvidar mi antiguo ser como Kevin para asimilar esta nueva identidad como la sustituta de mi madre.

El día y las horas pasaron y me estaba llenando de angustia, Carmen ya se había ido dejándome en claro si disgusto, pero ya equis, mi hermana llego rápido lego de la escuela, quería ver que había hecho con su madre supongo, entonces, entro apresurada.

- ¿Qué paso, ya está aquí, que has hecho con ese cuerpo madre? –preguntaba ansiosa tratando de buscar a alguien –

- ¡No ha llegado tu padre, si eso es lo que buscas! –

- ¡Maldita sea!, le dije que lo necesitaba con urgencia, pero bueno, ¿Te pusiste un vestido diferente?, ¡Hasta te maquillaste tú mismo…, misma, no puedo creerlo! –

- ¡Así es Mona, digo, hija!; como tu madre debía de ponerme al día, así que desde ahora espero que me trates como tal, ¡Soy Helena tu madre! –

Mona estaba sorprendida con el gran cambio que había dado, pero ciertamente la mentalidad y la personalidad de este cuerpo me estaban absorbiendo, luego pasamos un buen rato esperando, se suponía que mi esposito debía de llegar ante la urgencia de su pequeña, era viernes y tendríamos el fin de semana para aprovechar todo y regresar a mi cuerpo ya.

Fue entonces que escuchamos como un auto llegó rápidamente, era increíble saber que mi padre no había deseado perderse un viernes más en el alcohol, entro rápidamente y yo lo espere cómodamente, con una postura de dama, con los tacones perfilados y totalmente diva para recibirlo con el amor que le faltaba.

- ¡Ya llegué hija!, ¿Qué paso, que tienes mi vida! –

- ¡Nada papa, nada, pero, alguien está aquí! –

- ¿Quién, quién hija respóndeme? –

- ¡Hola, Santi…! –

Mi padre, o bueno, Santiago me miró y rápidamente se quedó en shock, era inconcebible, gracias a su expresión entendías perfectamente que un apocalipsis cruzaba por su mente, sus ojos me miraron fijamente, podía percibir a simple vista que su corazón estaba latiendo recio y comencé a preocuparme por que le fuera a dar un paro.

- ¡He, he, he, Helena! –

El gritó gimiendo como un perro, se acercó a mí y me abrazo con fuerza, de repente olí su aspecto y me desagrado un poco, era como si mi nueva naturaleza inspeccionara su ser.

- ¿Por qué no te has pesto desodorante Santiago?, ¡Esas no son formas de estar en el trabajo! –

Le dije sorprendida, mientras que los otros dos seres se quedaban perplejos, Santi sin entender mucho o nada, parecía que estaba temblando, se notaba pálido, sus ojos saltaban, tomaba su garganta como sediento, rápido lo acercamos a el sofá para que reposara ante la impresión.

Mona y yo tratamos de tranquilizarlo, pues se notaba lo mal que se había puesto, era como estar viendo el fantasma de su amada, estaba llorando como si estuviera en una crisis muy fuerte.

- ¿Pero cómo?, ¡Mi Helena!, mi amada esposa, ¡Tu…, estabas muerta! –

- ¡Amor, mi Santi, mi perezoso, te juro que soy yo, te extrañe mucho, pero debía de irme muy lejos por la seguridad de todos –

Poco a poco Mona y yo comenzamos a contarle todo, acerca de nuestra mentira para hacerle creer que mi madre realmente estaba vida, pues según, Helena ósea yo, tuve que escapar aquella noche debido a que unos inversionistas de donde trabajaba querían asesinarme por descubrir malos manejos, ya saben, mafias del poder y que era por eso que había fingido mi muerte.

Al principio no parecía querer creerlo, pero sentía su fuerte mirada analizando y deseando con muchas fuerzas cada parte de mi ser, olía su ansiedad y sus ganas de hacerme suya, ahora estaba en un punto sin retorno, debía de terminar con esto, ¿Debía de aceptar que sería Helena por un rato quizás, o para siempre?

 

sábado, 14 de mayo de 2022

"𝑳𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆" -2-

 

"𝑳𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆"

"Especial, día de las madres"

Y ya que la comunidad esta muy exigente, si esta parte llega a 20 comentarios continuaré la historia uwu, espero les guste...

Parte -1-

https://karinabodyswap.blogspot.com/2022/05/blog-post_08.html

Parte 3: https://karinabodyswap.blogspot.com/2022/07/3.html

Parte 4: https://karinabodyswap.blogspot.com/2022/08/4.html


-2-

No había podido pasar la noche pensando, revisé en mi celular las fotos que había de mi madre en su antiguo perfil social, me parecía una completa locura tener que ser el responsable por portar su piel, solo para que mi padre tenga un momento de felicidad y sexo.

A qué clase de psicópata escritora se le ocurriría eso, pensaba mientras notaba como el amanecer se acercaba, no pasaron ni unas horas, cuando mi hermana tocaba a mi puerta, ya era de día y su insistencia o su pequeña travesura por verme convertido en su propia madre, una mujer madura, la hacían arruinarme la poca tranquilidad que me quedaba.

- ¡Vamos Hermano, vamos, tenemos que ir a la clínica de intercambio a que seas mi nueva mami! –

- ¡Pero que niña te escuchaste!, ¿Y así te dices madura a tu corta edad solo por tener esas tetas? –

- ¡Cállate!, que dentro de poco tu las tendrás también –

Me frustraba pensarlo, pero ella tenía razón, esta era una misión arriesgada y poco convencional, en la que debía de tomar el papel de una mujer que prácticamente ya no existe, y acostarme con mi propio padre, medite todo el camino pensando, ¿Qué se sentirá tener tetas?, ¿Podré controlar una vagina?, ¿Podré recuperar mi vida?

Llegamos a la clínica, donde el transporte había podido dejarnos, caminamos algo nerviosos, pues parecía una zona limpia, aunque peligrosa, las clínicas de este estilo habían crecido en aumento y no todas eran legitimas, tal parecía que todos nos observaban al entrar, pero, en lugar de mirar a dos hermanos adolescentes, parecía que la gente nos miraba analizando si en verdad éramos dos adolescentes o un par de adultos fingiendo serlo.

- ¡Clínica de Intercambio K.B.S a sus órdenes!, ¿En qué puedo servirles? –nos saludaba la recepcionista, que realmente parecía no serlo, en realidad ya no sabía quién era real en este sitio y quien no –

- ¡Hola, venimos por el anuncio! –mi hermana respondía –

- ¡Oh!, pensé que eran un par de adultos con cuerpos transformados que venían a revertirlo, lo lamento, pero no podemos intercambiar niños, va contra las reglas, incluso para una clínica clandestina como la del barrio norte –

- ¿Existe una clínica clandestina? –preguntaba poniéndola algo nerviosa –¡Guiño, Guiño! –le decía entre burlas –

- ¡No queremos intercambiar cuerpos, queremos la transformación! –

- ¡Lo siento nena, pero, aun así, va contra las reglas, ¿Qué edad tienes, 15?, parece que tienes incluso un poco más –

- ¡Tengo 13!, y sí, me desarrolle un poco o, mejor dicho, demasiado a temprana edad –

- ¡Pero somos hermanos!, ¿Qué tendría de malo? –le dije insistiendo –

- ¡No es posible!, al menos tu hermana es demasiado menor para estos sitios, deberían de salir de aquí cuanto antes, es un lugar peligroso para ella –

- ¡Miré solo vinimos a preguntar!, en todo caso..., me quedan unos cuantos meses para cumplir la mayoría de edad, ¿No podría ayudarnos un poco...? –

La recepcionista parecía no querer colaborar con nuestros planes, pero en un momento indeciso, decidió insertar nuestra solicitud.

- ¡Exactamente!, ¿En qué persona, raza, etnia, idioma, nación, color, atributos, inteligencia, género o físico deseas transformarte? –

- ¡Oh, aquí tengo una foto de la persona! –

- ¡Emmm...!, ¿Tú quieres transformarte en una mujer adulta? –

- ¡Si..., es algo..., complicado jeje! –

- ¡Es mi madre señorita!, hace muchos años que se murió y mi hermano y yo intentamos alegrar un poco a nuestro padre –Mónica le decía –

- ¡Oh, que tierno de su parte, en ese caso, anexare la solicitud en cuanto antes! –

- ¡Demonios! –

- ¿Asustado Potter? –

- ¡Cállate Mona! –

- ¡Jajajaja, perdón mami! –

(Continuar leyendo....)

domingo, 8 de mayo de 2022

"𝑳𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆"

 

"𝑳𝒂 𝒔𝒖𝒑𝒍𝒆𝒏𝒕𝒆 𝒅𝒆 𝒎𝒊 𝒎𝒂𝒅𝒓𝒆"

"Especial, día de las madres"

Y ya que la comunidad esta muy exigente, si esta parte llega a 15 comentarios continuaré la historia uwu, cabe recalcar que es un capitulo introductorio para conocer las razones de los personajes, espero les guste...

Helena Sánchez Cortes, era el nombre de mi madre, una mujer de 37 años, madre de dos hermosos hijos, yo, Kevin un niño de apenas 9 años y Mónica mi hermana menor de 5 años.

Mi madre era una mujer de carácter algo fuerte, su simple presencia imponía respeto y admiración, ella siempre mantenía todo en orden y con estrictas reglas que había que seguir para que todo estuviera impecable y como a ella le gustaba.


sábado, 29 de junio de 2019

“De Ladrón a Madre en 9 pasos” pt 5 -El Parto y Mi verdadero Proposito- Final




“De Ladrón a Madre en 9 pasos”

Pt-5

¡FINAL!

-El Parto y Mi verdadero Propósito-


Termino la cena, mi madre regreso a su cuarto, lucia algo cansada, al igual que yo me dirigí al cuarto a recostarme mientras que Jorge sin molestias ayudaba  a terminar la mesa y la cocina, no creo que él sea machista o necesite de una terapia como esa para entender a las mujeres, regreso conmigo a la cama, me dio unas cuantas caricias como regularmente lo hacía y terminamos dormidos, dentro de mí las ideas fluían de un lado a otro, los recuerdos de Laura me hacían sentir una persona diferente pero una buena y completamente nueva, su esencia me había cambiado la vida, pero realmente quería entender más del cómo seria si todo no hubiera pasado, pensaba en que si cambiaba mi conciencia como lo hacia el famoso psicólogo de Karina, ¿perdería a Laura?, ¿ella estaría en ese cuerpo mientras que otra conciencia se metería dentro de ella?, ¿yo me iría a otro cuerpo y esa conciencia se apoderaría de Laura?, ¡Laura o yo moriríamos o mejor dicho si Laura pasa a otro cuerpo regresaría y conocería a Laura?, ¿me diría que he hecho un buen trabajo?, o quizás ella este fusionada conmigo, con mi mente y alma, puede que igual  y esté completamente muerta pues, en aquel lugar oscuro notaba como una luz se alejaba, quizás era ella  y nunca la vuelva a ver o vuelva a retornar en este mundo.


Toda la noche me la pase dando vueltas sin lograr quedarme dormida, estaba sudando como si hiciera mucho calor a pesar de que estaba el aire, me sentía muy mal, Jorge no tardo en despertarse ante mi descontrolado movimiento, de pronto, mi vientre me comenzó a doler, miramos ambos a la cama cuando nos encontramos con todo el colchón y las sabanas mojadas, el dolor era insoportable, pronto se agudizó aún más, ya era hora, Jorge estaba nervioso, pero se apresuraba.

-¡Es hora, es hora, amor no puedo creerlo es hora, por fin nacerá  nuestro bebe!-

-¡Ya cállate y muévete, me siento mal, esto es muy doloroso!

Le gritaba sin querer pues los dolores no eran comunes, él lo entendió sin chistar mucho, me sentí algo mal por haberle hablado así pero en verdad me sentía frustrada, rápidamente se movió, sacó las cosas de emergencia para un caso como este, llevo todo al auto para luego regresar por mí, le aviso a mi madre y con cuidado ambos me ayudaron a bajar, pero mi madre no pudo hacer mucho y mejor dejo que Jorge me bajara más a salvo, entramos al auto y pronto nos fuimos al hospital, mi madre nos acompañó, iba tan nerviosa como nosotros, todo estaba hecho un caos, llegamos al hospital donde rápido nos atendieron, Karen llego de inmediato pues Jorge le llamó en el camino, esperaba que pasara a un día de estos así que siempre se mantenía alerta estas últimas semanas, pronto me introdujeron a una sala, estaban trabajando todos los doctores mientas que Jorge sacaba su cámara y grababa, todo era tan traumático, estaba apunto de parir, de parir a mi propio hijo, saldría de mi vagina un bebe, no podía creerlo, las contracciones eran fuertes, cada vez peores, sentí que me estaba muriendo,  hacia un esfuerzo incontrolable por pujar y hacer demás cosas, estaba muy cansada ya pero no podía detenerme, los doctores no tardaron mucho, el parto duro casi seis horas, era el amanecer y ya estábamos terminando, Karen daba todo por terminar, ya estaba tan cansada como todos nosotros, mi madre esperaba a fuera en la sala, todo había terminado, me colocaron algo de anestesia para descansar, estaba realmente cansada, el dolor poco a poco disminuía mientras que podía comenzar a descansar, Jorge había cuidado de que llevaran al bebe y estuviera seguro, pocas horas después desperté, Jorge había llegado con él bebe, afortunadamente había sido como esperaba, un lindo varoncito.


Pasaron un poco más para podernos ir a nuestra casa, estaba muy  cansada por todo el proceso del parto así que Karen me obligó a quedarme toda la noche para que estuviéramos en observación, pensaba y meditaba en la camilla del hospital todo lo que  ha pasado, me encontraba de nuevo en este lugar justo como la primera vez cuando desperté, pensé que sucedería algo como en las películas donde ya había cumplido con mi parte o con mi misión y algo vendría para llevarme, quizás debía dejar el cuerpo de Laura ya, pero nada pasaba, era gracioso, porque ahora ya no  quería dejar de vivir ni ser quien soy ahora, había aceptado mi cuerpo y mi destino, era Laura, ahora una nueva madre más como todas en este mundo, junto a un nuevo propósito que era el de ser madre, debía de afrontarlo, intente descansar hasta el día siguiente, mi madre me había cuidado en el día pero Jorge la envió a casa a descansar, el me cuido la noche  junto con él bebe, estaba ya cansado pero aun aguantaba para llegar la hora de irnos a casa, Karen lego con todos los resultados finales, mi bebe estaba completamente estable, muy sano con niveles extraordinarios, todo estaba perfecto, por fin podríamos irnos a casa, yo también me encontraba en grandes condiciones, lo único que me afectaba o me  hacía sentir mal era el extra de pancita que ahora  tenía, extrañaba mi pancita grande donde se encontraba mi bebe, ahora solo tenía una panza medio deforme, algo aguada pero estirada, se notaban un poco mis estrías, no eran muchas pero me aterraba no lograra desaparecieran al igual que mis nuevos gorditos, todo lo que  se había acumulado se iría poco a poco con algo de esfuerzo, debía de hacer ahora una nueva rutina de ejercicios así como una dieta para ayudarme a regresar mi cuerpo en forma, todo esto apenas comenzaba, ser madre en 9 meses sería tan complicado como el resto de mi vida.



Regresamos a casa, pronto descubríamos que debíamos de tener nuevas responsabilidades para con el bebe, mi mama nos recibió ya con la comida, todo estaba muy alegre, Karen también fue con nosotros para celebrar la venida del bebe, ella era la tía designada y favorita para esto, mis suegros también vinieron al igual que mis tías, mi padre desgraciadamente había fallecido hace años por ello es  que no lo mencionaba ya que nunca me afecto realmente pues siempre viví sin uno, aunque ahora como chica me hubiera gustado tenerlo, dicen que siempre son los  más unidos los madres con sus hijas, él bebe debía comer ahora cosas distintas para su crecimiento, también tendríamos que limpiarlo a menudo de sus accidentes, terminamos la comida y todos se marcharon quedándonos solo con mi madre con quienes mis tías fueron igual de atentas y algo melancólicas, la atendían y la miraban, también las nota algo serias conmigo pues se notaba indiferente pero realmente entendieron que yo no sabía nada al respecto, poco a poco comenzamos con un nuevo estilo de vida.


Por la noche él bebe comenzó a llorar, no sabíamos que tenía, ni siquiera el cuerpo de futuros padres nos ayudaba a entenderlo, estaba inquieto, lloraba mucho, tenía un mal presentimiento, pues pensaba que él bebe sentía a Laura él bebe la quería a ella y no a mí, me presentía a mi siendo un alma maligna dentro del cuerpo de su madre, yo solo era una amenaza, pero no sabía qué hacer si era eso lo que tenía, simplemente esperar a que creciera y entendiera que yo ahora sería su nueva madre, poco a poco entendimos que debía de comer algo, Jorge me miro con algo de gracia pues parecía que  no sabía que era lo que debía de hacer a  pesar de ser tan obvio, mi instinto de madre había fallado tontamente, cuando me di cuenta, me levante la bata que aun  usaba, pronto muchas ideas comenzaron a venir en mi mente, ¡daré leche a un  bebe!, ¡un bebe me chuparía mi seno!, ¿cómo lo haría?, ¿estaría bien?, tome al bebe con aun algo de miedo, era nuestra primera noche con él bebe en casa, quería hacerlo bien, cargarlo se sentía especial sobre todo porque era parte de mí, acerque al bebe frente a mi pecho, aun lloraba sin control, asegurando que tendría hambre deje que sitiera mi pecho, poco a poco palpe, mi pecho pues recordaba que debía de ayudar al bebe a entender naturalmente que debía de chupar de mi pecho, él bebe lentamente dejo de llorar, estaba succionando leche de mi pecho y eso se sentía verdaderamente extraño, chupaba con sus labios algo suaves provocándome algo de sensibilidad, podría decir que me estaba excitando mientras lo hacía, intente dejar a un lado mis instintos sexuales para ponerle atención al bebe, se veía tan lindo mientras lo cuidaba, verlo en mis brazos tan tierno e indefenso, Jorge lego tomando de mis hombros sonriendo mientras ambos mirábamos al bebe.

-Yo te protegeré amor, yo seré tu mami, la mejor madre del mundo para ti y tu papa también será el mejor ambos lo daremos todo por ti-

Esas palabras hicieron feliz a Jorge, él bebe dejo de succionar leche de mi pecho, estaba algo más tranquilo aunque no tardo en volver a llorar, esta  vez Jorge se levantó para ver que  tenía, habíamos confeccionado el cuarto para estar cerca del bebe al menos el primer año, luego ya le daríamos más independencia  y se quedaría en su propio cuarto, una ventaja de no habernos adelantado al sexo del bebe, pues ya teníamos su espacio desde hace tiempo esperando a tener uno según recuerdo por Laura, esta vez el pañal del bebe estaba sucio, estaba mojado por tanto orín que había expulsado, así pasamos unas  cuantas noches más, estábamos algo cansados pues el cuidarlo no era un martirio pero si agotaba, yo por mi parte lo  cuidaba junto a mi madre en el día y yo sola en la noche pues dejaba que Jorge descansara más, ahora que podía hacerlo pues se había portad muy bien en los meses de embarazo conmigo, se lo merecía, yo estaba cansada pero sentía que era mi deber cuidar más a mi hijo yo misma que nadie, mi madre también se veía más cansada, el tener  al bebe le daba más vida pero veía que no era suficiente, él bebe lloraba cada noche pero de diferente manera, no siempre parecía un malestar tranquilo sino más bien como si algo presintiera, la última noche lo había hecho, no podía dejar de dormir estaba segura de que algo estaba mal, pensé que mi espíritu como Chema estaba afectando al bebe, no debía estar más cerca de él, pero no quería, no podía abandonar tantos meses de esfuerzo y cambio, debía luchar por mi bebe y mi nueva familia, intente calmarlo hasta que  finalmente se quedó dormido, eran las 3:33 de la mañana no me había percatado de eso hasta que revise el reloj para asegurarme si era cierto lo que presentía no había duda si esto pasaba cada vez a esta hora seguro que mi alma aun corrupta por el mal provocaba en él bebe un efecto negativo, regrese a la cama para dormir, tarde un poco  pues esperaba por si él bebe volvía a necesitarme pero esta vez no pasó nada, pensé que quizá, esta vez debía de irme, quizá mi alma estaba lista para salir de este cuerpo y dejar  a Laura libre de donde quiera  que estuviera y regresar con su familia, comencé a soñar, hace tiempo que no tenía un sueño tan peculiar, estaba en el mismo cuarto, como si fuera hace meses en el sueño anterior, estaba  tranquila en cama con Jorge, traía puesto lo que recuerdo de esa vez, el lindo conjunto rosa que resaltaba mi cuerpo, pero esta vez no había ni panza ni si quiera notaba estuviera embarazada, de lado de nosotros  había una cuna, parecía que habían pasado ya meses desde que había nacido nuestro bebe, me levanté para verlo y estaba tan lindo callado e inocente, de pronto mis manos tomaron un rumbo descontrolado como si se manipularan solas, mis manos se dirigieron a mis pechos, comenzaron a estrujarlos inescrupulosamente sin control, quería que parara pero no lo hacía, de pronto sentí  como mi cuerpo se quedó paralizado, no podía moverme y mis  manos aún seguían manoseando mis pechos, pronto subieron la blusa dejándome semidesnuda, comenzaron de nueva cuenta  a estrujar mis pechos, estos se veían grandes  como los actuales aun teniendo mi mejor figura, mis dedos comenzaron a pellizcar fuertemente mis pezones dejando salir leche eso se sentía tan sensible y excitante, me estaba invadiendo una oleada de placer muy grande hasta que  comenzó a convertirse en dolor, mis dedos  no dejaban de apretar mientras que sentía como toda la leche se salía vaciando mis pecho, quería que se detuviera, pronto el dolor se incrementó, la leche ya no era leche, comenzó a tornarse rojiza hasta  convertirse en sangre, parecía que liberaba sangre, esto me mataría  tarde o temprano, finalmente mis dedos dejaron de hacer eso con mis pechos, y siguieron manoseándolos sin control, el dolor estaba parando per mis peores miedos no, pronto mi cuerpo comenzó a moverse dirigiéndose al espejo, Jorge parecía no escuchar nada no se movía, lo miraba reflejado en el espejo, pero no parecía moverse, mi rostro cambio completamente, ahora hasta volverse un rostro pervertido, parecía que mi cuerpo tenia vida propia, pensaba que Laura se apoderaba de su propio cuerpo, pero no era así, ella no haría eso con su propio cuerpo, entonces comprendí, nadie me estaba controlando, era yo mismo, mi verdadero yo, pero mi yo maligno era quien debía ser desee un principio, desprestigiando a toda costa mi nuevo cuerpo, el cuerpo de  esta mujer inocente de quien me había apoderado, quería detenerme pero no podía, sonreía bruscamente queriendo más, tenía miedo por haber vaciado mis  pechos, pensé que estarían brutalmente dañados  y no tendría como seguir alimentando a mi bebe, mi yo mismo se había apoderado del cuerpo de Laura, de nuestro cuerpo, seguía estrujando mis pechos  mientras que baje con otra mano hasta mi vagina la cual comencé a acariciar vanamente, pronto terminé mojándome la ropa, no tenía pudor, no podía detenerme, luego de eso me detuve un poco, me notaba excitada, pero dentro de mi sentía frustración no entendía porque mi yo mismo actuaba de esa manera, pronto mi cuerpo se acomplejo, mire a mi bebe en su cuna, no sabía lo que hacía, me dirigí esta vez sin volver a sentirme yo misma, cogí al bebe en mis brazos cargándolo un poco, él bebe estaba llorando sin detenerse, sabía que todo esto de mi era un mal para él, quizás este era el fin estaba listo para salir de esta vida por completo y esto solo era un adiós, pronto, saque uno de mis pechos para darle de comer a mi bebe, pero no sé porque lo hacía si ya no tenía nada dentro, él bebe comenzó a chupar, pero de mí ya  no salía nada de leche, salía sangre, sangre que bebía y parecía disfrutarlo, la sangre escurriría de mi pecho y de su boca, como si esta vez chupaba más sin detenerse, estaba sediento de mi sangre, quería parar pero ni él bebe ni yo nos deteníamos, escuche como una voz peculiar gritaba dentro de mí.

-¡Detente, déjame, que me hiciese, porque no puedo moverme, porque te has robado mi vida, no le hagas daño a mi bebe!-

Yo estaba muy confundida y destrozada de vedad, no pretendía hacerle daño a Laura, no quería hacerle daño a nadie, pensé que aceptar lo que era estaba bien y seguir  mi propósito, mi destino, si ella quería me iría pero mi yo maligno no, quería quedarse a seguir aprovechándose de la buena vida de Laura, sonreí burdamente, tome al bebe en brazos arrancándolo de mi pecho mientras este quedaba colgado escurriendo aún de sangre, él bebe volvía a llorar, lo miraba pero el amor que sentía se estaba perdiendo hasta sentir odio y con intenciones de hacer el mal con él, me sentía perversa, sumamente llena de odio a todo, no quería, no quería regresar a ser el de antes, Laura lloraba en mi mente, sabía que seguía aquí y yo solo estorbaba en su vida, pronto él bebe lloraba quería despertarme si es que era un sueño, lo escuchaba llorar más allá de esta escena diabólica, sabía que esto no era real pero parecía otra realidad en un sueño, pronto escuché como algo se movía pensé que era Jorge lo escuche levantarse de la cama, el venia hacia mí, pensé que me ayudaría, o quizás lo sabía todo y solo me atacaría, sentí su mano en uno de mis hombros con lo que jalo de mi girándome para verme, estaba con él bebe aun en manos y lo que vi se volvió a un más terrorífico, era mi antiguó yo, era mi cuerpo decrepito como aquella vez en esa extraña alcantarilla, me tomó de la garganta, parecía querer matare quizás debía de hacerlo, pero quería que soltara al bebe y no lo hacía, lo estaba protegiendo a pesar de la maldad  que sentía dentro de mí, todo era un caos, él bebe solo me avisaba que este escenario llegaría, pronto mi ex cuerpo dejo de ahorcarme, intento arrancarme a mi bebe de los brazos pero no lo dejaba, abrió su boca exhalando un fuerte aroma a pestilencia, el cuerpo roído de gusanos comenzó a deshacerse, parecía que el mismo aliento lo derretía pero en realidad se volvía un ente, intentaba meterse en mi o dentro del bebe, estaba aterrorizada, sentía que recuperaba mis fuerzas y el amor que había perdido, podía proteger a mi bebe de nuevo con más fuerza, Laura se había vuelto a ir, o yo era Laura, siempre lo había sido desde que me había fusionado con ella, quería que soltara a mi bebe, mi alma maligna quería meterse  en él bebe para volver a surgir, intentaba todo para que no lo hiciera, ni siquiera en el mundo real Jorge reaccionaba, estaba profundamente dormido dado las pastillas para dormir  que se tomó, mi madre, suponía muy cansada como para ir a ver que sucedía, todo pasaba muy rápido, de pronto, algo parecía acercarse, una luz muy fuerte y poderosa se adentraba, pronto otra más parecía acercarse, eran dos luces blancas tan fuertes que iluminaron todo, el ente maligno comenzó a estresarse, giro a ver las luces blancas mientras que me soltó y pude escapar con él bebe hasta la esquina esperando todo acabara dentro del sueño, el ente ataco pero las dos luces que pronto imagine serian ángeles se defendieron, estas tomaron al ente y lo arrojaron a un agujero oscuro donde finalmente termino vencido y encerrado para siempre, ambos ángeles se acercaron a mi después de eso, no  pida distinguirlos por la  fuerza de la iluminación en sus auras, pero poco a poco comenzaron a esclarecerse, una cuantas lágrimas escurrieron en mis ojos, la imagen era verdaderamente fuerte, no podía creerlo, no podía pensarlo, sin decir una  palabra entendí lo que querían ambas auras, las miraba sin miedo, sin temor, todo lo contrario, con paz y amor, con fuerza y felicidad, por fin sabría que todo estaría bien, quería abrazarlas pero estas se negaron, una de ellas se giró y salió del cuarto, regreso poco después con otra aura, pensé lo peor, no podrían hacerme esto, mi destino estaba sellado, debía aceptarlo como la primera vez que lo entendí, las dos se giraron y comenzaron a elevarse mientras que la otra a la que reconocía completamente y al igual que yo le escurrían la grimas de los ojos suspiro, finalmente me sonrió para hacerme entender que  ya todo estaría bien, se giró elevándose junto con las otras, las tres me sonrieron finalmente mostrándome un rostro de felicidad, tomadas de las manos se elevaron hasta terminar de irse muy lejos por el cielo, parecían  tres estrellas juntas que viajaban al paraíso, yo ya no podía hacer nada debía de ser fuerte, debía de seguir, guardé la cama  tome a mi bebe lo regrese a la cuna mientras que  yo regrese a la cama, cerré los ojos tranquilamente esperando mi asenso y por fin logre despertar, me miraba en el cuarto, mi bebe aun lloraba, lo levante para consentirlo, le di una vez más leche la cual chupo con suavidad, pronto terminó y se quedó completamente tranquilo, estaba por fin en paz, me quede un rato mirándolo hasta el amanecer, mire mi reflejo en el espejo en algunas ocasiones, notaba mi reflejo, esta vez me sentía mejor, por fin estaba en paz conmigo misma, este cuerpo y esta vida  me pertenecían completamente, lo había  logrado, había cumplido mi misión para ganarlo, tampoco me sentía tan mal conmigo misma por sentirme solo  un huésped en él, mi bebe ya no lloraba sin control, entendía que ahora era su madre y debía de amarme como yo a él, aún quedaba algo más, sabía que debía afrontarlo, al tocar el primer rayo del sol la ventana desperté a Jorge, él se levantó con normalidad, le dije me acompañara, tome a nuestro bebe en mis brazos caminando tranquilamente hasta el cuarto de mi madre, el preguntaba porque pero yo ya sabía lo que pasaba, sin tocar abrí la puerta, ella estaba ahí, descansando, su cuerpo ya  no reflejaba energía alguna, no parecía respirar, solo estaba tranquila  cubierta con sus sabanas de terciopelo que tanto le gustaban, nos sentamos de lado a lado de ella, Jorge comenzó a llorar, era hombre pero no insensible, él quería  a mi madre tanto como a la suya, lo habían criado así, con valores, mi madre y Jorge se llevaron muy bien siempre, tanto que el amor de yerno y suegra era fuerte  entre ellos, yo miraba a mi madre, estaba triste sin duda  alguna, pero lo entendía, ella también había cumplido su propósito, había estado conmigo hasta el final, mi bebe ya estaba sano y salvo con nosotros y ella podía descansar, sé que nunca me lo dijo pero yo lo sospechaba, hace nueve meses el día de mi accidente, ella había ido al doctor, había sufrido algunos mareos, no se sentía del todo bien, se sentía más agotada día con día, sintió una leve bolita en su pecho, visito al doctor esperando le diera buenos resultados, pero nada fue así, Jorge lo sabía, todos lo sabían menos yo, querían cuidarme y protegerme de la dura verdad, decían que los doctores le habían dado menos de cinco meses de vida, pero milagrosamente ella resistió mucho más que eso, llore sin parar a lado de Jorge y de  mi madre, Jorge había llevado al bebe hasta su cuna donde lo cuido un rato más, yo me libere, lo sabía desde aquel viaje, sabía que no estaba bien y después de lo de anoche sabía que Laura se había llevado finalmente a nuestra madre, a esa madre que finalmente me había dado el cariño que había perdido de la mía, ella también vino a verme aquella noche, cuando todo paso se fueron felices, felices de la madre en la que me había convertido gracias  a ellas, Laura me concedió el perdón esa noche, entendía que nunca estuvo lista para ser una madre de verdad, yo era la indicada para esto.


Pasaron los días, los meses y los años, nuestro pequeño Jorgito había crecido, ahora nuevas responsabilidades adquiríamos como padres, levantarse temprano, prepararse para ir a la escuela, berrinches de hijo por los que todos pasamos, camino a la escuela, al trabajo, un día en casa haciendo los labores del hogar, de regreso a la escuela, recogerlo, atender quejas y regaños, regresar a casa, preparar todo para la comida y la cena, ayudar a mi hijo en sus tareas, pasar cumpleaños, regaños, accidentes, enojos, tristezas y felicidad, una que otra noche placentera entre padre y madre, ver a nuestro pequeño crecer hasta convertirse en un adolescente, soportar sus escapes, sus berrinches de chico adolescente, afortunadamente no fue niña si no sería  aún más difícil explicarle su periodo, al menos yo lo entendía, sabía lo que quería igual que Jorge, siendo los mejores padres, con preocupaciones por nuestro pequeño por el que sufrimos y vinos crecer hasta convertirse en un hombre de bien, verlo graduarse, sufrir por amor varias veces, irse de nuestro lado para cumplir sus sueños y finalmente darlo todo hasta que se termine el último aliento de amor por nuestro hijo.


Ahora yo estaba en cama, luego de una larga vida, una vida en la que había aprendido a ser feliz, aprender a que una vida  no debe de ser tan dura como pensamos, sino más bien aprender a vivirla sin pensar en lo malo que nos pudiera pasar, aprender a que no se es madre en solo nueve meses si no toda la vida y luchar para ganárselo, yo no creía en los milagros, pero luego de esta larga vida, creo que me falta mucho más por aprender, creo que después de morir, una nueva vida de mujercita me espera, o esta vez, finalmente llegare al paraíso para reunirme mis dos amadas madres.



¡FIN!



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