Era el día de la fiesta de la boda de una de mis mejores amigas me había arreglado lo más bonita posible para ese día tan especial, me había puesto tan perra para conseguir a algún hombre durante el evento pues acababa de terminar una relación muy larga y necesitaba desestresarme.
La fiesta estaba algo pagada pero aún así la felicidad de mi amiga y su ahora esposo no tenían cabida, estaba sentada aún esperando a que algún buen hombre se acercara por mi, pero pasaba el tiempo el cual parecía bastante lento, salí por algo de comer haciéndome la interesante contoneando mis caderas y moviéndome sigilosamente entre la gente, aunque al parecer la mayoría de los hombres eran casados, muy mayores o muy niños, finamente regrese ya era muy tarde, la decepción y el aburrimiento me estaban agobiando.
Fue entonces que una señora se acercó a mi, ella era muy linda, parecía no pasar de los 80, lucía algo ebria o disimulaba estarlo con tono de broma, comenzó a hecharme plática, pasamos un agradable rato charlando hasta que la situación se estaba poniendo algo incómoda, -Recuerdo a una bella chica como tú, tenía los mismos 80 años cuando me robe su cuerpo, está bonita señora que vez hoy fue lo que un día tu te vez en el pasado -ella decía, las cosas no me estaban agradando incluso estando ya algo ebria como para disimular no escuchar a la señora, -Las niñas como tú deberían de aprender a valorar su juventud, me encanta sentir esa envidia cada vez que tengo la oportunidad de sentirme con más ganas de tomar un cuerpo como el tuyo y darme a la fuga con un nuevo, sexy y joven cuerpo para disfrutar, lastima que solo se pueda hacer al cumplir los 80 años -la mujer no paraba de decir muchas cosas extrañas, ya estaba apunto de irme de la mesa justo cuando tomo mi mano ágilmente, me hizo inclinarme sobre ella y me coloco un extraño medallón antes de poder darme cuenta, nuestros cuerpos comenzaron a temblar, sentía como si mi alma fuera arrancada de mi cuerpo hasta que finalmente mire hacia un túnel oscuro y no volví a saber de mi hasta después de unos segundos.
Cuando reaccione, mi cuerpo saltaba de alegría frente a mi, -¿Que me has hecho maldita bruja? -gritaba roncamente escuchando mi voz vieja y entrecortada, pronto la nueva yo tomo mis senos y los estrujó cuál tan hombre pervertido se miraba, -¡Oh mi niña, tus senos son de lo mejor, frescos, firmes y suaves tal cual son!, me divertire con ellos hasta que se vuelvan flácidos y arrugados -me decía la señora o quién quiera que estuviera en mi cuerpo ahora, mire mi nuevo cuerpo, mi piel llena de arrugas, apenas podía moverme, sentía mi cuerpo tan pesado y adolorido, sin energía alguna para moverme, intenté alcanzarla pero me fue inútil, lloraba y lloraba por mi cuerpo que se alejaba de mí cada vez más entre la multitud, bailando y brincando en la fiesta, contoneando mis caderas y sonriendo tal cual perversa fuera la señora que se había robado toda mi belleza y juventud, sentía como mi corazón se aceleraba, parecía que este sería el final de todo, aunque solo era estrés por lo sucedido, unas personas se acercaron, al parecer eran familia de mi amiga, con todo el dolor de mi corazón tuve que callar pues nadie me creería, solo era una vieja moribunda con pocos años de vida.

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