Comunidad Body Swap

martes, 19 de octubre de 2021

"𝑹𝒆𝒍𝒊𝒒𝒖𝒊𝒂"

  

TG October 

9-Reliquia


Holita, esta historia esta hecha especialmente para unos queridos seguidores de Argentina uwu



CONTEXTO MASOMENOS XD:

Kata, era una bella mujer en aquellos entonces donde todo era más primitivo, con el tiempo fue adquiriendo grandes poderes de sus maestros los dioses, considerados en aquel entonces como las máximas deidades, mismos que le otorgaron diferentes artilugios y reliquias diferentes, medallones, collares, dagas, entre otros artículos más, los cuales contenían el poder de estos dioses y con los cuales podrían causar Caos y destrucción si llegaran a caer en manos equivocadas.

Es por eso que, Kata se había convertido en la bruja máxima y heredera del trono, única encargada suprema de portar todas las armas de los dioses, así mismo, creando réplicas de las mismas las cuales podrían contener pequeñas fracciones de su poder, solo para despistar a los ladrones y alejar el verdadero mal de aquel poder divino y supremo.

Kata reabría nuevamente su negocio, vendiendo cosas mágicas unidas al asombroso y enigmático poder que albergaban las armas originales, las cuales estaban escondidas y resguardadas en otra dimensión, creada especialmente por Kata, con diferentes hechizos y conjuros para resguardarla de todo mal.

-Aquel día, Kata había vendido un par de anillos viejos, los cuales no contenían realmente mucho poder, luego vendió un reloj antiguo sin vida y finalmente, vendió un medallón, el cual ese si tenía poder pero no tanto para causar más estragos de los que le gustaba provocar por diversión.

Fue entonces que, de la nada, tres camionetas con hombres abordaron a la anciana en su local, la bruja arremetió con todo su poder, intentando escapar una vez más, pero fue inútil, apenas un disparo bien acertado había perforado una de sus piernas, sin causarle mucho daño, Kata decidido arrojarse entre portales por medio de un espejo mágico, destruyéndolo del otro lado, en una dimensión alterna y segura fuera de aquellos seres malignos, pero perdiendo el resto de sus pertenencias menos importantes que las verdaderas.

Los hombres aseguraron el lugar, embargando todas las pertenencias de la bruja, y, cuando pensaban que ya todo estaba aparentemente en orden, Kata les envió un saludo desde el más haya, una esfera de energía emergía de la nada, cruzando toda la tienda disparando a la mayoría de los enemigos dejándolos como un camote quemado.

Sin embargo, Kata no podía con todos en ese momento, eran demasiados y seguían vivos, por lo que decidió conjurar un hechizo para reventar por completo el lugar y con ello todas las reliquias serian dispersas como una lluvia por todas partes del mundo en diferentes lugares desconocidos.

Y así lo hizo, enviando una última llamarada de energía, creando una muy fuerte explosión que logro asesinar a todos los miembros enviados por la Comunidad, destruyendo de esa forma un preciado santuario que había sido su hogar por muchos años.

Las reliquias estaban esparcidas por el mundo, por lo que, en cualquier momento, alguien podría encontrar una de ellas y provocar que su poder oculto en ellas sea liberado.

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Paolo estaba realizando sus clases de deporte, entrenar niños no era muy fácil para él, pues el simple hecho de controlar a varios niños con la hormona alta era bastante insoportable.


Mientras regresaba a su casa, recordó que esa tarde recibiría a su novia en su casa, por lo que tenía que buscar algo para llevar y darle de comer, él estaba cansado de lidiar todos los días con su trabajo de maestro de deporte, mientras que Agustina, su novia, era una floja que había dejado por un tiempo la carrera que se encontraba estudiando, aunque él creía que era por flojera, pues realmente y sin decirle por miedo a que la tomara mal, era por cuestiones familiares.

Agustina era una chica linda, que siempre estaba preocupada por su físico, iba al gimnasio y de vez en cuando se tomaba su tiempo para estudiar en lo que volvía a la universidad, pues ella quería ser una gran ingeniera, ella vivía con su hermana, con quien se quedaba para no estar soportando a sus padres, ambas vivián cómodamente y sin muchas preocupaciones más las que ya tenían como la renta entre otras cosas, por eso, es que Agustina trataba de alejarse un poco de su hermana para darle su privacidad, cosa que Paolo tenía que amortiguar, para hacer feliz a su novia, a pesar de todos los problemas que enfrentaban.

Ambos estaban en casa de Paolo, comieron algo de pollo rostizado que Paolo compro viniendo a casa y con algo de disgusto, Agustina reprocho que siempre comían lo mismo, ya que veía ese tipo de pollo como grasoso y que hacía que perdiera su figura.

Por lo que empezaron a discutir sobre quien tenía la vida más fácil que el otro, pues Paolo, al tener poco tiempo, estaba cansado de ser el quien daba todo por la relación, cuando era el que tenía más trabajo y en cambio Agustina siempre esperaba que Paolo le diera todo, sin dar mucho a cambio.

Agustina estaba molesta, pues odiaba que su novio la viera de mala manera solo por no seguir estudiando y no trabajar solo para estar en el gimnasio y verse muy sexy como si hubiera otro hombre de por medio al que quisiera impresionar.

Paolo por otro lado, estaba cansado de tener que lidiar con los niños de la escuela, quienes siempre causaban desastre y él tenía que solucionarlo, sin hacerle mucho caso, pero para Agustina, eso no era un trabajo, pues según ella, era muy fácil controlar a niños desenfrenados, solo había que tener carácter firme para que se calmaran y obedecieran.

Luego de un buen rato explicando quien podía ser mejor que el otro, Agustina propuso que, si tanto se quejaba de ella y podría hacer las cosas mejor que ella, pues que entonces el debería ser ella por un día y que, si eso pudiera pasar, ella tomaría su cuerpo para ser mejor que el en todo lo que el lloraba que no podía.

Paolo correspondió con su actitud, pensando que solo era un juego de actitud, pero que el podría ser incluso mejor que ella como mujer.

Ambos se fueron a dormir enojados, mientras que miraban  las redes sociales, observando como una noticia se había vuelvo viral, acerca de varios meteoritos que cayeron sobre la tierra, después de una misteriosa explosión, en donde por cierto había varios cadáveres de hombres desconocidos, pero que de igual manera, esos meteoritos podrían ser en verdad diferentes tipos de armas desconocidas, por ello, lo sucedido con la explosión, aunque en las noticias no daban clara la información, pues ni ellos mismos entendían que eran los artículos que habían volado por todo el mundo, sin ubicación alguna.

Al día siguiente, Paolo volvía a las clases, siendo hostigado por los mismos niños de siempre, los cuales le causaban mucho coraje, pues Paolo ya no disfrutaba su trabajo como maestro de deporte.

Agustina noto que Paolo ya no estaba, pues como siempre, se iba temprano al trabajo, por lo que decidió salir a hacer ejercicio como todos los días, a su manera, des complicada, en su bicicleta que la llevaba a todos lados.


Mientras pasaba por un parque, Agustina observo como un sujeto había recogido una misteriosa estatua, el hombre parecía un indigente, quien había levantado la reliquia metiéndola a su bolso, el objeto parecía muy valioso, por lo que era muy vistosa por las personas que pasaban, por eso, una señora que pasaba por ahí, al ver el objeto, pensó que el hombre se lo había robado, intentando sacar provecho de ello para quedársela, esta comenzó a fingir que el hombre le había robado la estatua a ella, fue entonces que comenzó un pleito entre ambas personas quienes tomaron la estatua con sus manos, Agustina observaba todo con atención, así como las personas que se acercaban de chismosas, pero de repente, algo extraño había ocurrido, pues la estatua comenzó a brillar iluminando a las dos personas que la tenían en sus manos, de la nada, las personas comenzaron a darse a la fuga pensando que era una bomba, pero cuando la luz termino, el viejo vago y la señora estaban tumbados en el suelo.

Agustina decidió acercarse siendo la única junto con otras tantas personas alrededor quienes no se atrevían a acercarse, ella tomo la reliquia con sus manos y la guardo en su mochila, mientras miraba como los señores se levantaban confundidos, siendo el vago el más alterado, pues decía tonterías sobre la señora quien según le había robado su cuerpo, en cambio, la señora, su cuerpo o quien estaba en ella, señalaba que el viejo quería hacerle daño pero lucia como si aprovechara la oportunidad para tocar sus atributos con perversión.

Agustina veía a los dos sujetos confundida al igual que las demás personas, pero entonces ella entendió todo, la estatua los había hecho intercambiar sus cuerpos entre si al luchar por la reliquia.

Ella no lo pensó dos veces, llevándose lejos la reliquia con ella, regresando a casa de Paolo esperándolo impaciente para contarle sobre la increíble oportunidad que estaba en sus manos.


Paolo regresaba de la escuela, luego de un día muy estresante y confuso, pues según, los cadáveres de dos niñas o al menos de sus pieles, habían sido encontrados abandonados en el baño de la escuela completamente sin vida y sin tripas ni órganos ni sangre, algo que había alertado a las autoridades, mientras que, en las calles, escuchaba rumores de que una señora y un vagabundo habían intercambiado sus cuerpos mágicamente.

Paolo llegaba a su casa muy cansado, luego de tantas idioteces que habían sucedido en el día, pero al llegar, su novia lo sorprendía de emoción al haber hecho algo rico de comer, Paolo se sentó sobre la mesa admirando el lindo trabajo que había hecho su novia, pues estaba muy cansado y eso lo había sorprendido bastante.

Mientras comían, Agustina comenzó a tocar el tema del cambio de cuerpo, en que harían si fuera en otro y así, cosa que Paolo comenzó a sentirse algo incomodo pero interesado por el hecho de que su novia pensara tanto en ser el otro, fue entonces que ambos conectaron con las historias que se habían suscitado en el día, contándole Agustina a Paolo todo lo que había visto en el parque, Paolo entendió todo y siendo que esto era verdad, ambos regresaron a la sala mirando la extraña reliquia sobre la mesa.

-Esta sería una gran oportunidad, pues podríamos ser el otro por un día, o por una semana –Agustina pedía con emoción –

- ¡No lo sé amor, esto podría ser muy peligroso!, solo piénsalo, yo en tu cuerpo tú en el mío…-Paolo no estaba del todo seguro, pero su novia insistía –

- ¡Ándale Paolo, tú siempre me estas criticando, quiero que veas que no es tan fácil ser yo, que veas todo el esfuerzo que hago para mantener mi cuerpo en forma, es que no vez que lo hago para gastarte, tú eres el único chico que me importa –

Agustina caía en lágrimas, pues se sentía devastada por la forma en que su novio pensaba de ella.

- ¡Pues yo quisiera que entendieras que mi trabajo no es fácil!, es como si tuviéramos un hijo o dos o tres, ¿Los aguantarías corriendo por toda la casa mientras que yo trabajo o no hago nada para ayudarte? –

- ¡Pues dudo mucho que tu puedas aguantar el periodo, el acoso de los hombres o ser una señorita bien portada y con buen cuerpo todo el tiempo! –

- ¡Pues hagámoslo, si tanto piensas que ser yo es más fácil que el que tu estes mostrando tu cuerpo todo el tiempo –

Paolo tomaba la estatua mientras que Agustina lo seguía, mirándose ambos con algo de miedo, pues pensaban que tantas ideas negativas habían sobrecargado la magia de la estatua.

Ambos pasaron largos minutos sosteniéndola, sin que pasara nada, estaban pensando que había sudo una pérdida de tiempo y que realmente solo había funcionado una vez, pero mientras más pasaba el tiempo, más querían intercambiar sus cuerpos imaginándose muchas cosas más haya de ser mejor que el otro.

- ¡Oye amor…! –Paolo rompía el hielo, - ¿Y qué se siente tener esas cosas en el pecho? –

- ¡Pues es como preguntarte que se siente tener pene? –Agustina respondía     pícaramente –

- ¡Pues lo mismo que preguntar que se siente la vagina! –

- ¡Eres un pervertido, seguro lo único que harás es tocar mi cuerpo todo el día! –

- ¡Pues podría pensar lo mismo!, te eh visto con mucho interés en tener mi cuerpo en todo el día, tal parece que te gustaría tener un pene entre las piernas –

Ambos empezaban a reír, imaginándose muchas cosas acerca de si mismos, sin darse cuenta de que aún sostenían la reliquia en sus manos, de repente, sus risas pararon cuando una luz empezó a iluminar la habitación.

- ¡Coño Agustina, es real, suéltala, no quiero tener una vagina! –

- ¡No ahora te aguantas tarado! –

- ¡Espera no! –

Paolo tenía miedo, pues no pensaba que fuera a funcionar, todo lo estaba tomando como un simple juego, pero entonces se había hecho realidad, Paolo quería soltar la estatua, pero no podía, estaba atrapado por el poder de esta mientras veía a su novia igual de impactada, estaban perdidos, pronto estarían en el cuerpo del otro, la luz seso dejándolos a ambos inconscientes.


- ¡Ay, me siento muy raro!, ¿Qué fue lo que paso? –Paolo reaccionaba al respetar –

- ¡Funcionó! –Agustina gritaba jadeando de emoción –

- ¿funcionó?, ¡No puede ser!, ¿Qué hiciste Agustina? –

- ¡Yo no hice nada jaja!, fue la estatua –

- ¡El coño de tu madre, tengo tetas! –


- ¡Cambiamos de cuerpo Paolo! –

- ¡Agustina regrésame mi cuerpo! –

- ¡Pero amor, deberíamos experimentar ahora que finalmente paso! –

- ¡No Agustina, yo no quiero ser una mujer, yo no quiero tu cuerpo, no quiero ser tú! –

- ¡Pues ya estamos así!, ni modo, no creo que esta cosa vuelva a funcionar por un buen tiempo –

- ¿Cómo porque dices eso? –

-Observe cómo funcionaba antes, seguro es una especie de recarga, o con algún tipo de deseo, tú mismo lo viste –

- ¡Pues volvamos a pedir otro deseo, desea que regresemos! –

Paolo tomaba la reliquia con sus manos, tratando de que Agustina hiciera lo mismo, pero tal parecía que ella no quería cooperar, mientras tanto, Agustina observaba su entrepierna y su pecho, notando que ya no tenía sus atributos femeninos, si no el cuerpo masculino de Paolo.

- ¡Se siente raro tener barba!, además me cuelga tu cosa entre las piernas –

- ¡Pues sí, eres un hombre mensa! –

- ¡Y tu una mujercita amor! –

- ¡Cállate, no me digas así, no quiero ser una mujer! –

Paolo miraba muy raro el hecho de que su propio cuerpo se encontraras frente a sí mismo, sentía el peso extra en su pecho, agitándose con cada movimiento, sintiendo un gran golpe de sensibilidad, su mente estaba entrando en shock, era demasiado que procesar, la mente de una mujer era demasiado para su semblante masculino, Paolo no podía evitar sentir una extraña incomodidad entre las piernas, observando el nada familiar hueco que residía de entre ellas, sintiendo un peculiar instinto de placer proviniendo de todo su cuerpo, el cual pronto comenzaba a calentar sus hormonas con efusividad, Paolo estaba estresado, no podía controlar su cuerpo de mujer.

- ¿Qué pasa, quieres tocar? –Agustina miraba a su novio ansioso al mirar su nueva perspectiva –

- ¡No!, no debería, pero, si tú quieres, bueno, de todos modos…, ¿Ahora es mi cuerpo no? –


Paolo bajaba su mirada ahuecando sus nuevas tetas con sus manos, subiendo lentamente mientras las apretaba experimentando una muy cómoda, placentera e irreverentemente extraña sensación en todo su cuerpo, producido por un curioso y vertiginoso espasmo en su pecho, notando lo suaves y sensibles que eran las tetas de una mujer.

- ¡Haaa! –Paolo exclamaba un gemido suavemente –

- ¡Son muy lindas!, ¿Cierto? –Agustina le decía mientras miraba actuando a Paolo como un pervertido con su propio cuerpo –

- ¡Tal parece que tú no te quedas atrás! –

Paolo le respondía mirando como su antiguo pene se ponía erecto, ocasionado por el producto de ver como el mismo se tocaba sus tetas y jadeaba al contacto de ellas.

Agustina miro su entrepierna sintiendo una punzada que recorría todo su cuerpo, notando como ese trozo de carne crecía exponencialmente, latiendo y vibrando mientras su sangre hacia expandir las cavidades de su piel, Agustina no podía contenerse, sintiendo la helada sensación de tener un pedazo de carne creciendo entre sus piernas, por lo que decidió correr al baño en busca de lo desconocido, dejando a Paolo solo mientras que ella se disponía a explorar su nuevo cuerpo.

- ¡Agustina no te vayas, aún tenemos algo importante que resolver aquí! –Paolo le gritaba angustiado –

Pero Agustina no le hacía ni el más mínimo caso, ocultándose en el balo y cerrando con seguro para que Paolo no entrara, Agustina miraba el rostro de su novio en el espejo, apreciando la uniforme masculinidad en su fisionomía.

Su nuevo pene aun vibraba, tintineando entre la suave tela del pantalón y el bóxer de su novio, con sus manos bajo sus prendas temblando ante lo desconocido, liberando la larga silueta masculina que emergía de su zona intima.

- ¡Haaa, no esta tan grande como pensaba! –Agustina jadeaba algo decepcionada –

Luego recordó que, en su cuerpo, el pene de su novio se veía más grande, quizás dependía de la perspectiva en la que se encontraba, llevando sus masculinas manos a su nuevo miembro el cual tan tierno como efímero tintineaba suspendido por el aire.

- ¡Ahhh, se siente curioso cuando lo toco! –


Agustina jadeaba mientras frotaba su miembro con sus manos, explorando la increíble experiencia que era tener un pene entre sus piernas, presionando mientras su piel circundada abrazaba la cabecita de su miembro provocándole una menos satisfacción y placer.

Sin darse cuenta, Agustina estaba impulsando su miembro cada vez más rápido con sus manos dándole una verdadera gozada de placer, exhalando y suspirando con sus piernas abiertas, sentada sobre la taza impulsada por el placer que emanaba de sus sentidos masculinos, pero que luego de unos escasos 3 minutos, Agustina había provocado que su nuevo miembro se viniera, dejando toda una escena de manchas sobre el suelo, sus manos bañadas en la viscosa sustancia y con apenas unos segundos de dopamina.

- ¡Guacala, que asco, y que rico!, aunque lástima que durara tan poco… -

Agustina miraba toda la escena del desastre que había hecho, mientras que miraba el miembro de Paolo reducirse, procurando limpiar todo tan rápido como podía para que no se secara, así como para que no le molestara la viscosidad reseca de los excesos de la mezcla homogénea en su piel.

Paolo aún se sentía muy inestable, estar en el cuerpo de una mujer era algo que debía de tomarse el tiempo de procesar, pues todo un mundo lleno de sensaciones únicas estaba embargándolo, no era como pasar del frio a lo caliente en un par de minutos.

Miraba como su novia se encerraba en el baño y solo le quedaba esperar a que ella saliera, necesitaba ver con sus propios ojos su nuevo cuerpo, ver que estaba dentro del cuerpo de su novia, una mujer, con buen cuerpo que antes de tenerlo degustaba ver y excitarse imaginando tener sexo con ella, pero ahora, él era ella, el simple hecho de sentir cada parte de su cuerpo ahora como suyo lo hacía estremecer.

Paolo continuó masajeando sus nuevos atributos provocando que su cuerpo se sacudiera de placer, su nueva vaginita también sentía las cosquillas que sus manos provocaban en sus senos y gentilmente, su coño comenzó a desprender fluidos vaginales que propiciaban a que estuviera lo suficientemente lubricada para ser penetrada por un hombre, aunque Paolo solo sentía las emociones tan deliciosas y fluctuantes que emanaba el cuerpo de su novia, sin saber que lo que quería era tener la verga de un hombre que la convirtiera en mujercita.

Sin darse cuenta, Paolo ya tenía las piernas completamente mojadas, cuando de repente, Agustina salió del baño algo ansiosa por lo que había ocurrido, encontrándose con la escena de Paolo masturbando sus senos, haciendo que Agustina se sintiera un poco incomoda, pero igual de excitada al ver como su novio se estaba divirtiendo con su propio cuerpo, entonces, Agustina se acercó a Paolo mirándolo con efusividad.

- ¿Te estas divirtiendo? –Agustina le decía acercándose sutilmente a un Paolo extasiado y totalmente distraído con la euforia de sus tetas –

- ¡Eh, ah, perdón, no era mi intención, yo solo me deje llevar! –Paolo le respondía nervioso –

- ¡Tranquilo yo te ayudo! –

Agustina le respondía sensualmente mientras se acercaba poro a poco a sus antiguos senos, aunque Paolo, quien veía todo desde su nueva perspectiva, observaba como Agustina acercaba sus propias manos a sus ahora senos, al llegar a ellos, Paolo sintió con mucha rareza la forma en que ahora se sentía que otra persona tocara sus propias tetas, sacudido por la dopamina, Paolo comenzó a jadear sintiendo como su novia masajeaba sus propias tetas de una manera tan deliciosa y placentera, pues ella sabía la manera correcta de tratarlas.

- ¡Ahhh! –Paolo exclamaba suavemente –

- ¡Ummm!, sí que son suaves, ¿No? –

- ¡Haaa, no, aléjate de mí, no me toques! –

- ¡Pero que te pasa, es mi cuerpo, yo puedo tocarlo! –

- ¡Si, pero ahora es diferente, es a mí a quien tocas! –


-Pues no decías eso cuando tú eras el que exigía tocarme, ya vez lo que se siente que te manoseen cuando no quieres –

-Pero tú eres una mujer, esto no me parece apropiado, soy un hombre, solo estás haciendo que me enrede más con tu cuerpo –

Paolo se levantó corriendo al baño, solo podía sentirse caliente y ansioso, bastante nervioso por sentir todo lo que su cuerpo de mujer le provocaba, sintiéndose muy extraño y contrariado, Paolo se aseguró de tener algo de privacidad y finalmente se pudo ver el reflejo de su nuevo cuerpo en el espejo.

A pesar de que eso le había llevado un gran impacto, Paolo comenzaba a sentirse agobiado por el aspecto que ahora tenía siendo su novia, pues era una mujer muy bonita y de muy buenos atributos, sin dudarlo, comenzó a desvestirse mirándose en el espejo, tomó su celular tomándose algunas fotos, observando con deleite el delicioso abdomen que tenía, sus ricos senos y su gran culo.

Sin duda, Agustina había hecho un gran trabajo manteniendo su cuerpo saldable y bien dotado, lo suficientemente en forma para sentir todas sus carnes vibrando y rebotando con placer cada que se movía, ahora entendía porque le gustaba tanto hacer ejercicio para mantener su cuerpo en forma, pues de cierto modo, Paolo se sentía bastante sexy cuando se miraba en el espejo, se sentía poderosa e inalcanzable.


Sacudiendo su culo y sus senos, Paolo sentía como tenía un gran poder entre sus piernas, sintió muchas ganas de orinar y con miedo y asombro, bajo sus calzoncitos examinando su nuevo órgano íntimo, sintiendo un intenso escalofrió al mirar aquella parte hueca pero palpitante entre sus piernas, sentía una fuerte presión por orinar y su controversia al no poder sujetar nada fue tal que estaba a punto de venirse sin cuidado, fue entonces que, sujetando los labios de su vagina, Paolo pudo sentir un rico cosquilleo proviniendo de su coño, sus piernas se abrieron al compás y sintiendo su rico culo caliente contra la fría porcelana de la taza, escucho con estremecimiento como su vaginita tintineaba el chorrito de orina que sobre salía de su vagina.

Paolo sentía un rico y extraño calorcito en todo su cuerpo, sobre todo de aquella zona intima que estaba empampada de órganos y evacuaciones naturales.

- ¡Ahhh, que rico y extraño se siente todo esto, es muy fuerte, no puedo controlarlo! –

Paolo miraba como su vagina no dejaba de chorrear por todas partes, no tenía manera de detenerse ni de poder sujetarla para apuntar hacia otro lado, solo sentía el fluido de su vagina derramándose por todas partes, entonces, Paolo sintió como tocaba algo viscoso y familias con sus dedos sobre una parte baja de la taza, al verlo, entendió que eran gotas derramadas de su propio semen, las cuales aún estaban frescas, Paolo no pudo evitar sentir miedo y curiosidad, pues, ahora que él tenía una vagina, ese pequeño accidente podría dejarla embarazada.



Sin más, Paolo tomo papel y se limpió los dedos y a si mismo procuro limpiarse su nueva vagina, sintiendo un gran hueco en el estómago al frotar con el trozo de papel suavemente sobre su parte intima.

- ¿Qué tanto hacías pervertido? –Agustina lo sorprendía mientras lo esperaba saliendo del baño –

- ¡Nada que te importe!, ahora veamos como volveremos a nuestros cuerpos, ¡Ya te divertiste ahora volvamos! –

- ¡Jajaja, no querida!, yo creo que te confundes, mínimo hay que disfrutarlo una semana –

- ¿Querida, como que querida? –

-Como sea, bien que gemías ahí dentro, seguramente jugaste un buen rato con mi concha –

- ¡Cállate, no sabes ni lo que dices!; pues sentía necesidad de orinar, es todo, ni modo que orinara parado, de por si quede todo empapado –

- ¡Jajaja!, eso es para que aprendas a ser una señorita y comportarte mejor al hacer tus necesidades, no creo que quieras que en donde vayas te escuchen gemir como una zorrita –

- ¡De ninguna manera pienso salir a la calle con tu cuerpo!, no quiero que los hombres me vean con tu cuerpo, podría salir algún violador y hacerme algo de lo que te pues arrepentir –

- ¡Precisamente!, para que veas todo lo que las mujercitas tenemos que pasar, ahora te toca ser parte del proceso, mañana tengo planes con el instructor del gym, pues tenía que entrenar culo, pero ahora como tu estas en mi cuerpo, tu tendrás que ir por mí y yo a tu tonto trabajo –

- ¡No Agustina, ni se te ocurra hacerme esto!, yo no tengo porque ir a tus tonterías de chica fitness –

- ¿Te gusta cómo se te ve tu nuevo culo verdad? –

- ¿Por qué lo dices? –

- ¡Vez!, es por eso que tienes que ir amorcito, para que mi cuerpecito siga teniendo ese rico culito tan firme y redondito que te gusta –

- ¡Pero Agustina, seguro ese hombre te manosea! –

- ¡Él es gay!, pero alguna que otra vez, solo lo dejo pasar, pues se armaría un alboroto –

- ¿No se supone que las mujeres odian eso? –

- ¡Pues nos tenemos que aguantar, ahora vamos a dormir que ya es muy tarde, pero antes porque no experimentamos un poco más…! –

- ¡No, ni se te ocurra, la concha de tu madre si me tocas! –

- ¡Jajaja, porque no, antes lo hacías y yo no quería! –

- ¡Agustina coño por favor! –

- ¡Jajaja, está bien, solo porque quiero que tu primera vez de mujercita sea especial! –

- ¡Cállate, jamás tendré sexo con un hombre, ni, aunque sea mi propio cuerpo! –

- ¡Jajaja, si claro! –

Paolo se encerró en su cuarto, dejando que Agustina se durmiera en la sala, no quería que ella intentara algo durante la noche, como manosear su cuerpo o algo parecido, lo que menos quería era saber que podría dejarlo embarazado.

Al día siguiente, Paolo despertó conmocionado, sintiendo el peso de sus tetas, perdió el equilibrio un poco al agitarse por levantarse de golpe de la cama, pero entonces, encontró la cama húmeda a causa de su tonta vagina, pues al no estar acostumbrado a el cuerpo de una mujer, sus genitales necesitaban liberarse, orinándose sin darse cuenta mientras dormirá, algo que le dio mucha vergüenza, no entendía como las mujeres podían vivir así, ahora recordaba porque Agustina usaba de vez en cuando una de esas toallitas durante la noche, pues prevenían algún accidente, sobre todo, si estaba en su periodo, lo que lo llevo a pensar en que si no regresaba pronto a su cuerpo, muy probablemente podría tener que soportar esa horrible y dolorosa experiencia que no quería ni imaginarse.

Agustina se había despertado unas horas antes, ella tenía ahora una nueva responsabilidad, pues debía de ir al trabajo de Paolo, solo que en lugar de encontrarse con algún accidente entre sus piernas, se encontraba ahora su nuevo miembro bastante duro por el fresco de la mañana, Agustina no lo pensó dos veces, y, aprovechando, comenzó a masturbar su rico pene una vez más, luego de unos minutos, está ya se había venido sobre todo el sillón y sus manos nuevamente, teniendo que limpiar todo de nuevo, algo que no le estaba gustando de su nuevo sexo, entonces, Agustina entro al baño, refrescándose del mal olor que ahora como hombre generaban sus axilas y el resto de su cuerpo.

Sin darse cuenta, ya se le había hecho tarde, no tenía ropa nueva que ponerse y la única que había limpia estaba dentro del cuarto de Paolo, pero como no quería abrirle, le dio igual y se volvió a poner la misma ropa, a fin de cuentas, Paolo nunca cuidaba mucho su aspecto higiénico, típico de hombres, salió apresurada a tomar el camión y logro llegar a tiempo a la escuela donde ahora tenía que trabajar.

- ¿Agustina? –Paolo preguntaba al abrir la puerta –

Al darse cuenta de que no había nadie en casa, Paolo decidió vivir una pequeña aventura, se quitó la ropa de Agustina, quedándose completamente desnuda, admirando frente al espejo su nuevo y sexy cuerpo, sujetando sus tetas con sus manos, pellizcando suavemente sus pezones, sintiendo como estos hacían que su cuerpo vibrara de nuevas sensaciones, haciendo que jadeara una y otra vez, así como su vagina se mojaba en una que otra ocasión.

Paolo no podía evitar sentirse excitado al verse con el cuerpo de su novia totalmente desnuda, le encantaba la forma en que su cuerpo se estremecía al tocarlo, sobre todo, la manera en que su nueva vaginita lo hacía temblar de placer por todas partes de su cuerpo.

Luego de admirar un rato su delicioso cuerpo, Paolo recordó lo que Agustina le había dicho el día anterior, pues ahora que tenía su cuerpo, debía de cuidar ese grandote y carnoso sexy culo que ahora poseía, no quería que Agustina perdiera su hermosa figura por su culpa, pero debía de enfrentarse a la realidad, adentrándose en el mundo exterior como una mujercita.

Paolo entro a la regadera, experimentando muchas más nuevas sensaciones que lo dejaron aturdido, pues, el agua caliente estremecía su piel totalmente rizada, siendo toda una oleada de sensaciones que hacían que su cuerpo de mujer se estremeciera.

Cuando por fin termino de bañarse, Paolo sintió que habían pasado horas, realmente no quería que terminara esa experiencia, sentía como el cuerpo de Agustina cada vez lo dominaban más.

Tuvo que elegir prendas deportivas que solía ver a Agustina usar, encontrando un muy bonito top que combinaba con sus leggins, meneando su culito para poder deslizar su calzoncito y sus leggins por sus ricas piernas, luego ver como el top deportivo sujetaba muy bien sus grandes tetas, se hizo una coleta sorprendentemente bien y se miró en el espejo totalmente obsesionado con su belleza, él amaba a su novia, pero al estar en su cuerpo, hacia que su mente se estremeciera con solo ver su sexy figura, Paolo no podía dejar de admirar sus ricas tetas y el redondo culo que ahora tenía, sentía que le gustaba la manera que combinaba su ropita con sus bellos atributos y sin demorar, decidió emprender una nueva aventura al salir a la calle.


Tomo la bicicleta de Agustina, sintiendo como su redondo culo amortiguaba suavemente el asiento, pero al intentar correr, sus tetas se movían aun con el top deportivo sujetándolas, lo que hacía que su cuerpo se desbalancear con la bicicleta, a la vez, su gordo culo rebotaba sobre el asiento, haciendo que su cuerpo temblara como si estuviera montando un caballo desenfrenado, Paolo trato de detenerse, pero realmente era muy molesto, entonces, decidió segur caminando hasta el gimnasio, el caminaba lentamente cargando a la vez su bicicleta, pero eso no impedía que algunos hombres lo miraran por la calle, sintiéndose observado, sobre todo por saber que ahora los hombres eran quienes veían su culo y sus tetas.

Paolo trato de que eso no le importara, pues era el cuerpo de su novia, aunque poco a poco, la inseguridad comenzó a agobiarlo más, recordando que ahora era su cuerpo y él era la mujer en que habitaba.

Finalmente logro llegar al gimnasio, donde su nuevo instructor lo recibía, el hombre no parecía muy gay, pero sin duda se veía muy afeminado, todos los músculos los tenía marcados, era realmente lindo y de muy buen ver, sin pensarlo, Paolo por alguna razón comenzaba a hacerse ideas sobre el sujeto, sus pezones se endurecieron dentro de su top sintiéndose algo estremecido.


Siguió al hombre mientras guardaba su bicicleta y luego trato de empezar con el los ejercicios.

- ¡Cadera, te agachas, cintura, pierna te agachas! –el instructor le decía mientras sujetaba sus caderas –

- ¿Así? –Paolo le preguntaba sin entender mucho –

- ¡Claro princesa, vamos bien, con calma, ya lo tienes gordo, solo hay que reafirmarlo! –entonces, el hombre le arrojo una nalgada haciendo que su culo temblara –

- ¡Oye! –Paolo gritaba eufórico al sujeto –

- ¡Perdón nena, no era min intensión, pensé que no te molestaba –

- ¡No, no es eso, es que no me siento muy bien hoy, perdóname! –

Paolo se había puesto nervioso, fue muy sorpresiva la manera en que el sujeto había tocado con mucha confianza su culo, pero sin hacerle mucho caso, Paolo siguió los ejercicios, sintiendo como su cuerpo se calentaba y todo se agitaba por su cuerpo al realizarlos, todo para que al final, el cuero terminara doliéndole, sobre todo sus piernas y el culo que ahora estaban más fortalecida.

- ¡Coño felicidades, hemos terminado nena! –

- ¡Gracias, creo que si me dolió un poco! –Paolo no sabía que responder, sentía una inmensa adrenalina, le había gustado hacer el ejercicio más que nunca –

- ¡Si, es por eso que te cargas tan tremendo culo, no sé porque…, no nada olvídalo! –

- ¡Olvidar que…! –

Paolo no pudo evitar ser sugerentemente evidente, pero el instructor simplemente se fue, él pensaba que realmente tendría una relación con Agustina, pero luego vio a lo lejos como este coqueteaba con un hombre, quizás solo querría decir algo acerca de tener el cuerpo de su novia, quizás, solo quizás, el pensaría robarle su cuerpo si pudiera, pero, por como estaban ahora las cosas, el prefería cuidar el cuerpo de Agustina por si caso.

Agustina paseaba firmemente por la escuela, sintiendo un gran alivio al perder el peso de sus pesadas tetas y el gordo culo que tenía, ahora simplemente estaba relajada, solo tenía que entrenar niños tontos, que más podría pasar, pensaba ella mientras caminaba admirando como las maestras de la escuela donde Paolo trababa eran ya algo más grandes que ellos, pero con buen cuerpo.

- ¡Paolo, pero que bien te vez hoy…, ay, aunque no tan rico de olor…! –una de las maestras compañeras de Paolo le decía –

- ¡Hola, buen día…, si, es que fue una mañana apresurada! –

-¡Si, oye, recuerdas a los niños de ayer!, pues pobres, resulta que fueron cortados con una dichosa daga antigua, fueron convertidos en trajes de piel y están seguros que dos hombres las utilizaron para cosas pervertidas, también dicen que los señores que cambiaron en el parque también fue real, ya lo están investigando, pero por ahora, el hombre está paseándose por ahí con el cuerpo de la pobre mujer que se robó, mientras que la pobre esta encerrada con su cuerpo en el manicomio hasta que se compruebe lo contrario, ¡Ay no, te imaginas, si alguien robara nuestros cuerpos, no podría soportarlo, bueno, no me molestaría cambiar contigo un rato! –

- ¡Ah, si ya veo jeje!, pues si, quien sabe quién anda diciendo tantas cosas locas, pero seguro que no es cierto, igual, no me, molestaría tener su rico culo un rato –

Agustina intentaba ser complaciente, estaba algo celosa de la tipa, pues estaba coqueteando mucho con  Paolo, aunque el siempre afirmaba no querer nada con nadie, pero, la mujer, aunque estaba ya algo vieja, sí que se veía muy sexy, incluso comenzaba a sentir algo de envidia por el buen culo que tenía, y sin olvidar su sexy figura adornada con sus grandes pechos, de repente, Agustina noto que se había formado nuevamente un bulto enorme en su entrepierna, afortunadamente traía los pants de Paolo y no se notaban del todo, pero trato de refugiarse un rato en el baño mientras daba la clase de Paolo.

- ¡Que buenota la vieja esa!, ¿No? –un maestro compañero le decía –

- ¡Eh, oh si jeje, si esa vieja otra vez molestándome…! –

- ¡Pues ya cógetela coño, nomás haz que se le quiten las ganas! –

- ¡Si, pero yo prefiero hacerlo con mi novia, la amo mucho, además está bien buena –

- ¿Sí?, ¡Vaya no sabía que tenías novia, como nica hablas de ella! –

- ¿No hablo de ella? –

- ¡No, jamás! –

- ¡Oh, pues sí, es que no quiero que nadie me la quite, por eso prefiero mantenerla en secreto –

- ¡Jajaja, Vale!, mientras que no sea por otra cosa todo está bien chaval –

El sujeto se iba mientras que Agustina miraba su reflejo en el baño, ciertamente, si ahora tenía el cuerpo de Paolo debía de arreglarse mejor de lo que él lo hacía, también veía que no solo las mujeres eran acosadas, sino también los hombres, luego, caminó a su clase en la cancha donde ya varios niños a esperaban.

Agustina seguía firme en que sería trabajo fácil mantener a unos cuantos niños traviesos por una simple hora, comenzó a hacer el calentamiento y entonces ordenó hacer algunos ejercicios, pero luego de un rato, los niños comenzaron a hacer el desorden, Paola intento corregirlos pero eran demasiados, el timbre solo y por fin la hora de clase termino, los niños se alejaban y mientras ella trataba de guardar la calma, fue entonces que otro grupo de niños llego, nuevamente, Agustina tendría que repetirlo todo una vez más, como siempre, los niños del otro grupo propiciaron el desorden, Agustina termino fastidiada y cansada de 5 grupos en el día, si tan solo tuviera a los de preparatoria o secundaria, veía que no había chicos tan feos más arriba, pero no podría pues no eran las clases de Paolo.

Al final de las clases, Agustina emprendió el regreso a casa de Paolo, quería saber cómo le había ido a su novio en su cuerpo, o si es que no fue capaz de comportarse como una señorita y lo encontraría totalmente desnudo masturbando su cuerpo sin cesar, paso a comprar algo de comer notando que efectivamente, Paolo había mucho esfuerzo al comprar comida cada día, termino de comprar y regreso a casa encontrándose con una extraña mujer, quien parecía estar buscando algo por el suelo, pero cuando quería intentar ayudarla, recordó que posiblemente habría más cosas regadas por ahí que podrían quitarle el cuerpo de su novio, así que, simplemente, Paola decidió alejarse y seguir con su camino.

- ¡Que ingenua, pero ya tengo lo que quería, solo espero que aprendas a disfrutar de tu nueva vida con tu novio jejeje! –Kata reía mientras se alejaba con un portal, luego de recolectar los artículos perdidos –

Paolo había terminado la rutina de ejercicios de Agustina, estaba muy sudado y tenía la necesidad de bañarse, caminando hacia las regaderas donde veía como los hombres se regocijaban admirando a las señoritas por sus hermosos cuerpos bien dotados y trabajados, entonces, Paolo tuvo que para por entre algunos de los hombres musculosos y atractivos con tolla en el pasillo, levándose un gran y caluroso recibimiento, motivado por ver sus ricos cuerpos, aunque trataba de no verlos para no sentirse provocado, sin darse cuenta, Paolo estaba perdiendo su masculinidad, dejándose llevar por sus hormonas de chica.

Paolo sentía extraño entrar a un baño de mujeres, sien do que siempre entraba al de los hombres, pero una idea se había cruzado por su mente y esa idea se encontraba majestuosamente a primera vista al entrar por la puerta, mirando los cuerpos de las demás chicas sexys del gimnasio, dándose baños enjabonados y mirando sus cuerpos una a la otra totalmente desnudas y en confianza, pues no sabían que un hombre estaba dentro del cuerpo de Agustina.

- ¡Ash ya llego la corriente! –una chica al fondo se expresaba mientras que Paolo entraba sin darse cuenta por estar distraído mirando los cuerpos de las otras chicas –

- ¡Ash sí!, es como la tonta de Antonella, siempre creyéndose las divas y son muy poca cosa –

- ¡Ya cállense!, las estoy escuchando, no crean que no las oigo, si siguen expresándose así de las demás mujeres le diré al administrador del gimnasio –Camila, otra chica que escuchaba les decía –

Paolo se quitaba la ropa de gimnasio mientras se refrescaba del acalorado ejercicio, sintiendo las miradas de las demás chicas quienes comenzaba a expresarse de su cuerpo.

- ¡Ya viste!; ni con mil sentadillas quedara tan buena como mi culo –

- ¡Si!, lo bueno que lo que tiene de culona lo tiene de gorda y puta –

-Por eso siempre se la pasa con el marico ese, seguro le ah de gustar, aunque sabe bien que es gay –

- ¡Para las putas no hay ninguna! –

- ¡Jajaja! –

Paolo no podía evitar escuchar los comentarios de las otras chicas, entendía perfectamente que se referían a su novia, sintiéndose un poco mal por su comportamiento, no esperaba que las mujeres pudieran ser tan crueles con las otras mujeres.

Tomo el jabón de su casillero y se metió a la regadera, mientras que miraba a algunas chicas a su lado enjabonando sus deliciosos cuerpos, Paolo no podía evitar sentir excitación al ver a aquellas chicas por sus ricos cuerpos, aunque de repente se le vinieron a la mente imágenes de los cuerpos de los chicos que había visto en el gimnasio, sintiéndose muy caliente al recordarlos.

Paolo fritaba sus senos mientras el agua y el jabón recorrían todo su cuerpo, con los ojos cerrados, comenzó a imaginarse a los deliciosos cuerpos de los chicos, sintiéndose controlado por los deseos perversos del cuerpo de Agustina, Paolo empezó a jadear incontrolablemente mientras acariciaba su vagina y sus tetas, sin darse cuenta, las otras chicas a su lado estaban aturdidas ante su imagen perversa sobre la regadera.

- ¡Amiga, amiga cálmate ya, no seas cochina! –

- ¡Ay sí que oso, para eso está tu casa amiga! –

Paolo reacciono de inmediato, dándose cuenta con mucha pena que estaba tocando el cuerpo de Agustina en público, él no pensaba en que estaría mal hacerlo siendo que era un baño de mujeres, pero en cuanto pudo, termino de enjuagarse secando su cuerpo, se vistió y corrió lo más rápido que pudo hasta su casa, en el camino, Paolo no podía evitar sentir las miradas de los hombres observando su culo.

Luego de sentirse perseguido, Paolo logro llegar a refugiarse a su casa, aún faltaba mucho para que Agustina llegara, el gozaba de lo bien que el cuerpo de Agustina se sentía, se acercó frente al espejo de su cuarto para admirar el bello cuerpo de su novia, sintiéndose bastante bonita, deslizo sus atributos por el frio espejo gustándole la sensualidad que expresaba su rico cuerpo.

Paolo se desvistió comenzando a buscar ropita de su novia, probándose algo que la hiciera ver más femenina, pues consideraba que ella no se vestía como una señorita, ya que siempre usaba uniforme de gimnasio.

Tomo algo de maquillaje y practicando empezó a sentirse más comida y bonita con su cuerpo, consiguiendo maquillarse bonita con algunos tutoriales, Paolo termino por verse asombrado frente al espejo por lo bien que había quedado, quería demostrarle a su novia que podría ser mejor que ella, pues ese había sido el pacto en primer lugar y parecía que lo estaba consiguiendo, tomándose unas lindas fotos para subirlas a las redes sociales como Agustina.


Fue entonces que, Agustina llego luego de un largo día de trabajo escolar, encontrándose a su novio usando su cuerpo de manera muy afrodisiaca, resaltando su belleza frente al espejo y la cámara con la que se tomaba muchas fotos bonitas de sí mismo, algo que había tomado por sorpresa a Agustina, viendo el hecho de que Paolo se había maquillado, incluso, quedando mejor de lo que ella sabía maquillarse.

- ¿Paolo? –Agustina reaccionaba sorprendida –

- ¡Agustina, ya llegaste! –

- ¡Si, que estás haciendo!, ayer no querías mi cuerpo y ahora te encuentro incluso maquillado –

- ¡Si, no sé!, es que me vi en el espejo y sentí ganas de hacerlo, creo que tener tu cuerpo me está afectando un poco, y, ¿A ti cómo te fue? –

- ¡Maso menos!, la verdad atender a todos esos niños malcriados no es tan fácil como yo pensaba –

- ¡Vez, te lo dije, ya estoy cansado de esos niños, aunque…, hoy viví una experiencia distinta con otra clase de niños jeje! –

- ¿A qué te refieres? –

- ¡Pues, tú lo sabrás…! –

Paolo se acercó sensualmente a Agustina quien se sentía algo cansada como para empezar a jugar a las caricias, pero tenía ganas de hacer a Paolo toda una mujercita.

Agustina y Paolo comenzaron a besarse mientras que sus cuerpos empezaban a sentirse calientes y vibrantes.

Agustina empezaba a sentir como su carnoso miembro comenzaba a levantarse, experimentando una rica sensación en todo el cuerpo, pues sentía las canas de penetrar su propio cuero con ganas incesantes, sin querer, su mano se deslizo sujetando una teta de Paolo quien inmediatamente soltó un leve gemido consternado por la sensación, pero en lugar de negarse, sonrió sutilmente sintiendo un aumento en su dopamina, llevándolo a tomar la iniciativa de llegar más lejos con Agustina.

Paolo se quitó la blusa, dejando que Agustina le quitara el sujetador, liberando sus ricos senos los cuales rebotaron paulatinamente colgando de su pecho, Agustina tomo de ellos y dirigió su boca a uno de sus senos mientras que con la otra mano sujetaba su pezón como una pinza, Paolo experimentaba la chispeante sensación recorriendo todo su cuerpo, pues Agustina jugaba muy perversa con sus pezones, sobre todo con su lengua, circundando placenteramente su aureola, pues ella más que nadie sabía cómo le gustaba que trataran su cuerpo.

Paolo no dejaba de sentir sacudidas por todo su cuerpo, sus senos estaban enviando señales por todo su cuerpo, vibrando incesantemente, sus nervios estaban desprendidos liberando endorfinas que manipulaban por completo toda su mentalidad masculina, haciendo que se Paolo se volviera uno mismo con su nuevo sexo, deseando sentir el miembro de Agustina dentro de su vagina.

Fue justo cuando ella se dio cuenta, de que Paolo por fin estaba listo para emprender una nueva aventura, abrió sus lindas piernas quitándole la panti que tenía puesta, dejando expuesta su vagina completamente mojada y lista para ser penetrada como una mujercita.

Paolo sonrió firmemente hacia ella mostrándole su interés en ser dulcemente penetrada, Agustina no demoró en hacerlo y deslizo su miembro dentro de su linda vaginita, Paolo solo podía jadear con un suave y sensual aliento que esbozaba su sonrisa de placer, su espalda se arqueaba sin darse cuenta, marcando sus atributos en todo su esplendor.


Agustina tomaba de sus senos apretándolos con un poco de presión, notando lo grandes y suaves que en verdad eran desde su nueva perspectiva, ella comenzó a sentirse más excitada por sentirlos con otras manos, aunque recordaba un poco de lo que se sentía al tenerlos en su pecho, mientras que sujetaba a Paolo con su pene dentro de su vagina, mirando con placer como gemía y jadeaba muy a gusto desde sus piernas.

Paolo sentía como su propio miembro se encontraba dentro de su ahora vagina, mientras que de alguna forma, su vagina hacia presión encerrando su miembro con ella, experimentando una sutil sensación que provocaba que su mente le produjera fuertes orgasmos en el interior, siendo penetrado como toda una putita, sintiendo como Agustina chipaba sus senos con su boca, quien también se encontraba satisfecha con el resultado, al mirar como había logrado que Paolo se convirtiera en toda una mujercita como había planeado.

Paolo arqueaba su espalda y sus piernas se encontraban abiertas mientras que Agustina lo penetraba desde arriba, deslizando fervientemente con sus manos la superficie de su cuerpo, frotando su suave y sensible piel en cada centímetro erógeno que provocaba diversas sensaciones incontrolables en todo su ser.

Agustina solo podía ver como Paolo se daba un rico festín desde debajo de ella, mirando como sus senos rebotaban deliciosamente, el rostro de Paolo lo decía todo, estaba sumisamente complacido como una mujercita, pero justo cuando estaba llegando a su máximo clímax, Agustina sintió un leve cosquilleo desde su entrepierna y fue ahí, cuando todo había terminado para ambos.

Paolo sentía como un rico y cálido fluido penetraba dentro de sí mismo, experimentando un placer que jamás había descubierto como hombre, esta vez más duradero y poderoso, jadeando, Paolo se acurrucó como podía, se sentía inmerso en un mundo lleno de emociones explorando dentro de sí mismo.

Agustina se sentía como una campeona, mientras que miraba como Paolo se regocijaba de placer, ambos durmieron abrazados mientras miraban un poco de tele y durmieron felices hasta el día siguiente.

Agustina se levantaba nuevamente en la mañana, se alisto para ir a la escuela de Paolo, aunque no le gustaba tanto la idea, mientras que dejaría a Paolo solo con su cuerpo y quizás el vería que hacer, ya no le estaba gustando mucho la idea de volver a dar clases a esos tontos niños desobedientes.

Pero fue entonces que, pensando en ello, Agustina se puso a buscar la reliquia para guardarla en un lugar seguro, dándose cuenta de que ya no estaba, sus nervios y ansiedad la estremecieron, llamando a Paolo con urgencia, quien no sabía que había pasado con la estatua, Agustina se puso a revisar toda la casa con urgencia, pero sin éxito alguno, amos se dieron por vencidos.

- ¿Qué haremos ahora?, ¡No puede ser que esa cosa ya no esté! –Agustina gritaba alterada –

- ¡No lo sé, y yo no tuve nada que ver! –Paolo le decía luego de notar que lo miraba extrañamente –

- ¡Pues en donde la pusiste, que hiciste con ella, porque no aparece! –

- ¡No lo sé!, seguro alguien entro a robarla como tu lo hiciste con aquellos sujetos, ahora estaremos atrapados así hasta encontrar una manera de volver –

- ¡Un momento…, la vieja! –

- ¿Qué vieja? –

- ¡La vieja que vi ayer en el parque de camino a casa!, parecía estar buscando algo, y llevaba consigo un gran costal en sus manos, seguramente ella entro a robarlo –

- ¿No te has puesto a pensar, que quizás esa mujer era una bruja y que quizás vino a recuperar lo que era suyo? –

- ¡Si es así, entonces ya no podemos hacer nada para volver a nuestros cuerpos! –

- ¡No puede ser, y ahora que vamos a hacer! –

Paolo y Agustina tuvieron que resignarse, luego de ya varios días sin encontrar alguna manera de regresar a sus cuerpos, tampoco tenían excito intentando contactar a la bruja, la buscaron por toda la ciudad pero simplemente desapareció, sin más que hacer, Agustina tendría que vivir con las consecuencias de su experimento, queriendo aparentar poder ser mejor que Paolo en su vida, teniendo que aprender de la manera más dolorosa y frustrante que la vida de Paolo no era tan sencilla como lo pensaba, así mismo, Paolo tendrá que vivir con el castigo que su novia le había hecho pasar, teniendo que ser una mujercita por el resto de su vida, aunque al menos, Paolo puede decir que por fin tiene una vida más fácil, tranquila y emocionante en todos los sentidos.

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Kata regresaba a su guarida en la otra dimensión con algunas cosas que había podido recolectar, dejando a algunas personas atrapadas en diversas situaciones, lamentablemente algunas armas no había podido recuperarlas debido a la complejidad de la misión.

De pronto, la herida que parecía haber sanado volvía a causarle una fuerte picazón, mientras trataba de sanarse a si misma, un nuevo portal se abrió, mientras que una ardiente y misteriosa silueta emergía de ella.

- ¿Abuela? –



5 comentarios:

  1. Increíble historia, me gustó muchísimo

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  2. Muchas gracias por tan buena historia. Sin duda mi favorita de lo que lleva el TG October, sigue así Kari :3

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  3. Realmente me gusto esta historia!

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  4. Que buena historia ami tambien me gustaria ser agustina

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