Tras
varios intentos por iniciar mi carrera como actor, nadie me daba trabajo para
algún papel importante, parecía que no le interesaba a nadie, la razón, tal vez
mi aspecto, aunque no era un hombre gordo ni feo, más bien muy bien parecido,
pero simplemente parecía que tenía mala suerte en el acto, pensaba mucho en que
hacer para encontrarme la fortuna de por fin obtener un gran papel, pero nada
se podía, fue entonces que, pensé.
Accedí
a un intercambio en la clínica de cuerpos, necesitaba un nuevo cuerpo,
necesitaba actuar y ser tan femenino como pudiera para lograr conseguir ese
papel, nadie parecía muy convincente, muchas chicas planas o muy gordas, para
nada quería ser una mujer, solamente lo hacía por trabajo, entonces, ¿Una
prostituta?, mire hacia la estancia de espera, ninguna eran tan buena como
ella, tenía el cuerpo perfecto, ¡Demonios!, pensaba mientras me dirigía a su
asiento, -¡Disculpa!, ¿Cambiamos? –, le pregunte con algo de nervios mientras veía
como ella sonreía mientras mascaba de una manera tan horrenda un chicle y luego
sonreía con picardía, - ¡Okey guapo! –, exclamo mientras notaba mi clara erección
entre las piernas, “¡Hazlo por el papel, hazlo por el papel!”, me decía a mí
mismo mientras veía a esa prostituta cruzar la puerta de la sala de intercambio,
miraba su gordo y redondo culo menearse mientras caminaba con esos vulgares
tacones de puta, “¡Mierda, seré toda una puta ahora!”
Entonces,
mi corazón se aceleraba, piensa como actor, piensa como actor, es solo un pale,
quizás vuelva a mi cuerpo luego de esto, me decía una y otra vez, entonces, una
chispa me cruzo por todo el cuerpo y entonces, ahora era mujer, mire hacia mi
pocho, un par bien formado e irresistible, podía sentir como mis nuevas hormonas
vibraban en todo mi ser, “¡Por dios, soy una mujer, soy una mujer!”, casi
vomitaba mientras miraba todo mi cuerpo agitase, -¡Adiós guapo! –, escuchaba a
la prostituta decir con mi propia voz mientras se daba a la fuga, - ¡Espera,
pero no hemos quedado en los términos! –, gritaba escuchando mi nueva voz de
puta, mientras trataba de correr sin excito para alcanzarla, tropecé con mis
nuevos torpes pies de tacón de aguja.
Sentía
muchos nervios, ahora que demonios iba a hacer, bien, me llamaba Sofia, tenía
32 años, menos de mis 35, al menos era algo más joven, sentía mis pechos arder,
sentía todo mi cuerpo vibrar, esto era tan difícil, bueno, regrese a mi casa y
encontré que estaba cerrada, esta perra me había ganado y se había apropiado de
todo, busque mi nueva dirección, bien, ahora era una puta, trate de acomodarme,
busque algo más decente, al día siguiente, me apure a ir a la cita.
- ¡Realmente esto no es una porno!, pero siempre que quieras puedes ponerse tan desnuda para refrescarnos linda Sofí –, el productor me sonreía mientras trataba de fumar un cigarrillo luego de quitarme la ropa con vergüenza, por alguna razón todo mi cuerpo actuaba instintivamente como si fuera una zorra, me quite la ropa luego de mi increíble actuación y todos los productores me adoraron, no me molestaron sus miradas, no era mi cuerpo, total, solo era mi instrumento de trabajo, maldición, ahora sería la puta más puta de las putas en el medio, pero bueno, el excito es el excito, ahora vamos actuar.

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