martes, 6 de enero de 2026

Jefa machista capitulo 3


 

El sol aún no había salido cuando Carol despertó con un cosquilleo extraño en las venas. Apenas hace tres días que había sido nombrada jefa de oficina, y desde entonces, cada mañana comenzaba igual: se sentía arrastrada hacia el armario, donde dejaba a un lado sus trajes sobrios para escoger blusas con escotes profundos, faldas ajustadas 

Carol Se paraba frente al espejo, rozaba sus labios con lápiz rojo y sonreía, admirando cómo la tela se ajustaba a su cuerpo. 


Carol : Finalmente alguien que sabe lo que vale sólo mira lo hermosa que me veo 

 

Al llegar a la oficina, su actitud cambiaba completamente. Se colocaba detrás de su mesa de madera oscura, los ojos fríos, y hablaba con prepotencia a sus empleados. Con los hombres era distante pero respetuosa, pero con las mujeres era cruel: interrumpía sus presentaciones

Carol : Si muy lindo todo mirá hermosa en vez de hacernos perder él tiempo con ésta basura de presentación deberías hacer algo más 


 La actitud de Carol sé volvió aún peor haciendo comentarios inapropiados sobre su ropa y les asignaba las tareas más pesadas sin motivo. Irma, la secretaria, era una de sus blancos favoritos. Un día, cuando Irma le entregó un informe, Carol se inclinó hacia adelante

Carol : ésa falda larga no te queda Si quisieras ser más útil, te preocuparías por verte mejor para el trabajo

Irma : Mire no estoy dispuesta a seguir soportando sus comentarios 

Carol : pues vete después de todo eres una ladrona 

Irma : Dé que habla yo jamás he robado nada 

Carol tomó a Irma del brazo y la jaló hacia ella mostrándole la pantalla donde sé podía ver un faltante en las cuentas 

Carol : Té aconsejo que té portes bien 


Tras él besó Irma sé fue pero no sin antes recibir una caricia en su trasero un par de horas más tarde Carol sé dirigió al comedor  mientras caminaba por el pasillo hacia su despacho, Carol se detuvo al escuchar voces en el baño de mujeres. Era Irma y otra compañera, Lucía.


Irma : Ésa Carol es igual que todos los jefes anteriores Pensé que por ser mujer sería diferente, pero es la misma porquería que siempre: machista, abusiva.

 Lucia : Si casi como el último jefe ¿recuerdas? Lo despidieron por acoso sexual y ahora está en la cárcel por violencia contra una empleada


Carol se quedó helada. No sabía nada de los jefes anteriores; nadie se lo había mencionado en la entrevista.

 

Regresó a su despacho y abrió la computadora. Buscó en los archivos internos de la empresa y descubrió una verdad escalofriante: los últimos cuatro jefes habían sido despedidos por acoso sexual o violencia contra mujeres. El más reciente, Fabián, había sido condenado a cinco años de prisión por agredir a una secretaria que le había denunciado. Al leer su nombre, Carol sintió un escalofrío que no venía del aire acondicionado. Había algo raro en todo esto; su cambio de personalidad no era algo que le hubiera sucedido por casualidad.

 

Al día siguiente, decidió visitar a Fabián en la cárcel de Jalisco. Cuando lo vio entrar a la sala de visitas, Fabián se rió a carcajadas al escuchar que era la nueva jefa 


. Fabián : ¿La nueva jefa? ¡Qué gracioso!


Carol le contó cómo su personalidad había cambiado desde que ocupó el cargo, cómo se sentía atraída por la ropa atrevida y cómo le salían palabras machistas sin poder controlarlas. Fabián dejó de reír y miró a sus ojos con una expresión sombría. 


Fabián : A mí me pasó lo mismo. Desde el día que me senté en esa puta silla, algo se apoderó de mí. Me volví un hombre horrible, acosador, violento. No era yo, pero no podía hacer nada para detenerme 

 

Carol : Entonces renunciaré. Así dejaré de ser esta persona


Fabián : Jajajaja jajajaja ¿Renunciar? ¡Si fuera así de fácil, yo no estaría aquí eso  dentro de ti no te dejará renunciar. La única forma de librarte es hacer que te despidan, que alguien más se siente en esa puta silla. Si intentas renunciar, solo lo harás más fuerte”.

 

Carol salió de la cárcel con la cabeza llena de dudas. Se subió a su carro y sacó el celular para enviar un mensaje a los dueños de la empresa, renunciando al cargo. Pero en cuanto escribió las primeras palabras, sintió cómo su mano se agarrotaba. Algo invisible le quitó el celular de las manos y lo guardó en la guantera.


Ella sé miró en el espejo y Su cuerpo se movió por sí mismo: encendió el motor, salió de la cárcel y condujo  hasta el primer teibol que encontró. Era un lugar oscuro, con luces rojas y música fuerte. Se sentó en la barra, pidió una cerveza y miró a las mujeres que bailaban en el tubo.


 Su mirada se volvió fija y cruel, y sonrió Carol sé sentó bebiendo cerveza mientras veía a las mujeres bailando quitándose la ropa una vista que disfrutaba Carol en su interior quería salir de ése horrible lugar pero su cuerpo no la obedecía. una de las chicas sé acercó y Carol le puso un billete en su tanga durante todo él día ella permaneció en ése lugar 



 

Cuando Carol recuperó el control de su cuerpo en la madrugada fría  sus piernas temblaban tanto que tuvo que agarrarse en la puerta de su carro para no caer. Estando completamente ebria 


 La luz de la luna reflejaba en el cristal, y vio su rostro desfigurado por el lápiz rojo difuminado y las marcas de besos en el cuello 


Carol Se metió al carro y se quedó inmóvil por varios minutos, escuchando el latido acelerado de su corazón y el eco de las risas de Fabián en su cabeza: “Si intentas renunciar, solo lo harás más fuerte”.

 

Al día siguiente, llegó a la oficina más temprano de lo habitual. El pasillo estaba vacío, y el único sonido era el crujido de sus tacones sobre el suelo de mármol. Al entrar a su despacho, se detuvo frente a la silla de madera oscura, con brazos tallados y un respaldo alto que parecía observarla. Sintió ese cosquilleo extraño en las venas de nuevo, pero esta vez fue más intenso: como si la silla estuviera llamándola. Se quedó de pie durante un minuto, luchando contra la tentación de sentarse, pero finalmente cedió. En cuanto sus muslos tocaron el asiento, sacó una botella escondida en el escritorio 


 

Irma entró unos minutos después con una pila de documentos. 


Irma :  Jefa, los informes de la semana pasada”, dijo con voz temblorosa.


 Carol levantó la vista y sonrió de forma cruel. Al ver que tenía puesta una falda corta y unos tacones 


Carol : Esas faldas largas no te hacen justicia ahora te ves mejor. Tal vez deberías usar algo más ajustado para llamar la atención

 

Irma sé sentó en las piernas de Carol besándose con ella mientras sentía como Carol acarició su pierna llegando a subir su falda mientras la Carol real sé desvanecia dentro de su propia mente tratando de recuperar él control 

 


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